El niño de ocho años que recibió un trasplante de hígado, cuyo donante fue el joven pampeano fallecido tras un accidente vial, Franco Vistarop, despertó una vez terminada la operación y pudo reencontrarse con sus padres.
Había pasado una semana desde que el pequeño Pablo Álvarez ingresó al Sanatorio de Niños de la capital santafesina.
“Me avisaron que tenía que venir porque Pablito se había despertado y estaba inquieto porque me extrañaba”, relató su madre tras la visita al chico.
La evolución de Pablo “sigue los parámetros deseados”, precisaron los médicos que lo tienen a su vigilancia y cuidado.
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