A plena luz del día y con más audacia que planificación, un robo terminó antes de empezar en el centro.
BIFE supo a través de fuentes policiales que cerca de las 12.30, un llamado alertó sobre un hurto en inmediaciones de Pellegrini y 9 de Julio: un sujeto con remera rosa y jeans había salido demasiado rápido de una vinoteca como para ser casualidad.
La respuesta policial fue inmediata. Móviles y motos cerraron el cerco y, a pocas cuadras, el sospechoso fue interceptado. Llevaba encima el botín. Tres botellas de gin importado —una de una marca premium y dos de otra no menos conocida— además de varios elementos que poco tenían que ver con una degustación: acrílicos decorativos, pinturas, un envase vacío y hasta una cinta antideslizante. Un combo tan desordenado como el intento.
Minutos después, el responsable del comercio confirmó el faltante y reconoció los elementos sustraídos. Todo volvió a su lugar, menos el ladrón, que fue demorado y trasladado a sede policial, notificado de la causa por hurto.
El gin volvió a la góndola y el improvisado “cliente” pasó de la vinoteca a la comisaría, sin escalas.
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