{"id":3257,"date":"2020-06-14T11:06:08","date_gmt":"2020-06-14T14:06:08","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=3257"},"modified":"2020-06-14T14:03:02","modified_gmt":"2020-06-14T17:03:02","slug":"oscar-cacho-acosta-el-mozo-del-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2020\/06\/14\/oscar-cacho-acosta-el-mozo-del-poder\/","title":{"rendered":"Oscar &#8220;Cacho&#8221; Acosta, el mozo del Poder"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Era un d\u00eda m\u00e1s en Capital Federal en la dura d\u00e9cada del 60 y un Cacho Acosta joven y viril se dirig\u00eda a su lugar de trabajo: el restor\u00e1n del <strong><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Centro_Naval\">Centro Naval<\/a><\/em><\/strong>, donde almorzaba la c\u00fapula militar. Cacho entonces iba con la frente en alto, firme como era debido, prolijo, afeitado, chalequito y con la mano enguantada y blanca retiraba de su boca el cigarrillo Particulares para humear, caminaba por av. C\u00f3rdoba, Cachito, con sus zapatos de charol, pitaba una vez m\u00e1s, envuelto en gastron\u00f3micos divagues, pensando, quiz\u00e1, en la bandeja de plata y que en un rato ten\u00eda que trinchar, o quiz\u00e1 pensando en la carrera de caballos a la que hab\u00eda asistido el d\u00eda anterior: qui\u00e9n sabe. La cuesti\u00f3n es que el hombre dobl\u00f3 y lleg\u00f3 a la calle Florida 801, la sede del Centro Naval, repleto de banderas argentinas; ingres\u00f3. Del techo estructuras luminosas alumbraban el espaciado sal\u00f3n de parquet con pitucas columnas a los costados y pocas mesas en el medio donde en una de ellas, junto a otros militares, estaba sentado <strong><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Isaac_Francisco_Rojas\">Isaac Rojas, la maldita \u201cHormiga Negra\u201d, el Almirante que orden\u00f3 en 1955 el bombardeo a la Plaza de Mayo. <\/a><\/em><\/strong>Al verlo, Cacho se llev\u00f3 la mano enguantada a la cara, con expresi\u00f3n de fastidio habr\u00e1 movido la cabeza, suspirado, pero sigui\u00f3 su camino derecho a la cocina. Ese d\u00eda Cacho decidi\u00f3 darle una lecci\u00f3n a Rojas, porque Rojas era un hombre despreciable, y desde hac\u00eda rato Cacho lo ten\u00eda montado en un test\u00edculo, precisamente en el izquierdo. Rojas hab\u00eda sido parte del gobierno de Per\u00f3n (agregado naval en las embajadas de Brasil y Uruguay, y director de la Escuela Naval), pero a partir de 1954 se sum\u00f3 a las conspiraciones antiperonistas, y el <strong><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Bombardeo_de_la_Plaza_de_Mayo\">16 de junio del a\u00f1o siguiente mand\u00f3 a masacrar la Plaza de Mayo con bombardeos y ametrallamientos -dejando m\u00e1s de 300 muertos, entre civiles y militares-<\/a> <\/em><\/strong>para tomar el poder tres meses despu\u00e9s, junto a Eduardo Lonardi, y<strong><em> <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Revoluci%C3%B3n_Libertadora_(Argentina)\">constituir una dictadura que se autodenomin\u00f3 Revoluci\u00f3n Libertadora, siendo, Rojas, vicepresidente de facto hasta 1958.<\/a><\/em><\/strong> Ese era Issac Rojas, nada menos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/1-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3274\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/1-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/1-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><em><strong>As\u00ed Cacho le sirvi\u00f3 al Poder<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Y mientras Cacho se preparaba para trabajar lo vio una vez m\u00e1s, pero ahora desde la cocina, <strong><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Golpes_de_Estado_en_Argentina\">en plena d\u00e9cada de los 60, cuando los militares ten\u00edan la verdadera manija<\/a><\/em><\/strong>, lo vio rodeado de guardias, como siempre estaba, ese tipo delgado, cabez\u00f3n y de grandes gafas, como una hormiga negra y fea, y con la boca apretada y los ojos entreabiertos, Cacho severamente lo volvi\u00f3 a mirar y pens\u00f3: \u201cQu\u00e9 viejo de mierda\u201d. Entonces fue a la mesa, donde <strong><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pedro_Eugenio_Aramburu\">-todav\u00eda vivo- estaba Aramburu<\/a><\/em><\/strong> (\u201c<em><strong>pero ese viejo no jod\u00eda, tranquilo para comer, dejaba propina<\/strong><\/em>\u201d), y antes de que diga buenos d\u00edas\/buenas tardes, de mala manera Rojas lo intercept\u00f3: \u201cQu\u00e9 tenemos para comer hoy\u201d, dijo (<strong><em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=hDJaS09u8Zs\">\u201ccon esa voz de pija que ten\u00eda, viste\u201d, recuerda Cacho<\/a><\/em><\/strong>). Con proverbial elegancia nuestro mozo despleg\u00f3 el men\u00fa, escondiendo en su cabeza una seria travesura. Rojas pidi\u00f3 un panach\u00e9 de legumbres (\u201c<strong><em>siempre ped\u00eda verduritas, y lomo tambi\u00e9n, ese viejo cajetilla<\/em><\/strong>\u201d).&nbsp; Panach\u00e9 de legumbres al amoniaco, pens\u00f3 Cacho y silenciosamente se retir\u00f3. La custodia de Rojas era \u201c<strong><em>impresionante<\/em><\/strong>\u201d, segu\u00eda cada movimiento que ocurr\u00eda a su alrededor. Sin embargo, Cacho pudo sortearla. Lista la comida, Cacho fue a la cocina, dos custodios le respiraban la nuca. Entonces nuestro h\u00e9roe dej\u00f3 el plato a un costado pero agarr\u00f3 la fuente, en una maniobra de distracci\u00f3n, y se dirigi\u00f3 a la heladera. En ese momento, gir\u00f3 sutilmente el cogote, ech\u00f3 un vistazo: los guardias estaban papando moscas. Ocurre que <strong>Cacho es muy simp\u00e1tico<\/strong>, verdaderamente entrador, y los vigilantes lo conoc\u00edan, se dejaron envolver por su carisma y se relajaron. <strong><em>Grave error.<\/em><\/strong> <strong><em>Nadie se mete con Cacho, ni siquiera Isaac Rojas<\/em><\/strong>. Este es mi momento, pens\u00f3. De modo que abri\u00f3 la heladera, se sujet\u00f3 del bicho, relajado, como para que la cosa fluyera, por sobre la puerta mir\u00f3 seriamente una vez m\u00e1s a los guardias, y se dej\u00f3 llevar: orin\u00f3 toda la bandeja. \u201c<strong><em>Arriba puse el zapallito, la papita, la batata, la zanahoria y sobre el chorro m\u00edo un chorrito de aceite de oliva, como para disimular<\/em><\/strong>\u201d. Luego, triunfador, Cacho observ\u00f3, a la distancia, altanero, con su chaleco, sus zapatos de charol y sus guantes blancos, c\u00f3mo el maldito Almirante se com\u00eda cada verdurita, y se tragaba hasta el \u00faltimo sorbo de su or\u00edn.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00bfY Cacho veng\u00f3 a los muertos de la Plaza de Mayo y a cada uno de los peronistas reprimidos, encarcelados, asesinados, durante <strong><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Resistencia_peronista\">tantos a\u00f1os de proscripci\u00f3n?<\/a><\/em><\/strong> Sin querer s\u00ed lo hizo, pero esa no fue su intenci\u00f3n. Sucede que <strong>Oscar Cacho Acosta no discrimina por ideolog\u00eda o religi\u00f3n, no pregunta desde d\u00f3nde habla uno, d\u00f3nde estuvo o d\u00f3nde est\u00e1, a Cacho le interesa el v\u00ednculo, la relaci\u00f3n humana, individualmente, ese ida y vuelta<\/strong>; y en el ida y vuelta Isaac Rojas verdaderamente era un\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-Cacho, describime a Isaac Rojas, \u00bfc\u00f3mo era la Hormiga Negra?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-Era un viejo acalambrado hasta la verga, era.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Cacho le ten\u00eda bronca por c\u00f3mo saludaba, por c\u00f3mo lo trataba, era de verduguear, qui\u00e9n se cre\u00eda que era, esa hormiga, no lo tragaba por viejo cajetilla, soberbio, y, por supuesto, por rat\u00f3n:<strong><em> Rojas no dejaba ni un m\u00edsero mango de propina.&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00bfPero c\u00f3mo lleg\u00f3 este picaresco personaje, oriundo de Conhelo, devenido santarrose\u00f1o, lustrador y diariero en su primera existencia, vendedor callejero en su segunda existencia, a atender a la c\u00fapula militar en Capital, despu\u00e9s en La Pampa, y luego en todos los a\u00f1os de democracia hasta el \u00faltimo gobierno de Rub\u00e9n Mar\u00edn?