En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la agrupación Abrazar la Vida plantó un Árbol de la Vida en el Parque Oliver de Santa Rosa. La actividad formó parte de las acciones que durante septiembre buscan instalar la escucha, el acompañamiento y el acceso a la atención como herramientas de prevención.
“Escucharnos es el primer paso para cuidarnos” es el lema elegido este año por la Subsecretaría de Salud Mental y Adicciones. Soledad Gauna, directora de Prevención y Capacitación del organismo, señaló que la frase surgió de adolescentes y plantea que la prevención requiere una respuesta colectiva.
“Ellos nos enseñan que la salida es colectiva”, sostuvo. También remarcó la importancia de hablar sobre suicidio para romper con el tabú y facilitar que quienes atraviesan una situación de sufrimiento puedan pedir ayuda.
Entre las señales que pueden requerir atención mencionó cambios en las rutinas, desmotivación, dificultades para dormir, pérdida de interés por actividades habituales o expresiones que generen preocupación. Ante estas situaciones, recomendó acercarse, preguntar qué sucede, escuchar sin juzgar y acompañar en la búsqueda de ayuda.
En La Pampa funcionan las líneas gratuitas y confidenciales 132 y 136 durante las 24 horas. También se puede recurrir a las guardias de Salud Mental.
Abrazar la Vida surgió hace unos tres años y medio por iniciativa de Graciela Moreno, después de la muerte de su hijo. El grupo reúne actualmente a unas 12 o 13 familias y realiza encuentros cada quince días para acompañar a personas que atraviesan un duelo.
“Sentía esa necesidad de encontrarme con otros papás o familiares, amigos, que hubieran pasado por la misma situación”, contó Moreno. Según explicó, el duelo no es un proceso lineal y puede alternar momentos de bienestar con otros de profundo dolor.
Para la referente, acompañar también implica detenerse a escuchar cuando alguien atraviesa una situación difícil. “No el ‘¿cómo estás?’ al pasar, sino que, cuando uno ve a una persona que necesita, darle ese pie para que hable y para que diga lo que siente”, planteó.
El grupo no establece diferencias por religión o ideas políticas y permite participar sin obligación de asistencia. La propuesta busca recuperar una mirada comunitaria sobre el sufrimiento y evitar que quienes atraviesan una pérdida deban hacerlo en soledad.



