Combativos: “Nuestra lucha pasa por decir ‘acá en La Pampa sí existimos'”

Hablamos con Sebastián Herner, violero y compositor de una de las bandas exponentes del metal pampeano en la actualidad

Probablemente el metal sea el género que más ha proliferado en La Pampa dentro del ecosistema local de la cultura rock, con decenas de bandas formadas a lo largo de 30 años. De hecho, el heavy metal fue de las pocas movidas que desarrolló y consolidó sus propias fechas con bandas del palo, y pudo hacerse de festivales con una asidua periodicidad y, sobre todo, convocatoria.

Si bien hoy la escena metalera local ya no goza de tan buena salud, sobrevive con capacidad limitada en Jake al Rey y en alguna que otra jornada veraniega al aire libre. Pero sigue ahí, resistiendo, buscando reductos más allá las salas de ensayos improvisadas en casas de barrio. “La verdad que se extrañan esas noches de bandas en lugares grandes y con mucha gente, donde tocaba una, terminaba y se subía otra, como pasaba en Frida”, dice  Sebastián Herner, compositor de una de las últimas bandas paridas al calor del metal pampeano: Combativos.

Sebastián es quien compone y se hace cargo de la viola en esta agrupación, formó la banda junto a su hermano, Walter Herner (Batería) a fines de 2017, hoy también la componen Facundo Bonafina (voz) Matías Garro (Bajo) y el managment de Oscar Alcaráz. “Yo venía de tener una banda de covers, Bajo Presión, pero ya quería otra cosa, hacer mis temas propios. Algo más serio. En una comida decidimos armar Combativos y dejarnos de hacer pelotudeces”, dice Sebastián sobre el impulso que lo llevó a armar la formación.

Combativos tiene subido su demo en YouTube y editará su primer disco en 2021. “Somos todos laburantes, y todo cuesta, por eso queremos que sea un disco que represente bien lo que es la banda”, desea Herner con quien charlamos para BIFE.

En Combativos hay una impronta social marcada en las letras, tomando un poco la posta de bandas nacionales de los noventa…

Sí, esa carga social está, pero las letras son cosas que pasan acá. Lo que vivimos nosotros en este lugar y lo que nos atraviesa.

En uno de los temas del demo, en “Pampa, viento y tierra” plasmas eso de manera más evidente, ¿buscas de alguna manera representar cierta pampeaneidad desde el metal?

Lo que pasa que somos una provincia que no tiene nada a nivel nacional. Ni equipos de fútbol, ni bandas ni nada. Nada que nos represente de alguna manera. Un poco nuestra lucha pasa por ahí, decir que acá estamos, que acá existimos y que no somos un par de paisanos en la llanura.

¿Desde lo musical por donde pasan las influencias?

Yo tengo muy arraigado el metal con el que crecí, con lo que me llegó desde chico; Metallica, Obituary, Megadeath…

Lo que pasa que somos una provincia que no tiene nada a nivel nacional. Ni equipos de fútbol, ni bandas ni nada. Nada que nos represente de alguna manera.

¿Qué lugar ocupa hoy Combativos en la escena local, ya con un par de años de ruedo y un demo grabado?

La verdad que estamos contento con todo lo que nos viene pasando, en dos años pudimos tocar en dos festivales nacionales importantes y también compartir con bandas de acá, que hay muy buenas y el clima es el mejor entre todas. Nosotros estamos creciendo, estamos ansiosos con el disco que estamos laburando.

Hoy prácticamente el único lugar para las bandas del palo es Jake al Rey, ¿bajonéa un poco que no haya otros lugares, un poco más grandes para tocar?

Y, la verdad que si. Hoy te diría que sólo se puede tocar en Jake, y el lugar esta bueno. Pero me acuerdo de otras épocas donde estaban disponibles lugares más grandes y explotaban. Fechas con muchas bandas y de palos diferentes. Hoy eso ya no pasa.

Tocaron en el Pacha Huasi 2019, un festival emblemático del under metalero…

Sí, estuvo bien, pero fue raro (risas), no fue del todo como esperábamos.

¿Cómo fue eso?

Cuando vimos la posibilidad de tocar en el Pacha Huasi no lo podíamos creer, era muy groso para nosotros. Nos contactó uno de los organizadores y nos dijo que armemos todo y fuesemos para el festival en Loncopué, Neuquen. Preparamos todo, estábamos muy manija, imaginate. Salimos de acá en una Kangoo y en un Peugeot. La verdad que estábamos ansiosos por tocar, sabíamos que era una oportunidad grosa. Además, sólo era llegar, el tipo de la organización nos aseguró que íbamos a tener hospedaje, comida y bebida. Pero la posta fue que cuando llegamos era todo un bardo, este chabon ni sabía quienes éramos. Se hizo el boludo con todo. Nosotros llegamos con un hambre mortal, y no nos ofrecieron ni un chori con una lata de de birra, ni siquiera una coca. Nada. Luego para tocar también fue un quilombo entre las bandas, problemas con la prueba de sonido. Con todo, pero bueno, la experiencia nos sirvió. Ahí pudimos pegar onda con otra gente y tocar en el Charly Fest, ahí fue otra cosa. Ahí si la pasamos bien.

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