{"id":3624,"date":"2020-04-30T15:17:26","date_gmt":"2020-04-30T18:17:26","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=3624"},"modified":"2020-04-30T16:25:33","modified_gmt":"2020-04-30T19:25:33","slug":"la-cuarentena-en-el-norte-pampeano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2020\/04\/30\/la-cuarentena-en-el-norte-pampeano\/","title":{"rendered":"La cuarentena en el Norte Pampeano"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:40px\"><strong>Renegar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Al cuarto o quinto d\u00eda de cuarentena record\u00e9\nun hecho que lo tiene como protagonista al escritor uruguayo<strong><em> <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juan_Carlos_Onetti\">Juan Carlos Onetti<\/a><\/em><\/strong>.\nEl novelista hab\u00eda ca\u00eddo preso en los a\u00f1os \u00b470 por ser parte de un jurado de\nnarrativa de <strong><em>Marcha<\/em> <\/strong>y premiar al cuento de Nelson Marra, cuya tem\u00e1tica\nimplicaba una <strong><em>\u201casistencia a asociaciones subversivas\u201d.<\/em><\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; En su temporada encarcelado hizo la misma\nvida que ven\u00eda haciendo en su casa: <strong>echado\nde costado en una cama, bebiendo whisky, fumando tabaco y leyendo novelitas\npoliciales.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Cuando lo largaron no falt\u00f3 el periodista\nrisue\u00f1o con sus preguntas que intentaban ser ir\u00f3nicas: \u201c<em>D\u00edgame, Onetti, \u00bfverdad que la c\u00e1rcel no le afect\u00f3? \u00bfVerdad que sigui\u00f3\nhaciendo su vida de siempre?\u201d<\/em> A lo que Onetti respond\u00eda, pausado, largando\nbocanadas de humo: \u201cUna cosa es que yo me encierre y otra cosa es que otro me\nencierre; a m\u00ed me importa un cuerno la luz del sol, la detesto, pero si alguien\nme impide verla se me ponen los nervios de punta.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Esta an\u00e9cdota es un reflejo bastante exacto\nde lo que nos est\u00e1 pasando, sobre qu\u00e9 sentimos y c\u00f3mo reaccionamos. <strong>Antes de la pandemia la vida ya era fea y\nabsurda<\/strong>, ya viv\u00edamos encerrados y herm\u00e9ticos, muchas cosas nos importaban\nun cuerno (como Onetti se refiere a la luz solar) <strong>y ahora renegamos porque nos est\u00e1n tapando el sol.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Una cosa es que yo me encierre y otra cosa es que otro me encierre; a m\u00ed me importa un cuerno la luz del sol, la detesto, pero si alguien me impide verla se me ponen los nervios de punta&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>\u201cRenegar\u201d<\/em><\/strong> palabra clave en la\ncuarentena. Renegamos, sobre todo, porque <strong>en\nnuestra condici\u00f3n de engranajes nos sentimos rotos, en busca de repuestos.<\/strong>\nRenegamos porque nuestras miserias se materializan, porque de pronto advertimos\nque somos humanos. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:40px\"><strong>El Norte Pampeano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La\ncuarentena, en un principio, se hab\u00eda tomado con cierta incertidumbre y con\ncierto humor. Produc\u00eda una gracia especial escuchar la camioneta de los\nbomberos recorriendo las calles con una grabaci\u00f3n en la que ped\u00eda que se\ncumpliera el aislamiento, respetar las distancias y que nos cuidemos entre\ntodos: <strong>una verdadera pel\u00edcula dist\u00f3pica.\n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; La gente sal\u00eda de sus casas con recelo, <strong>como si el virus tuviese patas y manos y\nojos.