{"id":4370,"date":"2020-05-24T11:49:45","date_gmt":"2020-05-24T14:49:45","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=4370"},"modified":"2020-05-24T11:54:27","modified_gmt":"2020-05-24T14:54:27","slug":"la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2020\/05\/24\/la-memoria\/","title":{"rendered":"La memoria"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Ilustraci\u00f3n Tatiana Brodatch<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Creo que tengo un problema de memoria, y hace un momento, mientras miraba el techo pensando qu\u00e9 escribir, <strong>hab\u00eda hilvanado una serie de olvidos (\u00abmemorables\u00bb estaba por decir) que ilustraban mi creencia,<\/strong> solo que me levant\u00e9 a cerrar la ventana \u2014porque no aguanto m\u00e1s el ruido de los p\u00e1jaros, ni el perro que ladra en la casa de all\u00e1 abajo, ni todas las variables de \u00abverbo + Felipe\u00bb que se escuchan todas las tardes provenientes de uno de los patios vecinos: Baj\u00e1 Felipe, par\u00e1 Felipe, cortala Felipe\u2014 y me olvid\u00e9.  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> En realidad los p\u00e1jaros, los perros de los otros y los Felipes activos, generalmente me resultan pintorescos. Pero ahora estoy nerviosa. <strong>Tener cuarenta y dos a\u00f1os y no recordar nada. Pocas cosas. O muchas. Pero recuerdos que no me sirven para nada. <\/strong>Por ejemplo, ahora cierro los ojos un segundo y vemos lo primero que aparece: la cara del mozo \u2014y la cara llama el nombre: Oscar\u2014 que hace veinte a\u00f1os me llevaba el caf\u00e9 con leche con tostadas con manteca cuando me tocaba abrir la boleter\u00eda a las 6 de la ma\u00f1ana en la terminal de C\u00f3rdoba. \u00bf<strong>De qu\u00e9 me sirve eso para \u00e9sta nota?<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> Pruebo otra vez y recuerdo el cajero del bar que, cuando mi amigo pag\u00f3 el caf\u00e9, extendi\u00f3 la mano y ten\u00eda el dedo me\u00f1ique envuelto con hilo de cocina, ese con el que se atan los matambres. Haciendo uso del mecanismo de identificaci\u00f3n proyectiva, pens\u00e9 que, para pasar el tiempo detr\u00e1s de la caja en esa tarde de invierno, se hab\u00eda ido comiendo de a poco un salame que tendr\u00eda escondido en el mostrador y que, una vez terminado, se hab\u00eda enroscado el hilo en el dedo me\u00f1ique. <strong>Hoy podr\u00eda pensar que se at\u00f3 el dedo para acordarse de algo, pero no creo en la utilidad de esas estrategias. El olvido es una fuerza potente y desacatada. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> Somos como los ni\u00f1os cuando piden el mismo cuento todas las noches por tres a\u00f1os&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> Me imagino la memoria como un viejo almac\u00e9n de campo, el almacenero sentado en un banquito atr\u00e1s del mostrador, cerca de la caja, con la boina a cuadros medio de lado, y un armado de tabaco apagado en la boca. Vago. <strong>El almacenero, un harag\u00e1n. <\/strong>Dej\u00f3 a mano la yerba, el az\u00facar y el tabaco y con eso se maneja. Esas son las tres o cuatro an\u00e9cdotas que contamos en todos los asados, los dos o tres grandes temas de cada uno para las reuniones alrededor del fuego.  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> <em>\u00abCada memoria enamorada guarda sus magdalenas<\/em>\u00bb dice Cort\u00e1zar. Y s\u00e9 que las magdalenas son las de Proust, pero ah\u00ed se termina mi memoria sobre sus libros. <strong>Y ya ni siquiera s\u00e9 si son recuerdos m\u00edos, o si se me cre\u00f3 un recuerdo falso<\/strong>, construido con todas las citaciones de las magdalenas de Proust que he le\u00eddo. Volviendo a la frase, me atrevo a decirle a Julio que no solo las memorias enamoradas, tienen sus magdalenas. Tambi\u00e9n las otras, las que tienen el electrocardiograma chato, las enojadas, las nost\u00e1lgicas, todas las memorias tienen sus magdalenas en el estante m\u00e1s a mano del almac\u00e9n. Y uno lucha contra eso, trata de innovar, pero tropieza siempre. <strong>El mundo de la repetici\u00f3n es fascinante. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> Como en el asado de anoche. Nos juntamos con mis amigos y empezamos a contarnos las mismas cosas de cada reencuentro, para desgracia de los dem\u00e1s que tienen que volver a soportar el desfile de siempre las mismas an\u00e9cdotas: una viene rengueando con el taco roto, la otra ya va en chancletas y con los ruleros puestos, otra viene revoleando los ojos al cielo con tres paquetes de cigarrillos en la mano, <strong>desfilan viejas y aburridas nuestras an\u00e9cdotas desgastadas, corro\u00eddas por la usura, que nosotros, un poco ayudados por el vino y otro poco por esa solidaridad del buen amigo, nos encargamos de hacer que no se note.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> Pero \u00bfqu\u00e9 sentido tiene buscar informaci\u00f3n importante en el almac\u00e9n de los recuerdos y encontrar los ojos de pescado y la voz dulce de la se\u00f1orita Nen\u00e9, que era buena y sonre\u00eda en el patio del jard\u00edn?