El Gobierno pampeano presentó este martes un relevamiento del patrimonio cultural inmaterial con una advertencia política de fondo: la identidad no se negocia. El registro, disponible en www.culturapampeana.ar, reúne saberes, prácticas y memorias de distintas comunidades de la provincia.
El acto lo encabezó el gobernador Sergio Ziliotto en Casa de Gobierno, junto a funcionarios, intendentes y referentes culturales. El trabajo fue financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y se construyó a partir de talleres territoriales con participación comunitaria.
El relevamiento sistematiza unas 200 expresiones culturales recogidas en más de 50 localidades —más del 60% de los municipios—, con registros que van desde danzas y oficios hasta prácticas rurales y saberes ancestrales. Parte de ese material fue documentado en formato audiovisual.
En ese marco, el Ejecutivo entregó reconocimientos a “portadores” culturales de distintos puntos de la provincia: desde la soguería en General Acha hasta el asado a la estaca en Maisonnave, pasando por hierbas medicinales, chacinados, danzas vascas y prácticas tradicionales como la chueca o el entrevero.
Ziliotto puso el eje en el valor político del programa. “Los pueblos que pierden la identidad pierden la razón por la cual luchar”, sostuvo, y remarcó que la iniciativa no es un cierre sino un punto de partida. También defendió una línea de gestión que, dijo, se va a plantar ante cualquier medida que afecte a la provincia.
El secretario de Cultura, Pablo Lucero, definió al patrimonio inmaterial como “lo que no se toca pero nos define” y planteó que la plataforma busca abrir esos contenidos al público, la investigación y los trabajadores culturales. La subsecretaria Lis Urdaniz, en tanto, subrayó el carácter territorial del relevamiento y la diversidad cultural pampeana.
El Gobierno enmarca el programa como política de Estado y lo vincula con el acceso a la cultura como derecho. La apuesta es clara: sostener identidad, ordenar memoria y dejar registro. Aunque el mensaje que bajó desde el escenario fue otro, más directo: en La Pampa, la cultura también es trinchera.


