{"id":7484,"date":"2020-08-30T19:00:22","date_gmt":"2020-08-30T22:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=7484"},"modified":"2020-08-31T09:32:41","modified_gmt":"2020-08-31T12:32:41","slug":"camas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2020\/08\/30\/camas\/","title":{"rendered":"Camas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">No recuerdo el respaldo de la cama de mis padres. Hay cosas que se pierden. \u00a1Cu\u00e1ntas cosas se pierden! De hecho, hago fuerza con la memoria -si es que eso puede hacerse- y no, no hay caso. En la cama de mis padres yo dorm\u00eda de ni\u00f1o cuando ten\u00eda miedo (o al lado, en el suelo; aunque helado, conciliaba el sue\u00f1o m\u00e1s tranquilizador) pero a veces, porque buscaba exorcizar la diferencia en el sue\u00f1o que habr\u00eda entre una cama grande y una individual, como eran la m\u00eda y la de mi hermano. <strong>Ese respaldo me supo vigilar de peque\u00f1o, y lo perd\u00ed. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Hace poco, y a ra\u00edz de un tratamiento por un problema de garganta, la m\u00e9dica me sugiri\u00f3 colocarle libros en las patas delanteras de mi cama -ahora grande-. La imagen risue\u00f1a de \u201clos libros que usar\u00edas para poner en las patas de la cama\u201d se convirti\u00f3 en algo real. <strong>Cada lector, imagino, debe tener ese placer del dios -o diablo- bibli\u00f3filo que sabe qu\u00e9 libros colocar\u00eda para equilibrar<\/strong> (o inclinar, como en mi caso) su cama sin ning\u00fan tipo de desesperaci\u00f3n ni ansiedad por leerlo: para que vegete all\u00ed tranquilo. Y servir para algo, moraleja de la mordaz frase anterior. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Busqu\u00e9 en la biblioteca, y debo reconocer que me fren\u00e9, no fue al tun tun: deb\u00edan ser dos libros parejos en tama\u00f1o, ver si de tapa dura o no, si viejos o no tanto, entre otros rubros, antes de extraerlos. Encamin\u00e9 mi brazo hacia uno de Heinrich B\u00f6ll, donde salen juntas varias de sus obras. Pens\u00e9, ya que lo ten\u00eda cerca, en <em>La monta\u00f1a m\u00e1gica, <\/em>de Thomas Mann que, aunque de tapa blanda, es un poco la historia del tiempo y el cortejo amoroso de Castorp con la enfermedad, la vitalidad de la enfermedad. Y reflexion\u00e9: \u00bf<em><strong>no deber\u00eda poner libros en las patas que tuvieran algo que ver con el sue\u00f1o, el inconsciente, la enso\u00f1aci\u00f3n? <\/strong><\/em>Lo descart\u00e9. Eleg\u00ed dos libros similares, edici\u00f3n Seix Barral, de David Herbert Lawrence. En uno hay relatos y en el otro hay novelas. As\u00ed quedaron -final y sim\u00e9tricamente elevadas- las patas de la cama. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Lawrence es uno de esos escritores que seducen por\nel erotismo que despliega en sus tramas, por la pasi\u00f3n enf\u00e1tica, atribulada,\naunque sin caer en el desparpajo ni en la obscenidad gratuita. Tanto <em>Mujeres enamoradas c<\/em>omo <em>El\namante de Lady Chatterley <\/em>son\ndos grandes textos. Uno ingresa en este \u00faltimo, y entre hachas, camisas\nle\u00f1adoras, camas o hierba, di\u00e1logos contritos y movimientos espirituales, pero\nm\u00e1s f\u00edsicos, se sumerge en lo que Lawrence siempre quiso marcar con su\nliteratura: la revestida hipocres\u00eda de la burgues\u00eda inglesa de inicios del\nsiglo pasado, donde sensaciones y pasiones batallan contra la raz\u00f3n y la moral.\n(Antes de colocar los libros, me tom\u00e9 el tiempo para abrirlos y ojearlos, como\nsi me despidiese de ellos por un tiempo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ahora la pregunta:<em><strong> \u00bfQu\u00e9 libros pondr\u00eda cada uno? <\/strong><\/em>La o las camas, las pienso como territorios de estepa, planicies oscuras donde debajo de las s\u00e1banas, de ni\u00f1o, pero tambi\u00e9n de adolescente, pod\u00edan surgir esos puntos de fuga y del deseo tan caros a Gilles Deleuze. Encerrados, pero para encontrar vectores de salida. \u00bfNo es acaso un encierro el dormir y una c\u00e1rcel elegida el mueble que usamos para ello? \u00a0Cuando nos enteramos que pasamos la tercera parte de nuestra vida durmiendo, no podemos no creer que somos esencialmente fr\u00e1giles, graciosos. \u00bfNo puede ser el libro ah\u00ed abajo una alerta o un se\u00f1uelo para no procrastinar su lectura, o jugar a su lectura antes de dormirnos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Me quedo con el cuadro de Van Gogh, ese donde sale una cama imponente, con una mesita chiquita al costado, dos sillas, cuadros inclinados en la pared, una ventana, una toalla o manta colgada en un pinche en la puerta, y colores Van Gogh. El t\u00edtulo de la pintura es \u201cEl dormitorio en Arl\u00e9s\u201d, sitio de Francia \u00e9ste \u00faltimo que el pintor holand\u00e9s supo escoger para las exploraciones est\u00e9ticas de ese per\u00edodo suyo. <strong>El dormitorio en Arl\u00e9s: la cama busca com\u00e9rselo todo, con un respaldo que parece la guarda imperial. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Cada uno de ustedes, estimados lectores, puede hacer el siguiente ejercicio: repasar en, no s\u00e9, cuatro minutos, las camas que han sido de su pertenencia, o mejor dicho que pertenecieron a etapas de sus vidas, a lo que so\u00f1aron en ellas, lo que disfrutaron y lo que padecieron, con el respaldo como custodio, con los libros -imaginarios o literales- debajo de las patas. La de Van Gogh seguro tendr\u00eda una obrita de Antonin Artaud. <strong><em>\u00bfQu\u00e9 se pierde cuando con el tiempo uno pierde una cama, la imagen o el recuerdo de ella?<\/em><\/strong> Ya escribi\u00f3 Thomas Mann: \u201cEl tiempo, en realidad, no tiene cortes, no hay trueno, ni tempestad, ni sonido de trompetas al principio de un nuevo mes o de un nuevo a\u00f1o e incluso en el alma de un nuevo siglo; \u00fanicamente los hombres disparan ca\u00f1onazos y echan al vuelo las campanas\u201d. Propongo una revoluci\u00f3n: pongamos libros que nos gustan debajo de las patas de nuestras camas, como campanas que borren el tiempo. <strong>De esa manera, y gracias a una promesa de lectura, ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil olvidar la imagen del mueble que nos ha cobijado y cobija sin pedirnos tanto a cambio. <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Hace poco, y a ra\u00edz de un tratamiento por un problema de garganta, la m\u00e9dica me sugiri\u00f3 colocarle libros en las patas delanteras de mi cama -ahora grande-. La imagen risue\u00f1a de \u201clos libros que usar\u00edas para poner en las patas de la cama\u201d se convirti\u00f3 en algo real. 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