A las nueve y media de la mañana del martes, el colegio Panguitruz de Santa Rosa fue escenario de una función que ni los alumnos esperaban: un padre indignado decidió pasar de espectador a protagonista y terminó amenazando a los directivos de la institución.
Todo comenzó con una pelea entre estudiantes, pero la trama escaló cuando apareció en escena el papá de uno de los chicos, un hombre de 44 años con historial de malhumores mal canalizados y antecedentes de choques con la escuela. Para completar la postal, ya había tenido una restricción de acercamiento… pero claro, vencida.
La policía de la Seccional Segunda llegó al lugar, lo identificó y lo trasladó a la comisaría. La directora no dudó en presentar la denuncia por amenazas, y la Fiscalía ordenó su detención: este martes será formalizado.
Mientras tanto, el capítulo de la pelea entre menores quedó en manos de la Unidad Funcional correspondiente. Un combo educativo bastante alejado de las matemáticas o la literatura: violencia, amenazas y un papá que parece no entender que la escuela no es un ring de boxeo.
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