La semana que viene, Argentina podría comenzar a vacunar contra el coronavirus con las dosis de la Sputnik V producidas de manera local.
Así lo anunció Marcelo Figueiras, presidente de Laboratorios Richmond, quien confirmó, en diálogo con Radio Con Vos, que serán un total de 450.000 dosis del primer componente las que se aplicarán.
Las mismas dosis, según había indicado Figueiras el martes pasado en declaraciones con Radio10, ya se encontraban en manos de Andreani, el operador logístico, a la espera del OK por parte del Instituto Gamaleya, el desarrollador de la Sputnik V y el ente que se encarga de brindarle al Richmond el principio activo.
A dichas declaraciones, que se centraron en el anuncio de la producción del segundo componente de la Sputnik V, esta vez se le sumó la cantidad posible: para agosto, el Richmond podría elaborar un millón de dosis para completar esquemas de vacunación. Dichas dosis podrían estar en quince días, pero deberá darse el mismo proceso: el Gamaleya tiene que autorizar “la liberación del lote”, lo que puede hacer que la aplicación se demore.
La demora en la entrega del segundo componente fue un fuerte tema de debate durante las últimas semanas, ya que se calcula que unas 700.000 personas habrían superado la ventana de 90 días dispuesta después de aplicarse la primera dosis de la Sputnik V.
Esto llevó a que el Consejo Federal de Salud plantee la posibilidad de combinar vacunas de distintos laboratorios con el fin de suplir el segundo componente del inoculante ruso y avanzar con el proceso de completación de esquemas.
El CoFeSa propone a las vacunas de AstraZeneca y CanSino, las cuales el Gobierno espera que arriben este mes, para utilizar como segunda dosis de aquellos que hayan sido inmunizados con el primer componente de la Sputnik V.
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