El Ministerio de Salud negó haber desmantelado el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), una política que desde 2008 articula cirugías y derivaciones para bebés con malformaciones cardíacas. La desmentida llegó después de que siete profesionales especializados fueran apartados del equipo técnico y de una ola de denuncias del sector sanitario y de familias.
Organizaciones de pacientes advirtieron que la salida del equipo implica más demoras, ruptura de la red federal y aumento del riesgo de muerte. “Esto es literalmente la muerte de bebés que esperan una cirugía para vivir”, denunció Lucía Wajsman, impulsora de la ley que respalda el programa.
La Federación Argentina de Cardiología alertó que se perdió un equipo con más de quince años de experiencia y pidió dar marcha atrás. La excoordinadora del PNCC, Alejandra Villa, sostuvo que sin coordinación médica federal el programa “pierde su sentido”.
Desde el Gobierno aseguran que el PNCC “sigue funcionando”, que hubo una reorganización de personal y que en 2026 todas las consultas fueron atendidas, con coordinación médica del Hospital Garrahan.
El PNCC permitió durante años unas 800 cirugías anuales y miles de derivaciones. Para las familias, la discusión no es administrativa: cada demora es una vida en riesgo.
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