De La Pampa a California: la experiencia de una pareja que estuvo 3 meses en una plantación ilegal de marihuana en Estados Unidos

Si antes era juntar kiwis en Nueva Zelanda, luego cerezas en Canadá, ahora el destino de jóvenes urbanos de clase media con intenciones de viajar antes de ingresar al sistema formal laboral, son las plantaciones de marihuana en California. Es la nueva movida mundial, que creció con la legalización en 2018 del comercio para fines recreativos, a la par de un mercado negro que escapa a las altas cargas impositivas. El dinero rápido, los peligros y las particularidades de internarse 3 meses en la América profunda para cortar cogollos.

“Esto es así: te despertás temprano en la granja, comes algo rápido y te vas cortar cogollos de la planta y después con una tijerita les sacás las ramas y las hojas. Parás para almorzar algo y retomás hasta la noche. Casi todo el tiempo estás sentado, unas 11 o 12 horas ponele. Entonces cenas, volvés a dormir en la granja, y así”, cuenta a Revista BIFE Carlos, un santarroseño de 27 años, que estuvo durante 3 meses cosechando marihuana en uno de los campos de California junto a su novia Mariela, oriunda de General Pico.

Carlos y Mariela se conocieron en la Universidad de La Pampa, mientras cursaban la carrera de agronomía. Ambos tienen 27 años y empezaron a fumar marihuana prácticamente juntos, a los 20 años, 2 años después de haber comenzado la facultad, en una juntada que hicieron en casa de uno de sus compañeros. Ese día fumaron un porro tan poderoso como las ganas que ambos tenían de terminar de estudiar y hacer un “viajecito”. 

Primero pensaron en ir al sur. Luego ampliaron las expectativas y decidieron tomarse un año sabático viajando. Como no tenían ahorros, vieron las posibilidades que tenían de ir a Nueva Zelanda a juntar kiwis y seguir recorriendo. Después acumularon información sobre la cosecha de cerezas en Canadá y empezaron a averiguar los trámites para tener la visa “working holiday”. 

Esto es así: te despertás temprano en la granja, comes algo rápido y te vas cortar cogollos de la planta y después con una tijerita les sacás las ramas y las hojas

Hasta que un primo mío me contó que había estado en California, Estados Unidos, cosechando marihuana en granjas, y al cabo de 3 meses había ganado 10 mil dólares. Descartamos todas las opciones y nos enfocamos en ese viaje. Nuestro contacto fue mi primo, porque para ir allá es necesario un intermediario, ya que esas granjas -donde va todo el mundo a trabajar- plantan marihuana de manera ilegal”, explica Mariela, quien pidió que no se exponga su identidad real. 

Dos turistas en una plantación en marihuana en California que hicieron la misma experiencia que Carlos y Mariela

California fue el primer estado en aprobar el uso medicinal de la marihuana, ya en 1996. En esa región de Estados Unidos existen más de 200 dispensarios, regulados por los municipios, donde se puede comprar legalmente con un carnet de paciente y una receta médica. Aunque –según revela el diario El Paísla ley es un coladero y esa receta se obtiene sin problemas. 

Lo mismo ocurre con la producción y el comercio de marihuana con fines recreativos, que fue legalizado en California el 1 de enero de 2018, convirtiéndose en el mayor mercado de marihuana legal del mundo, donde viven unos 39 millones de habitantes, 6 millones menos que la población total de Argentina. En ese estado, desde hace 3 años, los mayores de 21 años pueden comprar hasta una onza (28,5 gramos) por persona, en tiendas autorizadas. Solo se puede tener una onza, por lo tanto para comprar más hay que usar el producto o dárselo a alguien (los particulares no pueden vender).

Descartamos todas las opciones y nos enfocamos en ese viaje. Nuestro contacto fue mi primo, porque para ir allá es necesario un intermediario, ya que esas granjas -donde va todo el mundo a trabajar- plantan marihuana de manera ilegal

No se puede fumar en público ni a menos de 300 metros de un colegio o parque infantil, de acuerdo con las ya de por sí leoninas leyes californianas sobre el tabaco. Tampoco conduciendo. Se pueden cultivar hasta seis plantas en casa. El producto no puede salir del estado, ni siquiera por las fronteras con Oregón y Nevada, donde también es legal.

Si es legal y está regularizado no solo en California sino también en otros estados, ¿por qué abundan las plantaciones ilegales donde argentinos –en este caso pampeanos– van a trabajar en el proceso final de la marihuana? La respuesta es muy sencilla: la marihuana legal es muy costosa de producir, y el Estado cobra un 15% de impuestos sobre la venta, y los municipios pueden añadir sus propios impuestos (hasta un 10%). De modo que el mercado negro sigue floreciendo a un ritmo frenético, siendo el 80% de la marihuana vendida en California proveniente del mercado negro, según New Frontier Data (firma que rastrea las ventas y tendencias de cannabis), y representando por año más del doble ($8.700 millones) de la totalidad del dinero que se mueve en el mercado lícito ($3.100 millones).

