¿UNA CAMIONETA DE TRÁNSITO CHOCÓ UN BOLARDO EN PLENO CENTRO? SÍ, UNA CAMIONETA DE TRÁNSITO CHOCÓ UN BOLARDO EN PLENO CENTRO

La escena parece un chiste malo, pero pasó de verdad. Una camioneta de Tránsito de Santa Rosa terminó chocando contra un bolardo en plena peatonal, ese mismo mobiliario urbano que -en teoría- está ahí para ordenar, prevenir y cuidar.

La paradoja es tan obvia que duele: el controlado fue el que no vio el obstáculo.

El episodio ocurrió a las 00.30 del domingo, en la esquina de 25 de Mayo e Yrigoyen, uno de los puntos más transitados del centro. No hubo heridos de gravedad, pero sí un golpe directo a la credibilidad de un sistema que insiste en colocar bolardos como si fueran conos invisibles.

Porque el problema no es nuevo ni aislado. Los bolardos, pésimamente ubicados y peor señalizados, ya provocaron decenas de choques similares.

La pregunta cae sola: si ni siquiera quienes trabajan todos los días regulando el tránsito logran esquivarlos, ¿qué queda para el resto de los conductores? De noche, con escasa iluminación y sin señalización clara, los bolardos se convierten más en trampas urbanas que en herramientas de ordenamiento vial.

En Santa Rosa, el bolardo dejó de ser una solución y pasó a ser un problema con nombre y apellido. Y el choque de esta madrugada no es una anécdota graciosa: es otra advertencia que parece destinada a chocar -una vez más- contra la indiferencia.

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