&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Creo que adem\u00e1s en el fondo, nos gusta. Es ritual que se repite. Y re\u00edmos de chistes que sabemos de memoria, y nos sorprendemos con remates que escuchamos ya en todas sus variantes, mientras las an\u00e9cdotas cansadas se preguntan cu\u00e1ndo llegar\u00e1 el cambio generacional que las mande en pensi\u00f3n. Y nadie se anima a decirles que el  cambio no va a llegar. Somos como los ni\u00f1os cuando piden el mismo cuento todas las noches por tres a\u00f1os. Son an\u00e9cdotas andamio de nuestra existencia, un poco verdaderas, un poco inventadas, agrandadas, siempre compartidas. Un pedacito de realidad, una coordinada de espacio y tiempo en \u00e9ste infinito universo en el cual coincidimos con alguien querido, y esa coincidencia, incre\u00edble si pensamos en la cantidad de universos existentes, la recordamos repetidamente, para que no se pierda, pidiendo perd\u00f3n por el aburrimiento.  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> Pero \u00bfqu\u00e9 sentido tiene buscar informaci\u00f3n importante en el almac\u00e9n de los recuerdos y encontrar los ojos de pescado y la voz dulce de la se\u00f1orita Nen\u00e9, que era buena y sonre\u00eda en el patio del jard\u00edn? Aparentemente, ninguno. Pero sospecho que tal vez sea el tipo memorias que le hacen de contrapeso al otro estante del almac\u00e9n, ese que te hace cerrar los ojos con fuerza por la verg\u00fcenza o el arrepentimiento. Las cosas que nos averg\u00fcenzan son tan extra\u00f1as; parece que tuvieran que ver con quedar descubierto y no importa si lo que se cay\u00f3 fue una toalla o una palabra, una mirada, quedamos ah\u00ed, mirando el piso con un precipicio en los ojos. <strong>Y el arrepentimiento, compa\u00f1ero de viaje in\u00fatil, de esos que no hablan ni ceban mate y que, una vez pasadas las encrucijadas, dicen que tomar hacia el otro lado quiz\u00e1s hubiera sido mejor.<\/strong> A ese estante le dar\u00edamos fuego y lo ver\u00edamos arder, purificador, en cambio est\u00e1 siempre ah\u00ed, a dolernos en alg\u00fan lado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> La memoria, caprichosa y \u00fanica. Cuatro hermanos recuerdan el mismo hecho como si hubieran vivido cosas diferentes. Ninguno dice la verdad y todos tienen raz\u00f3n. Y las maestras ense\u00f1an en las escuelas, los mozos escuchan y hablan a sus clientes en los bares, los padres crian a sus hijos sin saber qu\u00e9 recuerdo quedar\u00e1, qu\u00e9 palabra dejar\u00e1 huella, qu\u00e9 escena de la vida normal quedar\u00e1 en resalto en esos pocos fotogramas que componen el mapa de la infancia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Memoria sabia, ahora te entiendo. <strong>Siempre lista para subir al escenario llamada por un perfume de lim\u00f3n reci\u00e9n cortado,<\/strong> de cebolla rehogada, hierba fresca o pan tostado, olor a nafta, mezcla de moto, tierra mojada. Entonces Memoria abre las puertas del almac\u00e9n entero, incluso las m\u00e1s altas, y sopla el polvillo, y <strong>rescata un me\u00f1ique envuelto en un hilo<\/strong>, una <strong>carcajada con Andrea fumando a escondidas<\/strong> en alg\u00fan lado, una<strong> mirada con un amor<\/strong> sentados al borde de un puente mirando el r\u00edo, el <strong>instante en que vi por primera vez la cara de mis hijas<\/strong>, sus dedos largos temblorosos y arrugados y ese perfume de beb\u00e9 y de estrella. Memoria m\u00eda elige como quiere ella, y estoy de acuerdo con su estrategia loca, que si tiene que elegir, los libros est\u00e1n hechos para ser le\u00eddos y los m\u00e1s lindos rele\u00eddos y en los de historia encontrar\u00e9 siempre fechas y datos, pero solo ella, Memoria mia, podr\u00e1 llenarme el almac\u00e9n de detalles que no est\u00e1n escritos en ning\u00fan lado. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de hacer un sutil despliegue de an\u00e9cdotas y reflexiones, Viola convoca a la Memoria y le pide que abra &#8220;las puertas del almac\u00e9n entero, incluso las m\u00e1s altas, y sopla el polvillo, y rescata un me\u00f1ique envuelto en un hilo, una carcajada con Andrea fumando a escondidas en alg\u00fan lado, una mirada con un amor sentados al borde de un puente mirando el r\u00edo, el instante en que vi por primera vez la cara de mis hijas, sus dedos largos temblorosos y arrugados y ese perfume de beb\u00e9 y de estrella\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":4379,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[1106,629,153],"class_list":["post-4370","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sociedad","tag-memoria","tag-mercedes-viola","tag-sociedad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4370"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4370"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4370\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4383,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4370\/revisions\/4383"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4379"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}