Hernán Martín: “La literatura representa para mí un modo de mirar la vida”

Morder en la realidad es el ejercicio de Hernán Martín, y esa argamasa hecha de diálogos, instantáneas, mitos, le sirven para añadirle la apropiada pátina estética y realizar, de ese modo, el trabajo de resguardador de sueños, de historias, de la memoria popular.

Ha medida que lo voy leyendo a Hernán Martín, o escuchando sus opiniones, siento, más allá de las lecturas posibles de bibliotecas infinitas (como la de Babel de Borges), que es un escritor y poeta atento a los sucesos, a lo que ocurre a su alrededor, y también de lo que le puedan contar. Un oyente que transcribe la cotidianidad del pueblo, de las familias, de los personajes que, en definitiva, son los arquetipos que nutren a la poesía, la canción o la narrativa.

Morder en la realidad, en las “ficciones verdaderas”, como Tomás Eloy Martínez, es el ejercicio de Hernán Martín, y esa argamasa hecha de diálogos, instantáneas, mitos, le sirven para añadirle la apropiada pátina estética y realizar, de ese modo, el trabajo de resguardador de sueños, de historias, de la memoria popular.

En su mesa conviven Neruda, García Márquez y Di Benedetto, el autor de Zama, y ahí la posible influencia en esa doble matriz de la sensibilidad y la imaginación de los autores del boom latinoamericano. Incluso entiende bien lo de pasar la zaranda, porque uno puede leer y disfrutar la escritura de Vargas Llosa, pero no compartir su postura política, ideológica.

En un artículo sobre su libro Palabras para un río más largo (Ed. de Autor, 2020) había señalado que “Quizás el libro sea el pretexto, el dispositivo material en donde hace anclaje el verbo, pero que desde el territorio ranquel se manifiesta una mirada estética sobre la vida, una mirada ideológica sobre el mundo. Hernán Martín nos acerca relatos transhistóricos, donde la cotidianidad del pueblo, los personajes, las anécdotas, encuentran a su narrador, como advocaba Walter Benjamín, para que no se olviden y para que los convierta en testimonio”. Sigo opinando lo mismo y, además, me entusiasma siempre leer algún texto suyo. 

Hernán Martín nace en Victorica en 1979. Profesor en Letras por la Universidad Nacional de Las Pampa. Docente en su localidad.

Proviene y forma parte de una familia vinculada al folclore. Angeles Piorno de Martín, su abuela, fue una las primeras guitarristas del Oeste pampeano, que integró el grupo folclórico “Pampa y Cielo”; y el padre, Daniel Martín, fue recitador reconocido en toda La Pampa, y participó en diversas oportunidades en el escenario mayor de Cosquín. Y también con la familia del cantor y guitarrista Pedro Cabal, que le ha dado una nueva entidad a la interpretación de la milonga.

Ha publicado el libro Palabras para un río más largo (Ed. de Autor, 2019). Además esta obra literaria cuenta con una excelente puesta en escena donde la poesía y la canción vuelven a mancomunarse para decirnos/representarnos a las pampeanas y a los pampeanos.

OCHO PREGUNTAS

—¿Había en el hogar una biblioteca familiar? ¿Cómo se relacionó con los libros?

En mi hogar la biblioteca familiar era pequeña y diría que decorativa. Muchas enciclopedias dedicadas a distintas ciencias, un ejemplar de Moby Dick que no sé cómo llegó ahí y las Cartas de Colón que habían venido en una edición de Billiken. También un Martín Fierro con ilustraciones muy interesantes.

Mi relación con los libros comenzó como un acto de curiosidad que me llevó inicialmente a lecturas fragmentadas que, quizá, inconscientemente, pretendían una búsqueda.

—¿Cuándo empieza a escribir?

