Los medios santarroseños y el antimessismo

Sinceramente me encuentro con pocas ganas de escribir este pobre artículo para este pobrísimo medio, porque quedé extenuado, casi clínicamente demolido, tras el triunfo del seleccionado: presión arterial por las nubes, un ritmo cardíaco de yonki en abstinencia, respiración entrecortada y una seguidilla más de estragos fisiológicos que no vienen al caso. Pero como desde hace un tiempo me veo obligado por mis cada vez más asiduas peregrinaciones a Santa Rosa a hacer un repaso por diarios y portales de esa capital provincial, pude confirmar la decadente y postkirchnerista práctica de absolutamente todos los medios santarroseños. Entonces me vi obligado -por una suerte de deber ético que nadie me pide pero que igual cargo como una cruz- a expresarme.

Cuando comenzó este fascinante Mundial, una sensación nuevoencuentrista y depresiva me atravesó de cabo a rabo al registrar un ánimo carente de toda efervescencia mundialista, un clima chato. Un no-clima. Pero debido a los últimos acontecimientos y a las operaciones descaradas contra el sentir popular y de las mayorías, me hice la pregunta de si esa desidia colectiva no fue orquestada, y si no, por quién más que por los idiotas útiles afines a los adictos deficitarios.

Es así que, mediante una navegación estupidizante, casi somnambula, doy con el sitio Plan B y me topo con una nota en su home titulada “Lionel Messi sumó otra foto con la que fija su posición política: estuvo con Netanyahu, Trump y Javier Negre, condenado por una fake news en España”.

La canallada del titular no deja dudas. Advierte un descaro nefasto, casi litúrgico, propio de alguien ultrajado por un sesgo antipatriota que ya no disimula. Señalar al tipo que más alegría le dio a toda una nación en lo que va del siglo corresponde a alguien corrompido moralmente hasta la médula. 

Sería de una ingenuidad atroz pensar que el dedo acusatorio recae sobre el mejor argentino vivo solo por una foto con el dueño de la Derecha Diario. El admin de ese medio santarroseño estaba esperando, con la paciencia del resentido, y realizó su faena autocomplaciente para supurar la podredumbre chavista-graboisiana que habita en él.

Como si fuera poco, la tirria enardecida del sujeto encargado de ese pasquín busca resaltar que Lionel “fija su posición política”. ¿Perdón? Y también asegura que “estuvo” con Netanyahu, cuando ese encuentro con el israelí se dio en 2018, en el marco de una gira del FC Barcelona: una fake news con siete años de guarda, añeja como mal vino. 

Por Dios, me siento un estúpido desmintiendo este titular, pero más estúpidos deberían sentirse quienes consumen esta suerte de medios dirigidos por tipos que confiesan, sin culpa y hasta con orgullo, que su formación fue a través de un Página 12 comandado por un entreguista y cómplice como Horacio Verbitsky; por un deprimente Galeano; y también por el gran sanatero y anarquista de cabotaje que fue Osvaldo Bayer.

Como sea, la bajeza gravitante de lo que vomita esa nota confirma la melancolía derrotista de un espectro del periodismo y la militancia kirchnerista tardía: boicotear la fiesta de la presentación del seleccionado solo porque les dio un sarpullido en las axilas que los Campeones del Mundo no se manifestaran por la causa cuadernos, el cierre de Canal Encuentro y las trescientas veintitrés mil injusticias que azotan al planeta en simultáneo.

Entiendo que la cuestión no quedó ahí: la faena mediática continuó con una nota copypasteada de algún medio porteño biempensante y financiado por la Open Society publicada por el gran diario pampeano, donde también el dedo a punto de reventar de pus señala el encuentro entre Messi y Negre. 

Detengámonos un segundo en la figura de Javier Negre, artífice del mal e ingeniero del caos según la mirada de los soldados del pingüino, herederos espirituales de Chávez y Fidel. Supongamos, por ejercicio intelectual, que Negre es el peor ser humano realmente existente: que le paga salarios de miseria a sus trabajadores, que cierra acuerdos paritarios deplorables, que tiene a sus empleados al menos una vez al mes sosteniendo pancartas hechas en hojas A4 en la vereda de la redacción en reclamo de mejoras, y que las colaboraciones las paga siete mil pesos. Bueno, ahí habría un punto, ¿no? Pero da la casualidad que eso sucede acá.

Y cuando pensaba que era momento de relajarme y retomar fuerzas para lo que será el duelo frente a Suiza, me encuentro con una publicación en Instagram de quien, me dicen, es el periodista abanderado del postcristinismo comunitario. 

Como sea, lo que leí en ese posteo me pareció igual o más derrotista que lo anterior. Pero acá hay un agravante: el tipo es prisionero de la mirada de una militancia melancólica y faltante de afecto, de gente lobotomizada a fuerza de una proyección en loop de un Good Bye, Lenin! de la década tarada.

Este bufón coleccionista de frases de Zitarrosa y Sabina camufla su excitación in extremis por este Mundial increíble cuando en realidad, el tipo respira fútbol, es uno de los grandes motores de su vida, a la par de aquellas ediciones de bolsillo que editaba Página 12 de clásicos de la literatura cuyos autores, dato no menor, fueron financiados por la CIA- pero no puede expresar lo que realmente siente ante este evento cultural único sin antes hacer una genuflexión demagógica que demuestre su compromiso y contente al puñado de chavistas consumidores de antidepresivos que lo siguen.

Entonces señala, con la solemnidad de quien descubre el fuego, que los jugadores de esta selección “se venden” a una hamburguesa o a una casa de apuestas. Parece que descubrió el capitalismo hace dos días. En 1970 Hugo Orlando Gatti ya hacía publicidades de Ginebra Bols y Diego y Cani en el 94 lucían gorritas de Mastercard hasta en los entrenamientos, y todo sin que a nadie le temblara el purismo.

Por todo esto, sostengo que los medios santarroseños están totalmente colonizados por el consenso postkirchnerista, sumado al oleaje que bajó -a lo que Curtis Yarvin denomina La Catedral- y erosionó hasta en una ciudad como Santa Rosa. 

El punto culminante de la decadencia se vive ahora mismo, en tiempo real, mientras vacían sus intestinos colmados de mierda contra el seleccionado hacedor de alegría de todo el pueblo argentino.

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