{"id":39142,"date":"2025-10-23T20:05:55","date_gmt":"2025-10-23T23:05:55","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabife.com\/?p=39142"},"modified":"2025-10-23T20:05:57","modified_gmt":"2025-10-23T23:05:57","slug":"desprendamonos-del-culto-excesivo-a-la-belleza-y-a-la-profundidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2025\/10\/23\/desprendamonos-del-culto-excesivo-a-la-belleza-y-a-la-profundidad\/","title":{"rendered":"Desprend\u00e1monos del culto excesivo a la \u201cbelleza\u201d y a la \u201cprofundidad\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>En su ensayo \u201cEl hombre y las mitolog\u00edas\u201d Chesterton observa que \u201clos hombres prosaicos exigen que la poes\u00eda sea po\u00e9tica\u201d. Tal afirmaci\u00f3n ha quedado repiqueteando en mi cabeza los segundos suficientes como para que se produzca una suerte de evaluaci\u00f3n retrospectiva de lo que entiendo por \u201cpoes\u00eda\u201d y por \u201clo po\u00e9tico\u201d. Y las im\u00e1genes m\u00e1s diversas, los ejemplos m\u00e1s aleatorios, rebuscados en los cajones de mi poetiprosaico cerebro, no han tardado en acudir.<\/p>\n\n\n\n<p>Simpatizo con Chesterton en el sentido de que demuele un vicio muy perceptible en nuestra sociedad: el culto excesivo a la supuesta belleza o a la supuesta profundidad art\u00edstica. Tan excesivo es ese culto que nos lleva a actitudes irritantes, y en apariencia no coincidentes entre s\u00ed. Una ser\u00eda, por ejemplo, el mutismo pretendidamente admirado frente a la Capilla Sixtina; tambi\u00e9n podr\u00edamos mencionar nuestro elegante asombro frente a objetos de arte contempor\u00e1neo que, en verdad, no nos han asombrado, pero que fingimos que s\u00ed para no quedar como unos retardatarios elitistas; o, por \u00faltimo, el uso de im\u00e1genes clich\u00e9 de IA para que nuestras invitaciones a eventos o los productos que ofertamos luzcan \u201cprofesionales\u201d e \u201cimponentes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese culto, como puede colegirse a partir de los ejemplos, es ciego. No procede del asombro aut\u00e9ntico, de una fascinaci\u00f3n tan perenne como la gotera del techo de una casa mal dise\u00f1ada. No nace de esa imagen visual o ac\u00fastica que prevalece en el cerebro tanto tiempo, como una an\u00e9cdota graciosa de nuestro grupo de amigos, un chiste bobo que escuchamos en una fiesta memorable, la recriminaci\u00f3n de un profesor especialmente estricto por un trabajo mal hecho, o alguno de esos instantes traum\u00e1ticos tan arraigados que pagan la vida acomodada de nuestros terapeutas. Este culto ciego, a diferencia de las cosas perdurables que acabo de mencionar, es apenas una admiraci\u00f3n amoldada a las convenciones, como cuando en <em>Guerra y Paz<\/em> los personajes se la pasan hablando en franc\u00e9s pudiendo tener conversaciones m\u00e1s sabrosas en su natural ruso \u2014por cierto, no deploro el aprendizaje del franc\u00e9s, pero ser\u00eda mejor hacerlo por motivos m\u00e1s l\u00fadicos e in\u00fatiles que por aparentar ser elegante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las consecuencias de esto? Una de las primeras que se me ocurre es el hecho de que se piense que, para elaborar un buen producto, ya no sea necesario adquirir competencias que, seg\u00fan los <em>tecbros<\/em>, los seres prosaicos por excelencia \u2014hoy devenidos atractivos gur\u00fas del progreso y, por lo tanto, del aburrimiento\u2014, podr\u00edan ser replicadas por una m\u00e1quina. Esto es grave porque el arte feo, el arte naif, el arte torpe, el arte mamarracho, el arte del tipo \u201cmi sobrino de 6 a\u00f1os podr\u00eda hacer esto\u201d es, justamente, una de las cosas m\u00e1s bellas que hay. Y que lo diga alguien como yo, que no es capaz de imaginar los libros de Roald Dahl, que tantos momentos buenos me produjeron en la ni\u00f1ez, sin las ilustraciones del querido Quentin Blake, cuyo talento estrictamente t\u00e9cnico para dibujar es humilde, pero cuya imaginaci\u00f3n y creatividad visuales, para compensar, por el