Luces y sombras sobre la ley de teletrabajo: especialistas disertaron en la UNLPam

BIFE participó de un zoom sobre “El teletrabajo, análisis y perspectivas de la nueva modalidad laboral” Ley (27.555) junto al senador Daniel Lovera (Ftd) y la especialista María Lura Díaz en el marco de una disertación organizada por la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam)

“De la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, decía una famosa frase de a mediados del siglo pasado respecto a la rutina. “¿Por qué el trabajo no viene a nosotros?”, se preguntó en medio de un congestionamiento de tránsito, Jack Nilles en los 70’, estresado, quién tiempo después fuera un “gurú” de lo que en 2020 conocemos como teletrabajo. Acelerada por el Aislamiento Social y Obligatorio producto de la pandemia del Covid -19 la ley de teletrabajo fue aprobada por el senado argentino en el mes de julio (40 votos a favor 40 en contra): una nueva modalidad de relacionarse con el trabajo a distancia donde el clamor por el #quedatenecasa puso en discusión  la necesidad de regular y generar condiciones jurídicas para los homeworking, sobre todo para el sector privado camino a la nueva normalidad.

La ley

Sin dudas el confinamiento social durante los primeros meses de este año impulsó la discusión del trabajo remoto. Sin embargo la nueva ley que comenzará a regir después de que termine la cuarentena oficial, despertó un fuerte debate entre quienes afirman que la regulación viene a terminar con la modalidad (tal como estaba) y aquellos que creen en la necesidad de la intervención del Estado ante los “abusos y excesos” del sector privado. “Se escuchó a todos los sectores. Esta ley resalta las convenciones colectivas. Los empresarios dicen que no hay que “burocratizar” lo que ya funcionaba. Primero la ley propone un marco de respeto a quienes tienen que realizar sus tareas en un lugar distinto al establecimiento de la empresa mediante la tecnología. Segundo porque a pesar de que esos trabajadores especializados generan demanda tienen derechos. Y tercero porque el teletrabajo no alcanza solo a esos especializados, son quienes tienen un salario mínimo y tienen que teletrabajar pagando sus propias computadoras” argumentó el senador Daniel Lovera, de la Comisión de Trabajo y Previsión Social (FdT), quién sostuvo que si no se regula se cometen “excesos” por parte de los empresarios. “La ley también consagra el derecho a la desconexión para que los trabajadores organicen su tiempo libre y no funcionar la vida laboral con la afectiva”, dijo Lovera. Y agregó: “Teletrabajar dependerá de la voluntad del trabajador o trabajadora de volver a lo presencial. Además el empleador deberá proveer del equipamiento para garantizar el correcto funcionamiento y estarán exentos del pago de ganancias”.

Por otro lado, en el sector empresarial la regulación no cayó del todo bien. El punto sobre la reversibilidad, uno de los que más discrepancias generó, indica que el consentimiento prestado por la persona trabajadora para pasar a la modalidad de teletrabajo es reversible en cualquier momento de la relación laboral. “Hay intereses contrapuestos con la oposición en algunos puntos. Eso cobra fuerza, sobre todo, cuando queremos regular una normativa laboral en la que las partes se encuentran en relación desigual. Cada uno sabe qué interés defiende, nosotros vamos a proteger a la parte más débil de esa relación”, sostuvo el senador.

Sin embargo, una de las discusiones pendientes tiene que ver con el alcance de ley en el Estado. Consultado por BIFE sobre por qué la ley no alcanza al sector de la administración pública, el senador Lovera aclaró: “El sector público no está alcanzado aunque existen proyectos en diputados que apuntan a este tema”.  Este punto es importante ya que en Argentina el 25% del empleo es público, según un informe del Ministerio Público y Trabajo de marzo de 2019. Además, el informe revela que la situación se profundiza aún más en las provincias.

El trabajo a la casa

El teletrabajador realizará su labor desde cualquier lugar o espacio: en su domicilio, en una estación de servicio o hasta en el departamento de un amigo. Ya sin las paredes al menos de la oficina, el teletrabajador, requerirá de la posibilidad de acceso de una laptop óptima, una buena conexión a internet y sobre todo, a la autogestión de sus tiempos de trabajo; ya que la productibilidad en estos casos resulta importante. “El teletrabajo es una nueva modalidad de beneficios tanto para los empleados como para las empresas. Es una forma de organizar el trabajo de distancia tanto de forma autónoma como asalariada”, aseguró  Viviana Laura Díaz, abogada y doctora en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos, quién estudia el fenómeno desde 2007 cuando integraba un equipo de investigación del Ministerio de Trabajo por entonces.

“Con la pandemia del Covid 19 vimos que un 65% de los trabajos se realizaron desde los hogares. Los teletrabajadores son personas que se autogestionan. Por eso las nuevas generaciones son las más proclives por el uso de las nuevas tecnologías de la información (TICS)”, remarcó Díaz sobre la inminente modalidad de trabajo que tiene como protagonistas a millenialls y centennialls en el presente y hasta ya se habla de “telesindicalismo”.

Entre los puntos positivos, para Viviana Díaz las empresas tendrían menos gastos en infraestructuras; un aumento en la productividad porque se reducen las licencias por ausentismo y también los accidentes. Además el trabajador empezaría a ver una “conciliación entre la vida laboral y familiar”.

Sin embargo para Díaz también existe el riesgo del mal uso de las tecnologías que implica un mayor estrés debido a la hiperconectividad. “El uso adictivo de la tecnología genera una mente quemada y hasta problemas de articulaciones. Por eso la ley plantea la “desconexión digital” para gestionar nuestro cerebro a partir métodos de relajación e inteligencia emocional para generar hábitos y mejores decisiones”.

Por último la especialista sostuvo que “la nueva normalidad nos va a encontrar con una transformación digital a pleno y con una convivencia intergeneracional clara”.  “Somos humanos con máquinas, por eso hay que humanizar la tecnología con la ley que nos marca un negociación colectiva y reglamentación. Por eso digo que el cambio cultural llegó” cerró María Laura Díaz, sobre la ley que comenzará a regir 90 días después de terminada la cuarentena.

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