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/2-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3275\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/2-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/2-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/2-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><strong><em>Cacho, en su casa del barrio Butal\u00f3<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Cacho naci\u00f3 en Conhelo y a los 9 a\u00f1os migr\u00f3 con su familia a Santa Rosa. Don Pedro Suvieli del Hotel Pampa le puso un d\u00eda un banco para que llegue a la m\u00e1quina de caf\u00e9 y le dijo &#8220;<strong><em>ven\u00ed negrito, ven\u00ed, hacete caf\u00e9<\/em><\/strong>&#8220;. Sin saber que lo iba a marcar para toda la vida, Cachito subi\u00f3 al banco e hizo su primer cortado, inaugurando la aventura gastron\u00f3mica. A los 14 ya era todo un mozo experimentado. Fue a trabajar al Hotel San Mart\u00edn, con \u201cCarlitos\u201d Gonz\u00e1lez. Pero a los pocos a\u00f1os la voluntad de poder, la ambici\u00f3n de conquistar nuevos mundos, lo llev\u00f3 detenerse un instante, reflexionar y decir: \u201c<strong><em>Me voy de ac\u00e1<\/em><\/strong>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Antes de cumplir los 20 se raj\u00f3 a Buenos Aires (\u201c<strong><em>ya ten\u00eda el culo inquieto<\/em><\/strong>\u201d). Fue a parar a <strong><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Villa_Caraza\">Villa Caraza<\/a><\/em><\/strong>, a lo de su t\u00eda Juana, justo al lado de Villa Fiorito, cerca de la casa de Maradona (\u201c<strong><em>Maradona era un purretito as\u00ed, una pobreza tremenda, lo ve\u00edamos ah\u00ed, pero no le d\u00e1bamos ni pelota, obviamente, era un pibito m\u00e1s que andaba en la calle<\/em><\/strong>\u201d). Hab\u00eda que salir adelante, as\u00ed que <em>un Cacho buscavida<\/em>, empez\u00f3 hacer changas con su primo y su pandilla, entre los que se encontraba N\u00e9stor Echeverri. \u201c\u00bf<em>Viste las chiquitas ni\u00f1as hu\u00e9rfanas ciegas sordas mudas de La Plata<\/em>?\u201d, me pregunta. \u201cBueno, hab\u00eda que vender rifas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Oscar Cacho Acosta no discrimina por ideolog\u00eda o religi\u00f3n, no pregunta desde d\u00f3nde habla uno, d\u00f3nde estuvo o d\u00f3nde est\u00e1, a Cacho le interesa el v\u00ednculo, la relaci\u00f3n humana, individualmente, ese ida y vuelta; y en el ida y vuelta Isaac Rojas verdaderamente era un\u2026&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Oscar Cacho Acosta fue uno de los primeros vendedores en colectivos urbanos de Argentina, porque ahora cualquiera te vende en el bondy, pero antes no siempre te dejaban, hab\u00eda que ingeni\u00e1rselas<\/strong>. Y Cacho, con su pandilla, ingresaba sutilmente a los colectivos, con un discurso pensado estrat\u00e9gicamente, y las rifas para las hu\u00e9rfanas ciegas sordas mudas platenses sal\u00edan como pan caliente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201c<strong><em>Se\u00f1ores y se\u00f1oras pasajeros tengan ustedes todos un muy buen d\u00eda en esta cruzada de buena voluntad\u201d<\/em><\/strong>, recita Cacho, catedr\u00e1tico, parado en su casa del Butal\u00f3, mirando el horizonte, como si 60 a\u00f1os no hubiesen pasado, \u201c<strong><em>por estos ni\u00f1os y ni\u00f1as que no tuvieron la suerte que tuvimos nosotros de tener un plato de comida, de vivir bajo un techo, de&#8230;\u201d<\/em><\/strong>, Cacho penosamente arruga la cara, recita y se lleva la mano al coraz\u00f3n, y uno se conmueve, est\u00e1 a punto de sacar la billetera pero entonces Cacho vuelve al presente, y explica levantando el dedo \u00edndice: \u201c<em><strong>Un peso val\u00eda la rifa. Hab\u00edamos hecho un discurso bastante bueno. \u00cdbamos a San Miguel, La Salada, La Plata. Un a\u00f1o estuvimos haciendo eso. Nos iba bien<\/strong><\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-Pero eso no era lo tuyo, Cacho. \u00bfNo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-Es cierto, no era lo m\u00edo. As\u00ed que r\u00e1pidamente me puse las pilas y piant\u00f3 del barro al asfalto, como dice el tango. Me fui a la Capital.