{"id":9990,"date":"2020-11-21T15:55:38","date_gmt":"2020-11-21T18:55:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=9990"},"modified":"2020-11-21T16:21:13","modified_gmt":"2020-11-21T19:21:13","slug":"los-simuladores-de-talento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2020\/11\/21\/los-simuladores-de-talento\/","title":{"rendered":"Los simuladores de talento"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Un equ\u00edvoco\nmenor, dentro de los muchos y peligros\u00edsimos cometidos por los profesores\nuniversitarios, concierne al tristemente c\u00e9lebre Julio Cort\u00e1zar. Se trata de\nuna an\u00e9cdota repetida y malinterpretada hasta al hartazgo, cuya consecuencia\ninmediata es la siempre apresurada fascinaci\u00f3n de los ne\u00f3fitos y la vanidad de\nlos susodichos simuladores de talento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Seg\u00fan estos, Cort\u00e1zar\nfue invitado por un taller de escritores (una comisi\u00f3n vecinal, imagino yo) a\nparticipar de un ciclo de lecturas en un pueblo del interior. Cort\u00e1zar no era\nel \u00fanico, otras figuras igualmente menores de la literatura lo acompa\u00f1aban. Se\nles pidi\u00f3 elegir un cuento de su agrado para ser le\u00eddo con histrionismo y verborragia\nfrente a un p\u00fablico compuesto principalmente de campesinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Luego de cuatro o cinco cuentos, la audiencia estaba m\u00e1s aburrida que Borges mirando un partido de f\u00fatbol: los escritores hab\u00edan optado por textos rurales, llenos de vacas, tractores y soja con la intenci\u00f3n de asombrar al diablo con maldades. Entonces fue el turno de Cort\u00e1zar, que ley\u00f3 un cuento de Edgar Allan Poe. Al finalizar, el p\u00fablico se encontraba en \u00e9xtasis.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> la audiencia estaba m\u00e1s aburrida que Borges mirando un partido de f\u00fatbol: los escritores hab\u00edan optado por textos rurales, llenos de vacas, tractores y soja con la intenci\u00f3n de asombrar al diablo con maldades <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ac\u00e1 viene la ingenua\ninterpretaci\u00f3n de los profesores. Ellos explican que es <em>lo diferente<\/em> lo\nque maravilla a la audiencia, como si lo distinto pudiera ser interesante <em>per\nse<\/em>. La correcta interpretaci\u00f3n de la an\u00e9cdota es esta: los gauchos no\nalucinan porque el cuento de Poe no se parece a su cotidianeidad, sino porque\nPoe es Poe y su literatura es excelente. Es la calidad de un texto lo que nos\nconduce a esferas superiores, sea una calidad marginal o hegem\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ahora penetremos en el origen de semejante desacierto. Sucede que la gente (naturalmente los profesores universitarios pertenecen a esta categor\u00eda) se autoirradia constantemente con ligeras teor\u00edas sobre <em>lo diferente<\/em> para satisfacer su conciencia moral y termina por confundir las aptitudes literarias de un genio con las injusticias de nuestra sociedad. La escasez de cobre, habitar el cuerpo equivocado y pertenecer a una cultura con limitada membres\u00eda -circunstancias que excluyen a un sujeto de la norma social y lo hacen diferente- pueden ser razones suficientes para protestar y demandar una transformaci\u00f3n pol\u00edtica, pero no para exigir reconocimiento art\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> los gauchos no alucinan porque el cuento de Poe no se parece a su cotidianeidad, sino porque Poe es Poe y su literatura es excelente. Es la calidad de un texto lo que nos conduce a esferas superiores, sea una calidad marginal o hegem\u00f3nica. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">No me cabe la menor duda de que la gente es alentada por sentimientos muy nobles, pero el problema de que existan personas sin acceso a los servicios b\u00e1sicos y a ciertos derechos humanos inalienables no se va a solucionar encumbrando la palabra \u201cdiferente\u201d, como han intentado hacer los profesores universitarios endilg\u00e1ndosela a Poe para justificar el \u00e9xtasis que su texto produjo en la audiencia. Semejante metodolog\u00eda no solo resulta est\u00e9ril a la hora de apoyar a los desplazados, sino que adem\u00e1s ignora el poder emancipador de las grandes piezas de la literatura. Por eso, y de la misma manera que hemos luchado por separar la obra de un autor de su biograf\u00eda para poder leer y disfrutar a Vargas Llosa, Heidegger y Giovani Papini sin macular nuestros remilgos pol\u00edticos, es importante avocar la inteligencia a discernir los textos de calidad de los intrascendentes, en lugar de satisfacer el narcisismo moral con fabulosas imaginaciones sobre lo diferente.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> Semejante metodolog\u00eda no solo resulta est\u00e9ril a la hora de apoyar a los desplazados, sino que adem\u00e1s ignora el poder emancipador de las grandes piezas de la literatura.  <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Otra cansada\nhistoria que repiten los profesores es la de Piglia que, al observar que sus\nestudiantes insist\u00edan en leer solamente a sus contempor\u00e1neos, dijo: \u201cEsta muy\nbien que los lean, pero \u00bfya leyeron el <em>Facundo<\/em>?\u201d. Bueno, yo les digo lo\nsiguiente: est\u00e1 muy bien que lean a los diferentes, pero \u00bfya leyeron a Proust?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras los profesores duermen el tranquilo sue\u00f1o de la correcci\u00f3n pol\u00edtica, anestesiados de aplaudir lo diferente, Mina Harker nos presta sus ojos para ver el mundo desde adentro, en esta realidad donde nada es lo que parece, especialmente lo consagrado por el tristemente c\u00e9lebre sentido com\u00fan.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":9993,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,29,15],"tags":[1809,1808,1810],"class_list":["post-9990","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-monstruos-perfectos","category-sociedad","tag-edgar-allan-poe","tag-julio-cortazar","tag-ricardo-piglia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9990"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9990"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9990\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9995,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9990\/revisions\/9995"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9993"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}