En 2018, año de entrada en vigencia de la legalización, de los aproximadamente 30.000 cultivadores que había en Triángulo Esmeralda, apenas 2.200 aplicaron para obtener la licencia legal, según datos de la organización California NRML. En una de estas plantaciones del mercado negro de California es donde estuvieron Carlos y Mariela en 2019.

“Estuvimos tres meses y nos fuimos con 8 mil dólares. Nunca tuve tanta plata junta, en tan poco tiempo. El trabajo, sin embargo, fue arduo; por momentos hay que hacerse fuerte de la cabeza. Dormíamos en la camioneta que habíamos alquilado o en un colchón en el piso. No había wi fi así que prácticamente estuvimos desconectados del mundo. Era una granja en el condado de Humboldt, en la costa noroeste de California, en lo que se conoce como Triángulo Esmeralda, en medio de un paisaje bucólico, de colinas, montañas y bosques”, cuenta Carlos.

El estado de California. En rojo el Triángulo de Esmeralda, donde tradicionalmente se cultiva cannabis

Precisamente por ese paisaje y las grandes extensiones, ese territorio es difícil de controlar, por lo que se convirtió, ya desde la década del 60, en el epicentro del cultivo de marihuana en Estados Unidos. Cada año, entre agosto y diciembre, arriban viajeros de todas partes del mundo a la temporada de trimming, la poda o manicura de los cogollos, es decir, el último paso del proceso de producción de la marihuana antes que salga al mercado.

Sin embargo, no todo es color de rosas. “Nosotros tuvimos la suerte de que nos toque una granja de una familia piola, que si bien no interactuábamos mucho, no nos molestaban. Pero no siempre es así. De hecho, al año siguiente (2020) le hicimos el contacto a otra pareja de conocidos y la pasaron muy mal. Estuvieron en una granja de gente que los maltrataba y los vigilaban todo el tiempo, gente rara que andaba con armas”.

Cada año, entre agosto y diciembre, arriban viajeros de todas partes del mundo a la temporada de trimming, la poda o manicura de los cogollos

“El último día se despertaron con los ruidos de camionetas y helicópteros. Cuando se quisieron dar cuenta estaban siendo esposados por policías de la DEA y de la Agencia de Protección Ambiental, quienes destruyeron toda la plantación. La pareja fue deportada y no cobraron ni un solo dólar de todo lo que habían trabajado”, dice Mariela, y acota: “Hay que tener en cuenta que es la América profunda, una zona alejada de todos, un país aparte, con campesinos o rednecks, sin presencia del Estado, donde los problemas se resuelven entre ellos, y puede pasar cualquier cosa”.

Documental de Netflix sobre el negocio de las granjas de marihuana de Humboldt, y el costado más oscuro del rubro

El mercado negro prevaleciente también es una preocupación para los ambientalistas, quienes dicen que la marihuana cultivada de manera ilegal en bosques públicos se inserta en las laderas de las montañas, extrae agua de los arroyos y se rocía con pesticidas que contaminan el agua. Al final de la temporada, muchas veces los agricultores dejan en el bosque toneladas de basura.

En una California muy ambientalista, los policías dijeron que era mucho más probable que los agricultores de cannabis fueran procesados por contaminación o por daño a la tierra que por posesión, ya que cultivar marihuana está tan arraigado en el Triángulo Esmeralda que los agentes policiacos locales creen que los esfuerzos para regular la industria en el estado son una lucha cuesta arriba.

Cuando fuimos a la granja no teníamos mucha idea de todo el contexto. Simplemente nos gustaba fumar marihuana, habíamos escuchado algunas buenas experiencias y la tentadora oportunidad de ganar buena plata rápido. Como decía, el trabajo es arduo, nos autoesclavizamos pero nos sirvió para viajar a Europa y luego volver a La Pampa. Volvimos justo cuando se empezó a desatar el drama del coronavirus”, finaliza la pareja en un encuentro virtual con Revista BIFE.

1 thought on “De La Pampa a California: la experiencia de una pareja que estuvo 3 meses en una plantación ilegal de marihuana en Estados Unidos

  1. Soy pampeano, vivo en California, y estoy muy al tanto de esta situacion.
    Esta pareja tuvo mucha suerte, porque al fin tuvieron una experiencia positiva.
    Se de muchos que no la pasaron bien.
    Vejaciones, maltratos, explotacion, y hasta la desaparicion o muerte son moneda corriente. La mayoria controladas por mafias armadas, para defenderse, supuestamente.
    No es una alternativa recomendable de salida laboral…

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