A 30 años de comenzar a generar electricidad, la central hidroeléctrica avanza con un nuevo esquema para comercializar su producción y negocia aprovechar también la potencia disponible. El objetivo es darle mayor previsibilidad a los ingresos del Ente y sostener el mantenimiento de la presa.
La Central Hidroeléctrica Casa de Piedra cumplió 30 años de generación comercial con una agenda que mira menos al aniversario que al futuro: cómo aprovechar mejor la capacidad energética de la represa y generar recursos propios para sostener su funcionamiento.
Durante la actual gestión del Ente Ejecutivo Presa de Embalse Casa de Piedra se avanzó ante la Secretaría de Energía de la Nación para modificar el esquema de comercialización de la energía producida por la central. Sobre esa base, ahora se busca dar un paso más: comercializar la potencia disponible, es decir, la capacidad de generación que la central tiene disponible además de la energía que efectivamente vende.
La estrategia apunta a reducir la exposición del organismo a las variaciones del mercado eléctrico y contar con ingresos más previsibles para afrontar gastos de funcionamiento, mantenimiento e inversiones.
“Primero logramos generar las condiciones para comercializar la energía y posteriormente avanzamos sobre la potencia disponible de la Central”, señaló Alfredo Intronati, ministro de Obras y Servicios Públicos y presidente del Directorio del Ente. La Administración Provincial de Energía (APE) también intervino en la propuesta para avanzar hacia ese esquema.
El planteo adquiere relevancia porque Casa de Piedra no es solamente una fuente de generación eléctrica. La presa forma parte de la administración del río Colorado y tiene impacto sobre el abastecimiento de agua, la producción y las condiciones ambientales de una región que involucra a varias provincias.
Por eso, la operación del embalse requiere coordinación permanente con el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO), especialmente en períodos de restricciones hídricas. La evolución de la cota, las erogaciones y las necesidades aguas abajo deben compatibilizarse con la generación eléctrica y la seguridad de la presa.
La central comenzó su generación comercial hace tres décadas y atravesó desde entonces períodos de abundancia y escasez de agua, cambios tecnológicos y transformaciones del sistema energético. Hoy cuenta con una infraestructura que exige mantenimiento y monitoreo permanente.
En paralelo, el Ente buscó sostener las condiciones salariales de sus trabajadores y, según informó el Gobierno provincial, las actualizaciones otorgadas durante la actual gestión se ubicaron por encima de la inflación.
Durante el acto por los 30 años fueron reconocidos además trabajadores que completaron su trayectoria en el organismo: Ana María Figueroa, por 21 años de servicio; Isaac Ortiz, por 32 años; y Alejandro Zambroni, por 30 años.
El aniversario encuentra así a Casa de Piedra frente a una discusión menos simbólica y más concreta: cómo convertir su capacidad instalada en mayores recursos para el organismo y, al mismo tiempo, preservar una infraestructura clave para la energía y el manejo del agua.