Recuerdo un viaje en colectivo. Creo que por zona de montañas, donde se me presentó una melodía que insinuaba un ritmo de chacarera. En ese mismo viaje improvisé una letra. Ya había sido incentivado a escribir algunas pequeñas producciones en la escuela, cuando tenía 8 o 9 años; pero creo que fue ese mi primer acto espontáneo de escritura…

Mi relación con los libros comenzó como un acto de curiosidad que me llevó inicialmente a lecturas fragmentadas que, quizá, inconscientemente, pretendían una búsqueda

—¿Qué obras marcaron sus lecturas? ¿En qué sentido?

Mis lecturas en la adolescencia eran en su gran mayoría poesía de Neruda. Los Veinte poemas de amor, primero, los Cien sonetos después, y otro que compré por catálogo que se llamaba Crepusculario. Luego en mi etapa universitaria se me abrió el panorama de lecturas con los clásicos, pero siempre me atrajeron los autores latinoamericanos, desde Cambaceres pasando por García Márquez, hasta otros menos populares como Antonio Di Benedetto. Pero nunca llegué a completar lo que quería leer con las obligaciones de las cursadas, hasta el día de hoy. No me considero un gran lector lamentablemente.

—¿Qué autores o autoras han influido en su escritura?

Creo que Neruda y el mismo Cortázar en algunas narraciones me han influenciado en ciertas particularidades. Pero cuando voy hacia tópicos más regionales, por decirlo de algún modo, creo que Bustriazo y Atahualpa Yupanqui son una guía que nunca llego del todo a conjugar, pero, al menos, me representan fuertemente en mis intenciones.

—¿Qué representa la literatura en su vida?

La literatura representa para mí un modo de mirar la vida. Contar historias, expresar sentimientos, es además de un hecho estético y parte de la esencia humana. Hay quienes lo hacemos más consciente, pero siempre eso que queremos decir nos representa o ilustra como individuo, como sociedad. En los pueblos se percibe más fácil cuándo la gente tiene el don de saber contar, porque interactuamos más que en la ciudades grandes. En el taller, en el bar, en el banco; los encuentros casuales siempre derivan en anécdotas o narraciones.

—¿Qué opina de los géneros literarios (poesía, narrativa, ensayo)?

Me parece bien que haya clasificaciones pero creo que los límites son cada vez más borrosos, porque hay algo lúdico en la literatura siempre presente. Las nuevas tecnologías de escritura facilitan aún más ese juego.

Bustriazo y Atahualpa Yupanqui son una guía que nunca llego del todo a conjugar, pero, al menos, me representan fuertemente en mis intenciones

—¿Reconoce un corpus denominado literatura pampeana? Fundamente su construcción.

Si! Como no reconocerlo. Yo llegué a él a través de la canción, del Cancionero de los Ríos. La triada Bustriazo, Morisoli y Domínguez creo que enmarcan el corpus. Además, son para mi tan distintos en sus formas que nunca me llevan a hacer juicios de valor a la hora de compararlos. Olga Orozco es parte ineludible del corpus también. Luego vienen un montón de grandes escritores y escritoras como Herzel, Battiston, Pumilla; pero ya estaría siendo injusto con mucha gente al obviarlos.

—¿El escritor o escritora sólo debe avocarse a la producción de su obra, o también debe participar en los debates de su época?

Yo creo que una condición importante de los escritores y escritoras es ser fiel a su forma de interpretar el mundo. Participar de los debates de la época me parece excelente y siempre me atrajo. Pero debe ser una actitud sincera y sin necesidad de ser forzada. Digamos que el escritor comprometido más bien nace y no se hace. Incluso el compromiso, obvio, que acarrea una ideología, con la cual no siempre vamos a coincidir. Por ejemplo, el compromiso de Vargas Llosa lo acepto, pero no lo comparto en lo más mínimo.

4 thoughts on “Hernán Martín: “La literatura representa para mí un modo de mirar la vida”

  1. Felicitaciones Hernán buenísima nota y que lindas preguntas de Sergio, te deseo lo mejor muchos éxitos 👍

  2. Estimado Hernan, tus palabras son un salmo, dentro de tanta vulgaridad, gracias por permitirme ser tu amigo!!!

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