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"6000\" height=\"4000\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/3-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3276\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/3-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/3-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/3-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 6000px) 100vw, 6000px\" \/><figcaption><strong><em>Cuchillo criollo con la leyenda &#8220;Oscar Acosta&#8221;<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">A\u00f1o 62. Cacho vio un aviso en un diario sobre un restor\u00e1n, pens\u00f3 \u201c<strong><em>\u00e9sta es la m\u00eda<\/em><\/strong>\u201d, y sali\u00f3 disparando para la calle Cortada Calavera al 275. Don Carlos Galaz\u00e1n se llamaba el due\u00f1o, quien le dio el puesto de mozo. El primer d\u00eda fue con toda su pilcha, \u201c<strong><em>pero los turros de atr\u00e1s de la barra me movieron una botella de champ\u00e1n, y yo voy con el cristal para servirla a la mesa, y la voy a destapar y \u00a1boom! con servilleta y todo fue a parar hasta el techo, y enchastr\u00e9 a todo el mundo, \u2018venga pampa usted que quiere trabajar, atr\u00e1s de la barra tiene trabajo, cuando est\u00e9 lo sacaremos al ruedo\u2019 me dijo Don Carlos Galaz\u00e1n<\/em><\/strong>\u201d. Cuatro meses estuvo atr\u00e1s de la barra, esperando su momento como un animal acechante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ya en el ruedo, de mozo, en su salsa, Cacho iba y ven\u00eda, le iba muy bien, las propinas eran crocantes, hasta que en el 64 conoci\u00f3 a <strong>Hugo Nicol\u00e1s Araya<\/strong>, del Centro Naval, quien qued\u00f3 impactado con Cacho, su carisma, su positividad, su elegancia. \u201c<strong><em>Vos vas a trabajar conmigo en la cocina del Centro Naval<\/em><\/strong>\u201d, le dijo sin dudar el hombre. \u201c<strong><em>Pero Don Hugo<\/em><\/strong>, estoy trabajando aqu\u00ed\u201d, le respondi\u00f3 Cacho. \u201c\u00bf<strong><em>Cu\u00e1nto te paga el turco este (por Don Carlos Galaz\u00e1n), 100 pesos? Yo te voy a pagar 120<\/em><\/strong>\u201d. Entonces Galaz\u00e1n le subi\u00f3 el sueldo a 120 pesos. Cuando Araya se enter\u00f3, dijo \u201cturco desgraciado\u201d, y le ofert\u00f3 150 pesos, pero el turco de nuevo le subi\u00f3 el salario a 150 pesos. Los hombres se peleaban por Cacho, cada uno lo tironeaba para su lado, lo quer\u00edan tener en su equipo, y Cacho, en el medio, sonriente, viendo c\u00f3mo su cotizaci\u00f3n sub\u00eda, dejaba que los inversores hagan su juego. Hasta que Don Hugo Araya se pudri\u00f3, dijo \u201c<strong><em>a la mierda<\/em><\/strong>\u201d, y le ofreci\u00f3 200 pesos, \u201c\u00a1200 pesos de aquella \u00e9poca!\u201d. \u201c<strong><em>Yo zapateaba como un desgraciado, te imaginar\u00e1s<\/em><\/strong>\u201d, confiesa Cacho, mientras ceba un mate. El turco Galaz\u00e1n, rendido, admiti\u00f3 la derrota, y sobre la barra le dijo \u201c<strong><em>andate pampa, andate, pero sab\u00e9 que ac\u00e1 ten\u00e9s un amigo, y las puertas siempre abiertas<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">As\u00ed fue que Osc\u00e1r Cacho Acosta, <strong>el mozo que el Poder pele\u00f3 por tenerlo,<\/strong> trabaj\u00f3 13 a\u00f1os -del 63 al 76- en el Centro Naval de la calle Florida y C\u00f3rdoba, en el sexo piso, \u201cde eso no me olvido nunca\u201d. All\u00ed aprendi\u00f3 todo lo que sabe de cocina, se form\u00f3, y vio danzar a todo tipo de civiles y militares, desde la abatida Hormiga Negra, pasando por Aramburu hasta C\u00e9sar Emilio Anan\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los hombres se peleaban por Cacho, cada uno lo tironeaba para su lado, lo quer\u00edan tener en su equipo, y Cacho, en el medio, sonriente, viendo c\u00f3mo su cotizaci\u00f3n sub\u00eda, dejaba que los inversores hagan su juego&#8221; <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Cacho volvi\u00f3 a sus pagos y en 1979 