{"id":9862,"date":"2020-11-18T12:36:50","date_gmt":"2020-11-18T15:36:50","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=9862"},"modified":"2020-11-19T16:56:28","modified_gmt":"2020-11-19T19:56:28","slug":"silencios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2020\/11\/18\/silencios\/","title":{"rendered":"Silencios"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Pod\u00e9s escuchar el texto dando play<\/em><\/p>\n\n\n<div id=\"audioigniter-9956\" class=\"audioigniter-root\" data-player-type=\"full\" data-tracks-url=\"https:\/\/revistabife.com\/?audioigniter_playlist_id=9956\" data-display-track-no=\"true\" data-reverse-track-order=\"false\" data-display-tracklist-covers=\"true\" data-display-active-cover=\"true\" data-display-artist-names=\"true\" data-display-buy-buttons=\"false\" data-buy-buttons-target=\"false\" data-cycle-tracks=\"false\" data-display-credits=\"false\" data-display-tracklist=\"false\" data-allow-tracklist-toggle=\"true\" data-allow-tracklist-loop=\"true\" data-limit-tracklist-height=\"true\" data-volume=\"70\" data-tracklist-height=\"185\" ><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Para conocer realmente a alguien, <strong>hay que mirarlo cuando duerme<\/strong>. Eso, o algo parecido, escribe <strong>Abelardo Castillo<\/strong> en uno de sus cuentos, atribuy\u00e9ndolo a un personaje reflexivo y atormentado, en equilibradas proporciones. M\u00e1s all\u00e1 de la paradoja, podemos correr el foco, y decir que realmente podemos conocer, tal vez lo m\u00e1s importante de alguien, <strong>cuando calla<\/strong>, <strong>en sus espacios de silencio<\/strong>. Aqu\u00ed viene a la memoria <strong>Neruda<\/strong> con esos versos demasiado famosos, que unen el silencio femenino a la hermosura contemplativa. Pero si avanzamos, dir\u00edamos que hay que saber apropiarse del silencio, para que lo dicho tenga la contundencia expresiva que buscamos darle. As\u00ed como leer, seg\u00fan <strong>H\u00e9ctor Libertella en <\/strong><em><strong>El \u00e1rbol de Saussure<\/strong><\/em>, es \u201c<strong>acomodar los blancos al ojo\u201d,<\/strong> podemos intuir que <strong>escuchar, es saber captar los silencios del interlocutor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>El silencio no es negaci\u00f3n<\/strong>. Negar es a\u00f1adir significado a la trama de sentido en paralelo a lo que se expres\u00f3 antes. <strong>El poder del silencio<\/strong> (<em>que en el barro pol\u00edtico inmediato ser\u00eda aceptar lo que el otro ha dicho<\/em>) <strong>es lograr que el interlocutor no pueda escapar de \u00e9l, entrometi\u00e9ndolo en una trama tan confusa como aparentemente inexistente.<\/strong> En <em>El silencio de las sirenas<\/em>,<strong> Franz Kafka<\/strong> construye el Ulises ling\u00fc\u00edstico m\u00e1s astuto de todos: \u201c<em>Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho m\u00e1s terrible que el canto: su silencio. No sucedi\u00f3 en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio<\/em>\u201d. La ir\u00f3nica y filos\u00f3fica traducci\u00f3n del mito desespera.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hay que saber apropiarse del silencio, para que lo dicho tenga la contundencia expresiva que buscamos darle&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Hemos constituido lo que hay, lo que existe, con la apoyatura, la pr\u00f3tesis de la palabra. <strong>Plat\u00f3n<\/strong>, en el <em>Cratilo<\/em>, no termina de dilucidar la cuesti\u00f3n, porque es inteligente. La palabra \u00bfes convenci\u00f3n, o algo natural que viene con el objeto que se expone al mundo? <strong>S\u00f3crates<\/strong> logra -con esa cintura griega tan proclive a la sensaci\u00f3n de certeza- disminuir la cuesti\u00f3n entre <strong>Herm\u00f3genes<\/strong> y <strong>Cratilo<\/strong>, volviendo al silencio la disputa.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Las brillantes arquitecturas verbales quieren encandilar con su perpetuidad. <strong>El silencio es igual a s\u00ed mismo; de all\u00ed que es m\u00e1s grandioso y perfecto que cualquier esgrima verbal, escritura o ejecuci\u00f3n<\/strong>. Como seres letrados, que hablamos y escribimos, debemos responder por nosotros mismos en el habla y en la escritura. Pero lograr apresar la porci\u00f3n de silencio que debemos concedernos, es algo que no terminamos de captar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Como dice <strong>Alberto Girri<\/strong>, \u201cHe tratado de decir \/ que el Occidente est\u00e1 enfermo de materia y de iron\u00eda\u201d. La metaf\u00edsica de la presencia (de la palabra, de la letra) opaca al silencio que suspende cualquier intromisi\u00f3n en su amplitud tit\u00e1nica. <strong>Cortar el silencio o romperlo, no es ni m\u00e1s ni menos que hacerse cargo de la peque\u00f1ez de nuestro dulce instrumento verbal.