Otro golpe, mismo escenario y una pregunta que sigue sin respuesta: ¿para qué están así los bolardos del microcentro?
Este miércoles por la mañana, el microcentro de Santa Rosa volvió a sumar un accidente que nadie en el municipio parece querer mirar.
En la esquina de Pellegrini y 9 de Julio, un conductor terminó con su camioneta literalmente montada sobre uno de los bolardos que delimitan la calzada, esos mismos pilares que desde hace meses generan más dolores de cabeza que orden vial.
El episodio ocurrió a media mañana, cuando un hombre que conducía una Renault Oroch blanca circulaba por 9 de Julio y, al girar hacia Pellegrini —frente a la sucursal del Banco de La Pampa—, impactó de lleno contra el bolardo. El resultado fue tan gráfico como repetido: la trompa del vehículo apoyada sobre el pilar de hormigón, tránsito interrumpido y agentes de Tránsito y de la Policía interviniendo para resolver una escena que ya dejó de ser novedosa.
“Doblé abierto porque vi lugar para estacionar sobre Pellegrini y choqué contra el bolardo”, explicó el conductor, todavía sorprendido por una estructura que, para muchos, aparece más como una trampa urbana que como un elemento de seguridad.
Lo cierto es que los bolardos se convirtieron en protagonistas involuntarios de una seguidilla de choques similares. Conductores que doblan y no llegan, esquinas cada vez más estrechas y un margen de error prácticamente inexistente. El problema no parece ser la torpeza al volante, sino el diseño: pilares mal ubicados, sin tolerancia para maniobras normales y colocados en puntos críticos del giro.
A pesar de los reclamos reiterados de vecinos y automovilistas, desde el municipio la respuesta sigue siendo el silencio. No hubo correcciones, ni reubicaciones, ni siquiera señales claras que anticipen el riesgo.