lo llamaron de la Casa de Gobierno de La Pampa. Quer\u00eda trabajar y se conform\u00f3 con la categor\u00eda 8, con la que se jubil\u00f3. Le pidieron un men\u00fa para una semana, y Cacho llev\u00f3 para dos semanas, \u201c<strong><em>los milicos abrieron bien grandes los ojos y se quedaron re contentos<\/em><\/strong>\u201d. El Coronel Rechi fue quien finalmente dijo frente al resto de los militares presentes: \u201c<strong><em>Ah\u00ed tiene un cocinero, n\u00f3mbrelo y p\u00e1guele<\/em><\/strong>\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ya instalado, Cacho supo despreciar a otro milico, quiz\u00e1 con el mismo odio que sinti\u00f3 por Isaac Rojas: <strong><em>Luis Enrique Baraldini, ex mayor de Inteligencia y ex jefe de la Polic\u00eda.<\/em><\/strong> Este, sin embargo, no tuvo el privilegio de degustar el or\u00edn de Cacho, pero s\u00ed, seguramente, sus malos pensamientos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Baraldini ten\u00eda una costumbre de un gorilismo psic\u00f3tico inusitado,<\/strong> seg\u00fan nos revela Cacho Acosta, en exclusiva para <strong><em>Revista BIFE. <\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">-Nosotros est\u00e1bamos con el Alberto Heffner en la cocina, y este pavo de Baraldini entraba. Cuando ve\u00eda dos silla juntas, le pegaba un patad\u00f3n a una que la mandaba a la mierda, yo lo miraba como diciendo \u2018qu\u00e9 le pasa al boludo este\u2019. Ese era un hijo de puta. Ten\u00eda las botas largas, viste, y se pegaba con la fusta mientras entraba y pateaba una silla y a la silla le dec\u00eda \u2018este es peronista\u2019. Entraba, preguntaba c\u00f3mo iba todo e inmediatamente despu\u00e9s dec\u00eda -eso no me olvido m\u00e1s- \u2018ac\u00e1 hay dos peronistas\u2019, y pateaba una silla a la mierda, no era joda, era un hijo de puta, yo pensaba \u2018este boludo que se quiebre una pata&#8217;.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/4-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3277\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/4-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/4-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/4-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><strong><em>Cacho fuma uno de sus hist\u00f3ricos Particulares<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En 1982 se llev\u00f3 a cabo en Victorica el famoso \u201c<strong><em><a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1982\/02\/14\/internacional\/382489204_850215.html\">Asado del Siglo<\/a><\/em><\/strong>\u201d, donde se agasaj\u00f3 a la c\u00fapula militar con 7 mil kilos de carne y 2.500 metros de chorizo. Despu\u00e9s del evento, los militares fueron a Santa Rosa y Cacho los atendi\u00f3. Ricardo Telleriarte (gobernador) hab\u00eda encargado c\u00f3ctel de langostinos, pero llegaron podridos. \u201c<strong><em>Me dio tanta l\u00e1stima porque era tan bueno Telleriarte conmigo, que le dije yo te hago eso y mejor que eso. Entonces en un abrir y cerrar de ojos compr\u00e9 todo y cocin\u00e9 el c\u00f3ctel para los 120 milicos<\/em><\/strong>\u201d, cuenta Cacho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Mientras tanto, Cacho era quien le serv\u00eda el whisky a <strong><em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Leopoldo_Fortunato_Galtieri\">Leopoldo Galtieri<\/a><\/em><\/strong>. \u201c<strong><em>C\u00f3mo chupaba ese hijo de remil mil puta<\/em><\/strong>\u201d, espec\u00edfica. \u201c<em><strong>Yo en ese momento no sab\u00eda qui\u00e9n era, es decir, despu\u00e9s me enter\u00e9 que era un hijo de puta. Pero el tipo se paraba as\u00ed<\/strong><\/em>\u201d, Cacho se acomoda contra la pared, pone cara de gal\u00e1n. \u201c<strong><em>Y entonces yo le llevaba el whisky. No era una medida, eran tres medidas. Ese d\u00eda le llev\u00e9 10 whiskys. Ya antes de la comida ten\u00eda un pedo que no daba m\u00e1s<\/em><\/strong>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201c\u00bfC\u00f3mo sigui\u00f3 esa noche?