¿Cómo es convivir con VIH sin esconderse? “Cuando digo que soy positivo muchas personas me ven como un virus y no como un humano”

La Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos (RAJAP), fundada en 2009, se encuentra en lucha por una nueva Ley de VIH y una aplicación de la ESI que genere una visión consciente sobre el virus. Leandro Fernández Sosa es une joven santarroseñe que pertenece a RAJAP. Nos comparte su visión sobre la reforma de la ley y el relato en primera persona de las desigualdades sociales y las consecuencias de la desinformación.

La única manera de garantizar una seguridad sexual es hablando de sexo, naturalizarlo, llevar la libertad al habla”, afirma Leandro quien fue diagnosticado con VIH a los 20 años, y cuenta que desde un principio se lo tomó con humor, porque es “la mejor manera de quitarse el miedo y hablarlo con el resto”

Si bien informarlo a sus círculos cercanos facilito el impacto del resultado, el joven de 25 años cuenta: “Mi primera situación de discriminación, me resultó chocante. El papá de una amiga le prohibió (a ella) invitarme en verano a meterme a la pileta porque era positivo, lo cual es absurdo.Situación que se desenvuelve a partir de una mal-información reinante y que causa la injusta exclusión de la persona.

La única manera de garantizar una seguridad sexual es hablando de sexo, naturalizarlo, llevar la libertad al habla

Una de las pautas a reformar de la Ley 23798 (denominada Ley Nacional de SIDA Argentina, que fue presentada en 1989 por el Poder Ejecutivo Nacional y sancionada en 1990) es la de garantizar protección ante la violencia institucional ejercida sobre el colectivo, la cual se contempla dentro del sistema de salud, en instituciones educativas y en ámbitos laborales. “La ley no nos protege de la falta de confidencialidad del diagnóstico en las entrevistas laborales, la mayoría lo preguntan en las fichas medicas y hay muchos lugares que en los estudios pre-ocupacionales incluyen, al no estar regulados por el Estado, el examen de VIH y mantienen en secreto el resultado. En ambos casos, el ser positivo es excusa para no contratarte“, lamenta.

La ley no nos protege de la falta de confidencialidad del diagnóstico en las entrevistas laborales

Ha vivido en carne propia el ser rechazado de un empleo por su diagnostico, inclusive, luego de pasar a la tercera ronda de una entrevista laboral: “Me pasó en Buenos Aires, no lo esperaba en una ciudad. Cuando fui a reclamar a INADI, porque en ninguna planilla médica se debe preguntar el diagnóstico, la mina me dijo: ‘¿y por qué dijiste que eras positivo?’, insinuando que yo soy el que se tiene que andar escondiendo o mintiendo. Y tampoco tenemos una asistencia económica estatal que es necesaria ante desempleo forzado.”

Dentro del sistema de salud se sufren las consecuencias de una capacitación poco especializada en cuanto a personas positivas gestantes. “Hay casos donde les ligan las trompas luego del parto sin consentimiento con la justificación de que no sigan trayendo niñes infectades a este mundo”, narra basándose en el conocimiento de relatos que surgen en la red. Además, están a merced de una ley que “no tiene en cuenta a estas infancias verticales. Mientras tanto, nosotres no hemos despedido a ningún compañere vertical mayor de 26 años, esa es su esperanza de vida.”

Personas que nacen con el virus son expuestos a tratamientos médicos donde “resulta peor la cura que la enfermedad”. “A mí los primeros tres meses me dejó en cama, imagínate a las personas que, a lo largo de su vida, sufrieron los efectos secundarios de los 47 esquemas de tratamiento. Muches deciden abandonarlo por agotamiento y, desde la red, se comprende debido al dolor que conlleva vivir así, relata a Revista BIFE.

El papá de una amiga le prohibió (a ella) invitarme en verano a meterme a la pileta porque era positivo, lo cual es absurdo

A nivel social, Leandro cree que Lo primero que hay que hacer es corregir el lenguaje a la hora de hablar de personas con VIH positivo. El verdadero mal no es la desinformación, es la gente que desinforma, se tiene que dejar de decir que alguien murió de SIDA, nadie muere de SIDA. Se mueren a causa de una enfermedad oportunista del cuadro de la persona“.  Además, al hablarse de la transmisión del virus “se habla de contagios y no es una gripe. Y a la hora de referirse a una persona positiva,  no se dice ‘portador de VIH’ porque portar, la gente porta cosas, no un virus, ojalá lo pudiera dejar en cualquier lado,  ironiza en una exquisita mezcla de humor y bronca.

Entendiendo que la ley contempla el VIH con la información existente en los años noventa, ha quedado apática con los tiempos que corren, mientras sigue una estructura binaria que no acompaña las necesidades de las personas transgénero o no binaries que conviven con VIH. En contraposición, mientras que el Poder Judicial no reconoce a toda la comunidad LGBT+ con VIH Positivo, está presente en el sentido común “una creencia de que el VIH es solo para putos, en realidad, en la comunidad tenemos la consciencia de saber debido a la apertura sexual pero los números del censo serían totalmente diferente si los pakis también fueran responsables y se hicieran los análisis”, finaliza le entrevistade.

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