<\/strong> Uno se paraba en la vereda, miraba hacia los costados, hacia el\ncielo, suspiraba, se pintaba una cara divertida y comenzaba a caminar hacia un\ncomercio. All\u00ed, depende el momento del d\u00eda, pod\u00eda haber una cola de cinco o\nseis personas (<strong>por lo general la gente\nse junta a \u00faltima hora como pu\u00f1alada de loco<\/strong>) porque el almacenero solo\npermite entrar dos o tres personas como m\u00e1ximo. Entonces Fulano llegaba, se\npon\u00eda \u00faltimo en la fila y saludaba. Comenzaba de pronto un di\u00e1logo que no\nllegaba a ser conversaci\u00f3n, sino frases renegadas que uno larga sin saber bien\npor qu\u00e9. Por ejemplo el ultimo que llegaba pod\u00eda decir <strong><em>\u201c\u00a1Qu\u00e9 quilombo todo esto, eh!\u201d<\/em><\/strong>\nY el resto de la cola asent\u00edan, se re\u00edan un poco y alguno contestaba \u201c<strong><em>Qu\u00e9\nle vamos a hacer, esto ya no iba para m\u00e1s<\/em><\/strong>\u201d. No se sabe qu\u00e9 es \u201cesto\u201d\npero parec\u00eda que todos sab\u00edan de lo que hablaba el se\u00f1or. Hab\u00eda un silencio y\nel primero de la fila hac\u00eda la siguiente observaci\u00f3n: <strong><em>\u201cHan visto c\u00f3mo cambio el aire,\nel cielo, \u00bfno se ve con colores m\u00e1s puros o fuertes?\u201d<\/em><\/strong> El resto por puro\nreflejo apuntaban con los ojos hacia arriba y dec\u00edan que puede ser, la\ndescontaminaci\u00f3n, viste. Otro que todav\u00eda no hab\u00eda aportado nada agrega: \u201c<strong><em>Y se\nescuchan cantar m\u00e1s p\u00e1jaros que antes\u201d<\/em><\/strong>. En este tipo de intercambios\nhay una rara amnesia: nos olvidamos, pareciera, que no vivimos en Beij\u00edn o\nNueva York sino en el medio de un monte lleno de p\u00e1jaros y cielos. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La gente sal\u00eda de sus casas con recelo, <strong>como si el virus tuviese patas y manos y ojos.<\/strong> Uno se paraba en la vereda, miraba hacia los costados, hacia el cielo, suspiraba, se pintaba una cara divertida y comenzaba a caminar hacia un comercio&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Adentro, el comerciante, trataba de poner\nbuena cara. Las estanter\u00edas se ve\u00edan un poco ralas en mercader\u00eda, sobre todo en\nla secci\u00f3n de limpieza. Se conversaba un poco sobre lo que se escucha en la\ntele o lo que se lee en los diarios; el comerciante preguntaba qu\u00e9 pasara y los\ndos clientes que estaban adentro levantan las cejas y los hombros, sin dar\nrespuestas. Despu\u00e9s se volv\u00eda al encierro, se le\u00eda alguna discusi\u00f3n en Facebook\nentre gente conocida y se miraba por la ventana <strong>c\u00f3mo la polic\u00eda deambulaba tratando de pescar a alg\u00fan personaje. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp;&nbsp; La rutina, en los primeros d\u00edas, era m\u00e1s o\nmenos as\u00ed. Salvo almaceneros, carniceros, panaderos, agricultores, ferreteros,\nque siguieron llevando una vida relativamente normal; el resto, como tiendas de\nropa, zapater\u00edas, librer\u00edas, alba\u00f1iles, peluqueros, <em>changarines<\/em>, <strong>se quedaron en\nsus casas embutiendo harinas y cortando clavos<\/strong>. Pero hay una realidad\ndiferente en cada localidad, algunos pueblos como Trenel o Arata tomaron\nmedidas m\u00e1s extremas o estrictas, en comparaci\u00f3n a pueblos como Caleuf\u00fa, que\ntomaron pocas medidas y el asilamiento se cumple de manera <em>light<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:40px\"><strong>Domingo de Pascuas hasta la\nactualidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp;&nbsp; &nbsp;A\npartir del <strong>d\u00eda siguiente a domingo-de-pascuas<\/strong>\n<strong>hasta los recientes d\u00edas<\/strong>, se fueron\nhabilitando los oficios que no pod\u00edan ejercer en los primeros d\u00edas, con las\nprecauciones aconsejadas y horario reducido. Tambi\u00e9n la gente se anim\u00f3 a salir\nm\u00e1s de sus casas, a visitar parientes, amigos<strong>, siempre con la bolsita de los mandados para enga\u00f1ar a la polic\u00eda<\/strong>;\nde noche se escuchan los perros ladrar delatando a alg\u00fan pata-de-lana,\netc\u00e9tera. