{"id":32693,"date":"2023-11-08T09:39:43","date_gmt":"2023-11-08T12:39:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=32693"},"modified":"2023-11-08T09:39:44","modified_gmt":"2023-11-08T12:39:44","slug":"ese-gato-sonreia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2023\/11\/08\/ese-gato-sonreia\/","title":{"rendered":"Ese gato sonre\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Para m\u00ed s\u00ed. Por\neso ahora que lo he vuelto a ver, rondando por la casa, me da pena no s\u00f3lo su\nactitud, sin sonrisa, sino tambi\u00e9n el pelo apelmazado en las patas, las orejas\nca\u00eddas, el paso gris y torcido cuando decid\u00eda aparecer un momento para reclamar\ncomida y apartarse despu\u00e9s en alg\u00fan rinc\u00f3n o debajo del sill\u00f3n m\u00e1s alejado del\nliving. Nunca se dej\u00f3 acariciar mucho, solamente hac\u00eda esas morisquetas\ninteresadas, siempre interesadas, rozando los pantalones, y hasta abriendo la\nboca y sacando la lengua para indicar lo que buscaba.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Cuando\nlleg\u00e1bamos a casa de los abuelos, a pasar parte de las vacaciones, Ludovico se\nalteraba. No lo notaba yo solo, sino mis primos, t\u00edos, mis pap\u00e1s, que se\nquejaban de molestar tantos d\u00edas todos juntos en casa de los abuelos. Ludovico\nparec\u00eda recibirnos de ese modo, y hasta se ofrec\u00eda de espect\u00e1culo unos momentos\npara nosotros, cuando and\u00e1bamos por el patio o en el sal\u00f3n de juegos. Era por\nesa \u00e9poca que digo que \u00e9l ten\u00eda bastante hambre. Lo ve\u00edamos comer cada cosa que\nle dejaban, y hasta no terminar el plato hondo, no se mov\u00eda del lugar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Los\nanimales tambi\u00e9n envejecen; eso lo sab\u00eda. Era lindo verlo arriba del piano de\nlos abuelos, cuando me ped\u00edan que tocara algo, para deleite de la familia\nreunida, y a algunos de los primos -que no tocaban ni sab\u00edan de m\u00fasica- se les\ndaba por acercarse de costado, agach\u00e1ndose, sin que los vieran, y meterle\nfuerte las manos a algunas teclas para que Ludovico saltara como una liebre. Me\nsiguen pidiendo a veces que toque algo, para pocos ya, pero aunque las melod\u00edas\nque hago siento que no envejecen, el gato no puede subirse al piano y quedarse\nmucho tiempo sin lamerse, sin doblarse, sin impacientarse. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En\nunas vacaciones de invierno, tras tocar algo en el piano, que quer\u00eda acercarse\na un momento de un pianista alem\u00e1n, fue que levant\u00e9 la vista hacia el espejo\novalado en la pared del fondo, en el que vi reflejados a la t\u00eda y a algunos\nprimos, y por un segundo me di cuenta de que Ludovico sonre\u00eda frente a m\u00ed,\nsobre el piano. Una sonrisa sobria, pero sonrisa al fin. Mir\u00e9 un par de veces\nm\u00e1s por sobre los aplausos, tratando de concentrarme en las facciones del animal,\npero no, lo que sigui\u00f3 a la sonrisa fue el abrir de su boca para sacar la lengua\ny pas\u00e1rsela por todos lados, mostrando los dientes chiquitos pero fuertes.\nEstuve a punto de preguntar si los dem\u00e1s hab\u00edan podido ver lo mismo, pero, al\nestar sentado \u00fanicamente yo en el piano y tener a Ludovico de frente, descart\u00e9\nla consulta. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La\npas\u00e1bamos b\u00e1rbaro, aunque cada vez que el gato se mostraba, la impaciencia me\nubicaba en el lugar preciso para poder observar su boca, sus bigotes, gestos\nque reiteraran lo que me parec\u00eda haber visto. La nariz de los gatos se arruga\nseguido, por eso en cada encuentro, yo esperaba el movimiento de su cara con\nalgo que lo invitara nuevamente a sonre\u00edr. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Los\nprimos no pod\u00edamos dormir juntos, porque al primero que desertaba, los dem\u00e1s le\nhac\u00edamos bromas: pintar el cachete con algo, poner dent\u00edfrico en los labios, o\nvaciar el desodorante en la frente o en la planta de los pies del dormido. A\nveces claro que la abuela nos ven\u00eda a retar a las piezas, -era a quien le\nhac\u00edamos caso- pero cuando era mi pap\u00e1 o alg\u00fan t\u00edo, par\u00e1bamos unos minutos solamente\npara seguir con esas travesuras. No me anim\u00e9 tampoco a contarles a los primos,\nen las noches de esas vacaciones, lo que hab\u00eda hecho Ludovico cuando me pidieron\nque tocara el piano. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En\nel sal\u00f3n de juegos, desde donde sac\u00e1bamos lo que quer\u00edamos de las cajas,\nordenadas las cosas como el \u00e1nimo del abuelo lo dictara, pas\u00f3 el gato a trav\u00e9s\nde una torre de cubos y logr\u00e9 ver nuevamente su sonrisa. Me levant\u00e9 (estaba con\nlas piernas cruzadas esperando qu\u00e9 sacar para jugar) y mov\u00ed la cabeza a los dos\nlados para saber si mi descubrimiento hab\u00eda sido compartido. La t\u00eda que estaba\ndetr\u00e1s del barullo y los golpes que hac\u00edan los bolos, las casas, las pistas de\nautos, me vio mirarla pero no me anim\u00e9 a hablar. Para m\u00ed que ella tambi\u00e9n hab\u00eda\nvisto a Ludovico en ese gesto. Era adulta, y si no dec\u00eda nada, yo entend\u00eda que\nun secreto que guarda un grande es intocable para que lo largue un chico as\u00ed\nporque s\u00ed. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Eso\nde salir a buscar las cosas que faltan se da en las familias que quieren de\nverdad a los invitados, que est\u00e1n contentos con que los visiten y compartan\nd\u00edas con ellos. Por eso se hac\u00edan comidas raras; men\u00fas que se propon\u00edan -seg\u00fan\nhab\u00edan probado en tal o cual lugar los t\u00edos, abuelos o mis pap\u00e1s- y quienes los\nmencionaban eran los encargados de hacerlo. Eso inclu\u00eda desde ir a comprar las\ncosas para elaborarlos, hasta servirlo en la mesa con presentaci\u00f3n incluida.\nCreo que por eso &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-ahora me vienen\nlos olores a la memoria- Ludovico com\u00eda mucho, leng\u00fceteando el plato hasta dejarlo\ncomo un espejo. Capaz que empez\u00f3 a sonre\u00edr por esos momentos y como\nagradecimiento a tanta comida rica que le preparaban. Los pescados eran un\nmanjar para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ese\ngato sonre\u00eda, como me parece que no quiere hacerlo ahora, de tan viejo, ahora que\nlo veo en lo de los abuelos mucho m\u00e1s apechugado, tranquilo, secretamente\nsincero. Por eso cuando me sentaba al piano, aprovechando que hab\u00edan salido en\nbandada a comprar y la t\u00eda se quedaba y me ped\u00eda que tocara esas repeticiones\ndel pianista alem\u00e1n o lo que fuera<strong>, <\/strong>yo\nacced\u00eda esperando a que Ludovico se dignara a aparecer. La t\u00eda seguro ya lo\nsab\u00eda y no le har\u00eda nada verlo de nuevo. Capaz que me explicaba por qu\u00e9 ese\ngato sonre\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Una\nvez que entr\u00f3 al sal\u00f3n, sentado yo en la silla frente al piano, los pedales\nlistos, la t\u00eda se puso ansiosa para que tocara algo que le gustaba. Ella no\nsab\u00eda mucho, pero dec\u00eda que era lindo que yo, tan chico, pudiera tocar as\u00ed.\nApenas Ludovico subi\u00f3 al piano comenc\u00e9 y me dej\u00e9 llevar. Ni me hab\u00eda dado\ncuenta de que la t\u00eda estaba tan cerca, moviendo una mano en el aire, a veces\nbaj\u00e1ndola hacia m\u00ed, a la espalda o a las piernas, pero nunca aplaudiendo. Yo lo\nvi sonre\u00edr de nuevo. Cuando gir\u00e9 y levant\u00e9 la cabeza para que la t\u00eda asintiera\nconmigo, supe que ella tambi\u00e9n sab\u00eda que Ludovico sonre\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Me\nhab\u00eda tocado preparar con mis pap\u00e1s unos pescados al horno con unas salsas\nraras y un copet\u00edn con frutos secos. Esa vez, no ve\u00eda la hora de terminar la\ncena o el almuerzo en cuesti\u00f3n para verle la cara al gato que, con esas\npanzadas, seguramente mostrar\u00eda su sonrisa frente a los dem\u00e1s. El animal com\u00eda\nmet\u00f3dicamente, y algunas veces supimos encontrar cerca del patio espinazos de\npescado, huesitos de cerdo y hasta relleno de alguna pasta rara que hab\u00eda\ndejado por haber ido a aparearse o por alguna otra cosa. La t\u00eda me dijo que\ncuando los gatos no est\u00e1n, es porque van a aparearse, o a veces se van y no\nvuelven cuando saben que se van a morir. Yo de eso no quer\u00eda hablar, ni\npensarlo siquiera, porque cuando me sentaba al piano se me ven\u00eda la imagen de\nLudovico muerto y met\u00eda las manos en cualquier tecla. Tocaba cualquier cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Me\ndijo la t\u00eda que se asustan con las sombras y por eso hab\u00eda que colocarse frente\na ellos de manera que no las pudieran ver. Cuando decidieron irse los abuelos a\nla feria grande a comprar los condimentos de no s\u00e9 qu\u00e9 comidas que har\u00edan a la\nnoche, los dem\u00e1s se sumaron a la salida para recorrer y aprovechar e ir\ncomprando lo que cada men\u00fa necesitara; eso era algo bueno, porque no habr\u00eda\ntantas sombras para asustar a Ludovico. Uno de los primos tampoco quiso ir y lo\ndejaron quedarse en el sal\u00f3n de al lado, el de juegos, total estaba la t\u00eda\nconmigo. La mir\u00e9, me acomod\u00e9, y pregunt\u00e9 bajito si tendr\u00eda que tocar algo para\natraerlo, para que saltara y caminara con esas patas algodonadas un trayecto\ncortito hasta subirse al piano; la respuesta fue sus labios apenas despegados y\ndespu\u00e9s cortados verticalmente a la mitad con su dedo \u00edndice. Yo entend\u00eda. No\nten\u00eda que hacer ruido, y no ten\u00eda que hacer sombra, pegado al lado de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Esperamos\na que viniera. Porque Ludovico sonre\u00eda. El silencio era abrumador, pese a alg\u00fan\nruido a pl\u00e1stico que ven\u00eda del sal\u00f3n de juegos. Pero ese silencio, con la\npuerta entornada, la que dirig\u00eda al pasillo y a las escaleras, se cort\u00f3\ninexplicablemente con el pedido de la t\u00eda. <em>Tocate\nalgo, <\/em>dec\u00eda. Yo sab\u00eda que lo que ten\u00eda que hacer era tocar lo que le hab\u00eda\ngustado a la mayor\u00eda. No ten\u00eda que hacer sombra (hab\u00eda l\u00e1mparas grandes y\nestaba muy iluminado el sal\u00f3n) para que Ludovico viniera, subiera al piano, nos\nmirara y se sonriera. Pero si tocaba con mucha fuerza, muy fuerte, la t\u00eda me\nhab\u00eda dicho que capaz no ven\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sali\u00f3\nbien de entrada. Me dej\u00e9 llevar. Tocaba con aire, pegado a las teclas,\nconsumido por la evoluci\u00f3n musical. La t\u00eda escuchaba pero no aplaud\u00eda ni cuando\nyo frenaba o me deten\u00eda unos instantes con los ojos cerrados. Bien juntos no\nhar\u00edamos tanta sombra, para que viniera Ludovico, para que se sonriera, subido\nal piano. Quise acordarme c\u00f3mo lo hac\u00eda mi profesor cuando la t\u00eda me dijo que\nle mostrara y ense\u00f1ara c\u00f3mo se tocaba. Dej\u00e9 que pusiera sus manos sobre las\nm\u00edas, (las tapaba completamente, cosa que me gustaba porque cuando las mov\u00eda\nparec\u00eda que tocaba ella directamente), e intentaba copiar lo que hab\u00eda\naprendido. Por momentos me acariciaba. El gato no aparec\u00eda, capaz que hab\u00eda ido\na aparearse o a morir, porque no aparec\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El\naliento de los adultos siempre me hizo acordar al olor de la comida. El de la\nt\u00eda no era la excepci\u00f3n, vi\u00e9ndome tocar tan cerquita suyo, cuando puso la boca\nal lado de mi nariz y casi la muerde, como si ella misma fuera Ludovico. Se\ncans\u00f3 r\u00e1pido de la explicaci\u00f3n en el piano con las teclas, en ese piano hermoso\nde los abuelos, porque volvi\u00f3 al silencio dejando otra vez sus brazos en el\naire. Esos ruidos secos en las teclas, los acompa\u00f1aba la t\u00eda con unos chistidos\nchiquitos, que le abr\u00edan grande los ojos, pero le dejaban muy quieta la cara\ncuando me miraba. Ella no ten\u00eda hambre, yo tampoco, y no hab\u00eda olor a comida,\nsalvo el aliento de la t\u00eda en mi nariz. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Por\neso apareci\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">No\ntuvo que correr la puerta; la t\u00eda me dijo que son muy silenciosos. Seguro fue\nel aliento que lo atrajo, porque ella me hab\u00eda repetido que el sonido del piano\n-fuerte- podr\u00eda alejarlo. Tambi\u00e9n las sombras, porque se asustan. Ludovico\nronrone\u00f3 un poquito, me parec\u00eda que contest\u00e1ndole a la t\u00eda, pegada a m\u00ed,\nencima, con una pierna blanca con la rodilla bien marcada, sobre las m\u00edas. El\ngato se acomod\u00f3 en el piano, en su lugar asignado (hoy s\u00e9 que quiere acomodarse\nen ese lugar, pero no puede, porque camina destartalado), y desde ah\u00ed, dejando\nyo de tocar lo que la t\u00eda me ped\u00eda y le gustaba, se sonri\u00f3. Volv\u00ed la cara a la\nt\u00eda, que hizo lo mismo, y me devolvi\u00f3 en silencio el gesto de que tambi\u00e9n le\nhab\u00eda parecido a ella, le hab\u00eda parecido lo mismo, con los ojos igual de\nabiertos que antes, sin dejar de acariciarme el cuello. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ludovico\npasaba sus patas por los ojos, los bigotes largos y limpitos; parec\u00eda tranquilo\npero atento. Como no pod\u00eda ser de otra manera, volvi\u00f3 a sonre\u00edr. La t\u00eda dijo en\nun momento \u201c<em>pero qu\u00e9 incre\u00edble y qu\u00e9\nlindo\u201d<\/em>, y yo no supe c\u00f3mo seguir, o qu\u00e9 seguir diciendo. Tocaba como pod\u00eda\ny parec\u00eda que el hambre me estaba por venir pero se me pasaba enseguida. Las\npruebas y demostraciones eran suficientes. Ludovico lo hace, dijo la t\u00eda.\nNosotros dos juntitos lo vimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ser\u00e1\notra vez que vaya a lo de los abuelos, si no logro verlo m\u00e1s esta \u00faltima vez,\nque descartar\u00e9 esa idea de que no se deja acariciar, que es arisco. Porque est\u00e1\nviejo; pero viejo, con los colmillos medio gastados, caminando torcido (la\nabuela sab\u00eda decir que a veces peleaba), con momentos en que se muestra, se\ndeja ver, se permite sonre\u00edr. No comemos ya hace mucho las comidas preparadas\npor los parientes en las vacaciones en casa de los abuelos. Los t\u00edos se van\nturnando para ir a esa casa grande y linda, con el piano, seguro lleno de\ntelara\u00f1as y cerrado porque no se usa. A la t\u00eda, si tanto le importaba, no s\u00e9 ni\ncuando fue, las veces que fue, c\u00f3mo no se le dio por usarlo o por seguir\naprendiendo, o que alguien le ense\u00f1e. Capaz que Ludovico ya no sonr\u00ede frente a\nella, y por eso su desinter\u00e9s en el piano y la m\u00fasica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Voy a buscarlo de nuevo y, aunque a esta edad no me d\u00e9 miedo, lo har\u00e9 con alguna linterna, lo pondr\u00e9 en mi asiento y, con las patitas, le har\u00e9 tocar algunas teclas del piano, por m\u00e1s que ya no me acuerde bien del pianista alem\u00e1n, ni de nada, y tenga que sacar las telara\u00f1as; lo har\u00eda para que Ludovico se sonriera al lado m\u00edo, toc\u00e1ndome, para que lo hiciera ah\u00ed, al lado m\u00edo, no enfrente, a la distancia, porque ese gato sonre\u00eda. Para ver tambi\u00e9n si se pod\u00eda sonre\u00edr como lo hac\u00eda la t\u00eda, de esa forma rara las veces que est\u00e1bamos solos cuando yo tocaba el piano, y ella me acariciaba. Yo creo (aunque no nos vemos mucho con los t\u00edos y primos) que en lo que se confundi\u00f3 la t\u00eda es en eso del apareamiento: Ludovico nunca se fue en todas las veces que estuvimos en casa de los abuelos; siempre de una u otra manera se las ingeniaba para aparecer, sobre todo en la comida. Capaz que en otras vacaciones, si no aparece mucho m\u00e1s en estas, yo pueda seguirlo, ahora que est\u00e1 viejo, escondi\u00e9ndome un poco, para saber si cuando desaparece es para aparearse o, realmente, para morir. Quiero ver si se muere con una sonrisa. Y acariciarlo.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">cuento del libro <em>Hueso al cielo<\/em>, editorial Alci\u00f3n, 2018. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de un hombre y su gato es tambi\u00e9n la historia de una familia y el irremediable paso del tiempo. Comidas, sonidos y aromas son evocados junto a la expresi\u00f3n de Ludovico y su misteriosa sonrisa. <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":32694,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,20],"tags":[867,2267,44,1960,80,43],"class_list":["post-32693","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-literatura-pampeana","tag-cuento","tag-felino","tag-la-pampa","tag-literatura-pampeana","tag-nicolas-jozami","tag-santa-rosa"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32693"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32693"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32693\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32695,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32693\/revisions\/32695"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32694"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}