“Era una situación complicada, pero gracias a Dios ahora está bien y estoy muy agradecida con los familiares del donante porque le salvaron la vida a mi nene”, expresó Roxana con lágrimas de emoción, la madre del niño de 8 años que ayer fue trasplantado del hígado, cuyo donante fue Franco Vistarop, el santarroseño que murió en un trágico accidente el último fin de semana.
Apenas finalizó la cirugía, la mujer, de 38 años, pudo ver por un rato a su hijo. “Ahora estoy tranquila. Si me hubieses preguntado anteayer, estaba destrozada”, respondió la mujer a un cronista local que la esperaba afuera del Sanatorio de Niños de Rosario, en Santa Fe.
Al momento, el menor tiene asistencia mecánica respiratoria. El médico evitó hablar aún sobre el alta. “Salió todo como estaba programado. Recordemos que son tres cirugías en una, hay que darle tiempo”, agregó el especialista encargado de la operación, Lisandro Biteti.
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