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Algunos pueblos como Trenel o Arata tomaron medidas m\u00e1s extremas o estrictas, en comparaci\u00f3n a pueblos como Caleuf\u00fa, que tomaron pocas medidas y el asilamiento se cumple de manera <em>light<\/em>&#8220;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; En fin, la vida en esta zona parece volver a\nsu carril, incluso hay una se\u00f1ora charlatana que me coment\u00f3 su profec\u00eda: <em>\u201cMir\u00e1, Bautista, la gente se va a dar el\nalta de la cuarentena sola, no va a esperar a que el viejo Fern\u00e1ndez diga que\nya podemos salir, porque somos peor que los animales, si nos largan de un d\u00eda\npara el otro nos matamos entre nosotros, es la verdad. Entonces de a poquito\nvamos a ir saliendo y sin darnos cuenta vamos a estar viviendo la vida normal.\nNo va a hacer falta que el Fern\u00e1ndez nos libere\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:40px\"><strong>El cuento del jud\u00edo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Hay\nun cuento que circula de boca en boca con el que se intenta <strong>explicar el o los efectos que produce o\npuede producir la pandemia.<\/strong> No s\u00e9 qui\u00e9n comenz\u00f3 a relatar el cuento, de\nd\u00f3nde lo extirp\u00f3 o qui\u00e9n es el verdadero autor. Un vecino tuvo la gentileza de\nrelat\u00e1rmelo mientras hac\u00edamos cola en una carnicer\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>&nbsp;\nEl cuento es el siguiente:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; En una ciudad, m\u00e1s chica que grande, viv\u00eda\nuna familia jud\u00eda: un padre, una madre y dos hijos adolescentes. El jud\u00edo, que <strong>no estaba seguro de ser pobre o infeliz o\nlas dos cosas<\/strong>, estaba harto que la plata se le fuera en impuestos y\nservicios, y, aunque se com\u00eda muy bien d\u00eda y noche, <strong>no sobraba nada para darse un \u201clujo\u201d.<\/strong> Entonces decidi\u00f3 hacerle una\nvisita al rabino para que le aconseje sobre c\u00f3mo progresar en la vida, es decir\nen lo econ\u00f3mico, claro. El rabino, con cara de l\u00e1pida, escuch\u00f3 los malestares\ndel pobre jud\u00edo a lo que le respondi\u00f3 con voz mon\u00f3tona y de viejo sabio: \u201c<strong><em>Meta\nuna vaca dentro de la casa y vuelva a verme la semana que viene.\u201d<\/em><\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-Y\neso qu\u00e9 tiene que ver con mis problemas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp;-Ya ver\u00e1, vuelva la semana que viene, h\u00e1game\ncaso hijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El\njud\u00edo obediente meti\u00f3 una vaca adentro de la casa de dos ambientes y <strong>pas\u00f3 una de las peores semanas de su vida\nen familia<\/strong>. Cuando volvi\u00f3 a ver al rabino le advirti\u00f3 que el consejo fue\nmalo y no obtuvo buenos resultados. \u201c<strong><em>Meta otra vaca<\/em><\/strong>\u201d respondi\u00f3 el rabino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-C\u00f3mo\notra- le reproch\u00f3 el jud\u00edo-, la pasamos mal con una, con dos la pasaremos peor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-H\u00e1game\ncaso, agregue otra vaca y vuelva la semana que viene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El\njud\u00edo, dubitativo, resolvi\u00f3 agregar otra vaca. Volvi\u00f3 a la semana siguiente: \u201cMi\nvida apesta, vamos de mal en peor: la casa est\u00e1 llena de bosta, no podemos comer\ntranquilos, hay un olor insoportable\u2026\u201d. El jud\u00edo hablaba cansado, como con\nganas de llorar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-Agregue\nuna vaca m\u00e1s- le dijo el rabino-. Y vuelva la semana que viene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Desconcertado,\nmanso y resignado, el jud\u00edo obedeci\u00f3 y meti\u00f3 como pudo una vaca m\u00e1s en la casa.