\u201d, se le pregunta a Cacho, quien pasa a contar: \u201cDespu\u00e9s se fueron a tocar el piano. Vino a cantar Alberto Cort\u00e9z. Toco el piano y todo. Cort\u00e9z estuvo en la Residencia con Galtieri y el resto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/5-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3278\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/5-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/5-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/5-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><strong><em>La precisi\u00f3n quir\u00fargica de Cacho en la cocina <\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ya en democracia, Cacho sigui\u00f3 atendiendo al poder pero ahora con Rub\u00e9n Hugo Mar\u00edn, hasta su \u00faltimo mandato, cuando Cacho se jubil\u00f3. \u201c<strong><em>Mar\u00edn era macanudo, buen tipo, otro tipo era el \u201cCheri\u201d Almudevar, un se\u00f1orito era. Nosotros entrabamos en las reuniones de gabinete, conoc\u00edamos todos los secretos\u2026<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ac\u00e1 se le pide a Cacho que empiece a revelar secretos, que qu\u00e9 importancia tiene si \u00e9l ya est\u00e1 jubilado y pocos siguen en el gobierno, que los mande al frente a todos, pero no, Cacho da vueltas, no quiere mandar al frente a nadie, porque muchos siguen vivos, y en definitiva el se\u00f1orito es \u00e9l, el Cacho Acosta. Adem\u00e1s, el mate ya se lav\u00f3 y se est\u00e1n haciendo las 8 de la noche, momento en que nuestro Cacho se relaja, se toma un aperitivo, un gancia con campari o con lim\u00f3n, o quiz\u00e1 unos whiskys, <strong><em>\u201cpero sobre todo tomo cuando hace fr\u00edo\u201d<\/em><\/strong>. Entonces hablamos de otra cosa, de lo que verdaderamente importa, en definitiva de la vida ahora, dejamos el pasado guardado en un caj\u00f3n, y hablamos de lo que hizo esta ma\u00f1ana, no de lo que cocin\u00f3 para militares y funcionarios, sino de lo que le prepar\u00f3 hoy a su novia, porque Cacho tiene una nueva novia, una mujer de Toay \u201c<strong><em>re piola<\/em><\/strong>\u201d, que esta ma\u00f1ana lo visit\u00f3 en su casa del barrio Butal\u00f3, y se pusieron al d\u00eda y bebieron y comieron y se amaron. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Y ya Cacho se est\u00e1 preparando para el d\u00eda siguiente, con una sonrisa estampada en la cara, ocurre que tiene una audiencia en lo de su amigo Juanjo Pico, porque a Cacho lo solicitan en las reuniones, \u00e9l tiene esa cuesti\u00f3n energ\u00e9tica, viste, es un tema de innato de vibras, de hecho suele hacer pases m\u00e1gicos, con sus manos suministra positividad en tobillos lesionados, cabezas trastornadas, est\u00f3magos empachados, y a la gente, por supuesto, le gusta tenerlo cerca.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Orin\u00f3 en la comida de Isaac Rojas, el almirante que orden\u00f3 el bombardeo en la Plaza de Mayo en el 55. En el 82 embriag\u00f3 a Galtieri con 10 vasos de whisky. Despreci\u00f3 a Baraldini, quien pateaba una silla siempre que hab\u00eda dos, \u201cpor las dudas que se siente un peronista\u201d. Y atendi\u00f3 a Mar\u00edn durante sus cuatro per\u00edodos como gobernador. Conozcan a Oscar \u201cCacho\u201d Acosta, el mozo del Poder, o mejor dicho, el gastron\u00f3mico que el Poder pele\u00f3 por tenerlo.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5338,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1296,1129,786,15],"tags":[789,42,788,787,790,481,791],"class_list":["post-3257","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-65-anos-de-la-masacre-de-plaza-de-mayo","category-en-foco","category-retrato","category-sociedad","tag-acosta","tag-bife","tag-cacho","tag-mozo","tag-personalidad-destacada","tag-poder","tag-retrato"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3257"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3257"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3257\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5345,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3257\/revisions\/5345"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5338"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}