<\/strong> Samuel <strong>Beckett<\/strong> sab\u00eda, como imagino que cada escritor maduro, que la verdadera obra es la m\u00e1s cercana al silencio, esa que no puede escribirse todav\u00eda. Con la conciencia humana (ca\u00f3tica, inconforme, siempre envolvente) sucede lo mismo; <strong>los espacios vac\u00edos, los silencios inc\u00f3modos o ext\u00e1ticos suelen revelarnos el peso de lo incompleto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Robert Walser <\/strong>fue un autor (admirado por Kafka, Musil y por tantos otros) que, pre\u00f1ado de mudez, culmin\u00f3 su b\u00fasqueda en los denominados microgramas: ejercicio de una escritura a l\u00e1piz que iba empeque\u00f1eciendo lo m\u00e1s posible en diversos papelitos hasta el punto de querer desaparecer, o desaparecer en el momento en que dejaba de advertirse en el mundo, esto es, de tener sentido. <strong>Juan Jos\u00e9 Saer<\/strong> ha dicho -citando a Seelig, redescubridor de la obra del austr\u00edaco- que <strong>Walser ejercitaba con su escritura una \u201cfuga t\u00edmida\u201d del mundo<\/strong>. \u201c<em>En realidad, encontrar la inspiraci\u00f3n en el papel, en el lugar, en la mesa donde se escribe, es un hecho bastante corriente y en general bien aceptado por la opini\u00f3n p\u00fablica. Pero lo que podr\u00eda generar ciertas resistencias en nuestro mundo finalista y utilitario es la afirmaci\u00f3n de que un pedazo de papel destinado al canasto posee una energ\u00eda m\u00e1s fuerte que los imperativos est\u00e9ticos, morales, filos\u00f3ficos o sociales, una energ\u00eda ausente de esos imperativos y dotada de la rara capacidad de fundar una obra literaria\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El silencio es igual a s\u00ed mismo; de all\u00ed que es m\u00e1s grandioso y perfecto que cualquier esgrima verbal, escritura o ejecuci\u00f3n&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Enrique Vila Matas, <\/strong>en su ag\u00f3nico aunque sereno <em><strong>Bartleby y compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/em>, narra el destino de Walser y de m\u00e1s de cincuenta autores que buscan con su arte, su escritura, \u201c<strong>la equivalencia del silencio\u201d,<\/strong> es decir, un retiro literario del mundo con la armon\u00eda del absoluto. Comenta el narrador de Vila-Matas, en un pasaje del texto: \u201c<em>La vanidad y la fama son rid\u00edculas. S\u00e9neca dec\u00eda que la fama es horrible porque depende del juicio de muchos. Pero no es exactamente esto lo que llevaba a Walser a desear ser olvidado. M\u00e1s que horrible, la fama y las vanidades mundanas eran, para \u00e9l, completamente absurdas. Y lo eran porque la fama, por ejemplo, parece dar por sentado que hay una relaci\u00f3n de propiedad entre un nombre y un texto que lleva ya una existencia sobre la que ese p\u00e1lido nombre ya no puede seguramente influir\u201d.<\/em><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jozami ensaya sobre el concepto de &#8220;silencio&#8221;, esos espacios vac\u00edos, inc\u00f3modos o ex\u00f3ticos que suelen revelarnos el peso de lo incompleto. &#8220;El poder del silencio es lograr que el interlocutor no pueda escapar de \u00e9l, entrometi\u00e9ndolo en una trama tan confusa como aparentemente inexistente&#8221;, dice.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":9910,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[92,1129,15],"tags":[],"class_list":["post-9862","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-mundo-es-un-juguete","category-en-foco","category-sociedad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9862"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9862"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9862\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9959,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9862\/revisions\/9959"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9910"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9862"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9862"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9862"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}