Noguerol Coli: “La literatura desnuda un nuevo camino de lo que soy”

Si los escritores definen su identidad en base a ciertos territorios, Noguerol “escucha el llamado de la tierra, del paisaje y sus habitantes” con el fin de “comunicar historias desconocidas para valorar nuestro presente”.

La herencia del apego a la lectura suele predisponer a la práctica escrituraria, a la enseñanza de la literatura o a la investigación. La biblioteca existente o imaginaria es la base fundamental en la trayectoria que construye todo escritor o escritora, y eso lo relaciona e identifica con tradiciones, escuelas, ismos y regiones. Dentro de dicho estatuto, en la industria de la lengua, señala Josefina Ludmer que “los sujetos definen su identidad por su pertenencia a ciertos territorios”. En ese sentido, Noguerol escucha el llamado de la tierra, del paisaje y sus habitantes: “comunicar historias desconocidas para valorar nuestro presente”. Además, conjuga una línea creativa que se nutre de las voces tutelares, sea Morisoli, Nervi, Orozco, Domínguez, Battiston, Bustriazo, que queda registrada en una literatura que cuenta su época y, también, encaja en la visión latinoamericana: “conocer lo social y ver la similitud de las luchas de sus pueblos”.

Escribir es redescubrir, más allá de los mundos imaginarios de las obras literarias, los hechos y acontecimientos del propio lar, las prosapias de las familias, los oficios, y en ese estar-siendo se tiene anclaje, se está-situado, por eso es posible conocer la historia profunda y plantear los futuros posibles del pueblo. En consecuencia, en este caso particular, emerge en formato de relato el “Buscador”, Jaime González, que se convierte en metáfora, en patrimonio de una comunidad, desde ya, tratado desde lo estético, volviéndose símbolo y figura mítica. En fin, como nos ha enseñado Borges: “Porque en el principio de la literatura está el mito, y asimismo en el fin”.

María Elena Noguerol Coli es docente, agrónoma y escritora de historias regionales en la Orilla del Río Colorado en la provincia de La Pampa.

Publicó en el suplemento cultural “Kresta”, de El Diario de La Pampa, en el suplemento de cultura “Caldenia”, del diario La Arena; también en las antologías Empalabrados (2017 y 2018).

Participa en encuentros de escritores de Argentina: VIII Encuentro de Escritores Tilcara (2016), 23 edición del Encuentro Nacional de la poesía y el mar de Monte Hermoso (2017), Empalabrados en Deán Funes, Córdoba (2017, 2018) y Encuentro Internacional de Escritores y Poetas “Juanita Herrera Saleme” (2019).

Presentadora de libros regionales como: Una mirada Ranquel, del escritor Carlos Correa, La impronta del pasado, de la historiadora Gladys Pelizzari, Para los días que vendrán, del poeta Edgar Morisoli, Puesteros del Oeste, del escritor Ariel Hugo Vazquez, y Ojos del Atuel, de la fotógrafa Ana Zorzi y el escritor Ariel Hugo Velásquez.

Ha participado en la 2º Feria del Libro Provincial, que se desarrolló en Gobernador Duval, el 6 de Abril 2018; donde presentó al escritor Carlos Correa y su 2da Edición del libro Una mirada Ranquel.

OCHO PREGUNTAS

—¿Había en el hogar una biblioteca familiar? ¿Cómo se relacionó con los libros?

Soy hija de docente e historiadora, la biblioteca de mi madre estaba poblada de libros de historia y poesía. Siempre la consultábamos con mis hermanos para hacer las tareas escolares, para nosotros los libros eran un refugio para pasar los días en la década de los ‘70 a ‘80, en el oeste pampeano.

La Biblioteca Popular Mariano Moreno en 25 de Mayo fue otro espacio donde incursionaba en las novelas policiales, románticas e históricas.

—¿Cuándo empieza a escribir?

Estoy convencida que la capacidad de escribir está en mis genes, a los que escuché un poco tarde, pero que se expresaron en el momento justo para disfrutarlo. Seguí el camino de mi madre Gladys Pelizzari y me encanta compartirlo juntas.  

Empecé a escribir hace ocho años, cuando quería contar historias de personas que nos dejaron sus esfuerzos y hasta la vida, para que 25 de Mayo sea lo que es hoy.

Mi primer relato se relacionó con una foto que vi de niña en el Hospital y su nombre Jorge Ahuad, me hizo investigar y conocer su vida. Me parecía necesario comunicar historias desconocidas para valorar nuestro presente.

Los libros eran un refugio para pasar los días en la década de los ‘70 a ‘80, en el oeste pampeano

—¿Qué obras marcaron sus lecturas? ¿En qué sentido?

Mi profesión de Agrónoma me llevó al camino de lo productivo y tecnológico, olvidando y hasta negando el camino de las letras, pero el camino de escribir despertó cuando necesité sanar y encontrarme. La literatura latinoamericana fue el primer recorrido Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Mario Benedetti, en mi sed de conocer lo social y ver la similitud de las luchas de sus pueblos.

¿Qué autores o autoras han influido en su escritura?

Edgar Morisoli, nuestra amistad y afecto en cada encuentro en 25 de Mayo, era una cita donde escuchaba su poesía y aprovechaba a leerle mis producciones.

Estoy leyendo su obra, enamorada…

—¿Qué representa la literatura en su vida?

Un descubrir a puro asombro, sin presiones, disfrutando y hasta divirtiéndome con mis disparates que desnudan un nuevo camino de lo que soy.

Participar en encuentros de poetas en distintos lugares del país me permiten crecer y perfeccionar la narrativa además de sembrar afectos invalorables.

Empecé a escribir hace ocho años, cuando quería contar historias de personas que nos dejaron sus esfuerzos y hasta la vida, para que 25 de Mayo sea lo que es hoy

—¿Qué opina de los géneros literarios (poesía, narrativa, ensayo)?

La narrativa es el género donde me explayo con tropiezos porque estoy aprendiendo, aunque la poesía me atrae, seguro que nos encontraremos en algún momento.

—¿Reconoce un corpus denominado literatura pampeana? Fundamente su construcción.

Reconozco en los poetas que hoy no están como Olga Orozco, Ricardo Nervi, Bustriazo Ortiz, “El Bardino” (N. del Ed., Julio Domínguez), la narrativa identitaria, de una joven provincia donde la pampeanidad estaba en pleno nacimiento.

Otro eje es la denuncia de los poetas silenciados por la dictadura que está expresada en Obra Callada de Edgar Morisoli, o en el reclamo de los ríos en obras de “El Bardino”, Morisoli, Bustriazo Ortiz; han sido imprescindibles para la unidad de un pueblo que exige sus derechos.

La narrativa identitaria, de una joven provincia donde la pampeanidad estaba en pleno nacimiento

La poesía pampeana conjuga en su universo creativo el amor por La Pampa, leer a Ana María Lasalle, Margarita Monges, Guillermo Herzel y escritores contemporáneos como Olga Reinoso, Dora Battiston, Diana Blanco; nos permiten descubrirla y sentirla.

—¿El escritor o escritora sólo debe avocarse a la producción de su obra, o también debe participar en los debates de su época?

Cada escritor tiene su elección en la producción de su obra, pero cuando el poeta se compromete activamente en las causas sociales y reclamos lo hace legítimo, cercano y sensible. Hasta en luchas como el río Atuel, la poesía de poetas y músicos pampeanos legitiman un derecho que nadie puede refutar.

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