La realidad de los comedores de la Santa Rosa en cuarentena

La delicada situación social que se acumuló, fundamentalmente, desde la devaluación de la moneda en 2018 hasta hoy, se profundizó con la crisis de la pandemia. En enero, antes de que el virus se desate por cada rincón del mundo, la pobreza en el conglomerado Santa Rosa-Toay era -oficialmente- del 36%, con más de 11% de personas en la indigencia. Ahora, con el peligro de la enfermedad latente y en plena cuarentena obligatoria -cuyos efectos secundarios en la vida de las capas más vulnerables se empezarán a ver con claridad recién cuando baje la espuma del Coronavirus- la situación se vuelve más compleja.

Si bien se han anunciado aumentos presupuestarios para paliar esta realidad (click), naturalmente resulta insuficiente frente a la pérdida de trabajos: jardineros que no tienen más changas, albañiles paralizados, mujeres que cuidan ancianos, artesanos encerrados, entre otros oficios que dependen de la movilidad para subsistir.

¿Qué ocurre con los comedores y merenderos de Santa Rosa?

Más allá de los comedores municipales, cuyos usuarios recibirán un refuerzo alimentario (click), hay un importante sector de la población que se alimenta de comedores y merenderos que nacieron por una iniciativa personal, que subsisten con el paso del tiempo, y que no reciben ayuda del Estado. Éstas son las primeras líneas de combate, los grupos de choque contra el hambre y la miseria, que se ubican en barrios vulnerables, que también viven el día a día, y que ahora, por supuesto, son víctimas de este flagelo mundial.

Este es el caso, por ejemplo, de “Los Amigos Solidarios”. Un comedor y merendero que nació hace casi dos años cuando Laura Galarza y su compañero, Diego Guzmán , detectaron la necesidad alimentaria de su barrio, el Nelson Mandela. Empezaron para “dar una mano”, y hoy han consolidado un trabajo social voluntario que atiende a más de 200 personas de lunes a viernes con leche, y con una vianda los sábados (tienen alrededor de 12 familias en espera). Además, han realizado otro tipo de actividades, como la donación de útiles y la visita a la costa junto a niños que jamás habían visto el mar (click).

Éstas son las primeras líneas de combate, los grupos de choque contra el hambre y la miseria, que se ubican en barrios vulnerables, que también viven el día a día, y que ahora, por supuesto, son víctimas de este flagelo mundial”

El comedor depende, fundamentalmente, de las donaciones de YPF Cruz del Sur y Litro de Leche Santa Rosa. Laura, que cuidaba a una señora mayor pero se quedó sin trabajo por la cuarentena, se encuentra en una disyuntiva de ayudar la demanda social o cuidar su salud, porque le recomendaron que no tenga contacto con el exterior. De todas maneras, en comunicación con Revista BIFE, adelantó que empezaron a entregar bolsones de comida que, igualmente, “no alcanza para toda la semana de las madres que asisten, que tienen en su mayoría 6 hijos cada una”.

“Amigos Solidarios” preparando viandas

Entrevista a Laura Galarza

¿Cómo asiste un comedor a las familias en este contexto de emergencia sanitaria?

Nosotros entregamos viandas los días sábados, y además damos dotaciones de leche para los chicos para toda la semana, pero por esta situación que estamos atravesando decidimos no dar las viandas, lo que hicimos fue entregar bolsas de alimentos y la leche semanal. Esta situación nos condiciona, nos encontramos con esta controversia de ver qué hacemos. Sabemos que tenemos que resguardarnos pero también conocemos la realidad del barrio. Es todo muy confuso.

¿Ha llegado ayuda social de organismos estatales en estos últimos días?

Sabemos que se han activado mecanismos de ayuda, pero no sabemos por cuánto tiempo y de qué manera, porque un bolsón de comida no alcanza para toda una semana. La mayoría de las madres que nosotros asistimos tienen 6 hijos cada una de ellas.

Esta situación nos condiciona, nos encontramos con esta controversia de ver qué hacemos. Sabemos que tenemos que resguardarnos pero también conocemos la realidad del barrio”

Esta situación de cuarentena dificulta aún más la economía de las familias del barrio que en su mayoría son trabajadores informales, la demanda de ayuda se va a incrementar…

Sí, en el barrio mucha gente depende de changas o tienen trabajos precarizados, informales. Nosotros también, mi marido es cadete y yo cuidaba a una señora mayor, con todo esto que esta pasando me quedé sin trabajo. La familia de la señora me dijo que por el momento van a prescindir de mi labor. Es todo muy complejo.

Los Amigos Solidarios depende básicamente de las donaciones de YPF Cruz del Sur y Litro de Leche Santa Rosa. Veremos de qué manera nos organizamos y asistimos a quienes más lo necesiten. No es lo mismo preparar ollas de comida y entregar las viandas que armar bolsas con fideos, carne, pollo, harinas.

También está la cuestión sanitaria en un barrio populoso como el Nelson Mandela. ¿de qué manera se cumplió la cuarentena en estás últimas 48 horas?

Se ha acatado, dentro de todo, no hay tantos nenes en la calle como se ve habitualmente. Hay algunas mamás descuidadas que no permanecen con los chicos dentro de sus casa. Es todo difícil.

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