\nA la semana siguiente volvi\u00f3 furioso, lleno de ira, gritando barbaridades: \u201c<strong><em>Es\nusted un impostor, un canalla, mi vida no puede estar peor, dorm\u00ed toda la\nsemana parado porque no hay m\u00e1s lugar, mi mujer amenaz\u00f3 con dejarme, mi hijo\ncon matarme, pero juro que antes lo matar\u00e9 a usted por inducirme a esta\ntortura.<\/em><\/strong>\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-No\nhace falta, mi pr\u00f3ximo consejo es que saque una vaca de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-\u00bfQue\nsaque qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-Saque\nuna vaca y vuelva la semana que viene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Despu\u00e9s de una semana el jud\u00edo volvi\u00f3\nun poco contento, mejor de cara<\/strong>: \u201cAl menos pude dormir acostado.\u201d Entonces el rabino\nle dijo que sacara otra vaca y volviera en una semana. Volvi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s contento,\nhasta se hab\u00eda amigado con la vaca que le quedaba, pero <strong>cuando el rabino le pidi\u00f3 que tambi\u00e9n la sacara se sinti\u00f3 completamente\nfeliz<\/strong>. La familia jud\u00eda nunca se hab\u00eda sentido tan bien, tan completos, la\ncasa limpia, sin olor a bosta, se pod\u00eda comer y dormir con absoluta\ntranquilidad y goce, no se deseaba m\u00e1s que vivir con esa paz y alegr\u00eda. El\njud\u00edo le agradeci\u00f3 al rabino por sus buenos consejos y por un tiempo vivi\u00f3\nfeliz junto a los suyos.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:40px\"><strong>Aqu\u00ed finaliza el cuento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Es\nuna linda fabula en la que se le puede hacer varias lecturas. Por ejemplo, una <strong>lectura optimista<\/strong>, en la que el lector\nreflexiona que antes de la pandemia se encontraba muy bien y no se daba cuenta.\nEntonces est\u00e1 esperando ansioso terminar con la cuarentena para salir al mundo\ncomo un ser nuevo y purificado.<strong> Otra\nlectura, un poco pesimista<\/strong>, es que las gentes volver\u00e1n felices a la vida de\nmierda que ten\u00edan. Se aceptar\u00e1 los 16 millones de pobres,\nlos sueldos miserables, la violencia, la desigualdad; se aceptar\u00e1 con alegr\u00eda a\nlos <em>guachos<\/em> que nos cagan siempre. &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cronista hace un recorrido por las etapas de la cuarentena en el Norte Pampeano, y las particularidades de Arata, Trenel y Caleuf\u00fa. Desde el recelo, pasando por cierto relajamiento, hasta la profec\u00eda de una se\u00f1ora charlatana. Para finalizar, el desopilante cuento que el narrador escuch\u00f3 en la cola de un almac\u00e9n en Arata, de un rabino que aconseja meter y sacar 3 vacas de un peque\u00f1o departamento de una familia jud\u00eda, como met\u00e1fora de nuestras vidas luego de la cuarentena.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":3627,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[608,244,275,15],"tags":[45,42,867,868,539,437,153],"class_list":["post-3624","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-coronavirus","category-pampeaneidad","category-relatos-del-norte-pampeano","category-sociedad","tag-bautista","tag-bife","tag-cuento","tag-judio","tag-norte-pampeano","tag-pandemia","tag-sociedad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3624"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3624"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3624\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3629,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3624\/revisions\/3629"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3627"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3624"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3624"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3624"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}