contrario, son en verdad prodigiosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la consecuencia m\u00e1s grande y grave de este culto ciego a la belleza o la profundidad es el triunfo de la industria cultural, ya sea en su variante pop y banal o en su variante sofisticada midcult. Tan hondo ha calado este culto pernicioso, que la gente se desmotiva de ver una pel\u00edcula de, por ejemplo \u2014no soy cin\u00e9filo, apenas un aficionado, disculpen los cin\u00e9filos verdaderos\u2014 Bergman, Kieslowski, Kurosawa, Tarkovsky o el Fellini cl\u00e1sico porque ha escuchado que es dif\u00edcil, profunda y piensa, de antemano, que no la entender\u00e1. O peor aun, piensa que se aburrir\u00e1 tanto como un aficionado al f\u00fatbol brit\u00e1nico viendo un partido de f\u00fatbol americano. Y eso la desmotiva tanto, que se entrega sin tardanza a productos inferiores \u2014tanto por su calidad como por su proceso productivo prefabricado\u2014 que le den entretenimiento r\u00e1pido o se ofrezcan como sustitutos m\u00e1s sencillos de productos considerados \u201celevados\u201d. As\u00ed, no piensa que en esos productos que juzga dif\u00edciles o aburridos encontrar\u00e1 fascinaci\u00f3n y diversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No se crea que culpo a la gente por la naturaleza de sus consumos: culpo m\u00e1s al culto ciego del que he hablado en estas l\u00edneas. Es necesario un viraje. Ya es hora de pensar que gustar de la entra\u00f1able y nost\u00e1lgica <em>The Goonies <\/em>no equivale a que no podamos tirarnos enteras las siete horas de, digamos, <em>Satantango<\/em>. O que gustar de las aventuras del se\u00f1or Pickwick o de Sandokan no nos faculte para leernos <em>La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/em>. La clave para dejar atr\u00e1s esta parcelaci\u00f3n tajante, provechosa solo para quienes buscan vender \u00fanicamente refritos y tonter\u00edas a las masas, son el asombro, la interrogaci\u00f3n interna, la fascinaci\u00f3n, el reconocimiento del misterio humano por todas partes, y tambi\u00e9n, y nuevamente, el humor y la diversi\u00f3n. Y, claro est\u00e1, no olvidemos la certidumbre de que hallaremos el bendito prosa\u00edsmo en verdad po\u00e9tico y duradero en cualquier resquicio de esto que se llama mundo, incluso bajo una mesa escolar donde toda la gente nos ha dicho que tan s\u00f3lo se suele pegar chicles masticados.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y si no me creen, voy a citar una escena graciosa de <em>High and Low<\/em>, de Kurosawa. Mientras investigan para dar con el siniestro secuestrador que alberga una enferma \u2014como la de los personajes de <em>Historia de dos ciudades <\/em>con el pobre Darnay\u2014 inquina contra el industrial Gondo, los detectives \u2014uno flaco como un palillo y de aspecto inocente; el otro, calvo, intimidante y grueso\u2014 sostienen el siguiente di\u00e1logo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bos&#8217;n&#8217;, siento que estamos cerca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos a aquella colina. Trata de no lucir como un polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo no soy el problema. Usted, por el contrario, necesitar\u00eda cirug\u00eda pl\u00e1stica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su ensayo \u201cEl hombre y las mitolog\u00edas\u201d Chesterton observa que \u201clos hombres prosaicos exigen<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":39143,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[19,1129],"tags":[],"class_list":["post-39142","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-en-foco"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39142"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39142"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39142\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":39144,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39142\/revisions\/39144"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39143"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}