{"id":29320,"date":"2023-02-25T12:56:19","date_gmt":"2023-02-25T15:56:19","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=29320"},"modified":"2023-02-25T12:57:53","modified_gmt":"2023-02-25T15:57:53","slug":"muerte-y-descripcion-en-una-tarde-de-cementerio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2023\/02\/25\/muerte-y-descripcion-en-una-tarde-de-cementerio\/","title":{"rendered":"Muerte y descripci\u00f3n en una tarde de cementerio"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">El cementerio local de <strong>Santa Rosa<\/strong> se encuentra entre Tom\u00e1s Mason y Asunci\u00f3n del Paraguay al 200, territorio al que podr\u00edamos denominar como la esquina de la muerte. All\u00ed, si uno mira detenidamente, se contrastan y confluyen un parque fantasma y el cementerio. Se observa un terreno amplio donde los juegos de los ni\u00f1os y ni\u00f1as se encuentran oxidados y rotos, con una hamaca colgada de una cadena y un tobog\u00e1n que ya ni baja ni sube; es la radiograf\u00eda de un parque donde no caminan ni los perros.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-gallery columns-1 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183635-1-1024x768.jpg\" alt=\"\" data-id=\"29334\" data-link=\"https:\/\/revistabife.com\/?attachment_id=29334\" class=\"wp-image-29334\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183635-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183635-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183635-1-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption> <strong>En el lugar donde descansan los muertos no reina m\u00e1s que el silencio<\/strong> <\/figcaption><\/figure><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En la esquina tambi\u00e9n aparece el negocio necrol\u00f3gico con sus hist\u00f3ricas tiendas de m\u00e1rmoles y florer\u00edas, que completan aquella esquina de la muerte. M\u00e1rmoles caros para nombres muertos y tristes flores para retratos desgastados por el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>es la radiograf\u00eda de un parque donde no caminan ni los perros. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Siempre que fui al cementerio fue para acompa\u00f1ar a mi abuela en \u201cvisita\u201d (<em>la visita es entendida como la confirmaci\u00f3n de la memoria<\/em>) a sus seres queridos.&nbsp; Y la \u00faltima, cuando se muri\u00f3 ella. <strong>Recuerdo que miraba los viejos paneles que depositan los restos de habitantes muertos de a mediados del siglo pasado<\/strong> (<em>me llam\u00f3 siempre la atenci\u00f3n las fechas de vencimiento<\/em>). Observaba las im\u00e1genes descoloridas de los rostros, los vidrios de los f\u00e9retros astillados, peque\u00f1os santuarios tapados de polvillos y telara\u00f1as; que son como grandes mostradores de recuerdos hechos de cemento con sus problemas edilicios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u201cEste lugar que queda es para m\u00ed\u201d, repet\u00eda livianamente la abuela.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> <em>Me llam\u00f3 siempre la atenci\u00f3n las fechas de vencimiento<\/em> <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Camine varios metros mientras recordaba a mi abuela hasta que encontr\u00e9 su nicho. Siempre me gener\u00f3 una especie de temor la simbolog\u00eda del cementerio. Sus arquitecturas con sus placas y el ata\u00fad. <em>\u00bfPero qu\u00e9 significa tener una porci\u00f3n de tierra en donde los gusanos te puedan comer tranquilos?<\/em><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-1 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183235-1024x768.jpg\" alt=\"\" data-id=\"29329\" data-link=\"https:\/\/revistabife.com\/?attachment_id=29329\" class=\"wp-image-29329\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183235-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183235-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183235-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Literalmente no sab\u00eda c\u00f3mo ubicarme.<br><\/figcaption><\/figure><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Recorriendo esos pasillos laber\u00ednticos donde est\u00e1n los nichos m\u00e1s antiguos pensaba en el d\u00e9ficit habitacional. <em>\u201cEn estos peque\u00f1os monoambientes puede uno vivir\u201d<\/em>, pens\u00e9. Pero la cuesti\u00f3n del d\u00e9ficit para obtener una casa propia tambi\u00e9n la padecen los muertos en la b\u00fasqueda por un nicho propio. Es por esto que,&nbsp;<strong>en el cementerio de Santa Rosa, hay muchos muertos que siguen esperando su pedazo de tierra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> la cuesti\u00f3n del d\u00e9ficit para obtener una casa propia tambi\u00e9n la padecen los muertos en la b\u00fasqueda por un nicho propio. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201c\u00bfAlcanzan las dimensiones del cementerio para contener los restos de poblaciones viejas y nuevas?\u201d, volv\u00ed a preguntarme. Sea por motivos religiosos o de alguna otra \u00edndole cultural (<em>o bien porque simplemente uno no quiere seguir pagando impuestos post mortem<\/em>) <strong>existen quienes prefieren convertirse en cenizas y ser arrojados, supongamos, a la laguna Don Tom\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_185032-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29330\" width=\"382\" height=\"509\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_185032-768x1024.jpg 768w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_185032-225x300.jpg 225w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_185032-1024x1365.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 382px) 100vw, 382px\" \/><figcaption> La cuesti\u00f3n de los cementerios no es menor ya que obliga a los municipios de todo el pa\u00eds a pensar sobre qu\u00e9 hacer con los muertos en el futuro. <br><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>En el lugar en donde descansan los muertos no reina m\u00e1s que el silencio<\/strong>. Si se experimenta una tarde de sol templado se contempla c\u00f3mo en los pasillos laber\u00ednticos del cementerio se forman caminos con sombras. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Pero, \u00bfqu\u00e9 hacen los visitantes espor\u00e1dicos del cementerio?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Para algunos- podr\u00edamos referirnos a gran parte de la cultura occidental- ir al cementerio forma parte de una actividad programada de fin de semana largo o en un t\u00edpico feriado. <strong>Es dif\u00edcil afirmar cu\u00e1l es el factor universal que moviliza a los seres humanos a concurrir al cementerio, aunque podr\u00edamos decir que el \u201caniversario\u201d es importante<\/strong>: sea fecha de cumplea\u00f1os o el d\u00eda de deceso. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Quienes programan las visitas se encargan del cuidado del nicho.<\/strong> (Significa cambiarle el agua a los floreros, pasarle un plumero a las placas de m\u00e1rmol, o pintar las paredes).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Por ejemplo: a lo lejos se ve un matrimonio trayendo agua para las flores y tirando a la basura&nbsp; los claveles viejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>He aqu\u00ed a los acondicionadores de la muerte o los cuidadores del abandono.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Otro hombre se para al frente de un nicho, reposa la\nmano unos segundos y despu\u00e9s desaparece. Una visita fugaz y a su vez profunda y\nsentida. Este tipo de encuentro individual tambi\u00e9n es un encuentro consigo\nmismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Son los visitantes de los recuerdos fugaces.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_185343-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29333\" width=\"406\" height=\"541\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_185343-768x1024.jpg 768w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_185343-225x300.jpg 225w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_185343-1024x1365.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 406px) 100vw, 406px\" \/><figcaption>El lugar de la espera.<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sentado en un banquito del pante\u00f3n Mutual se ven las paredes desgastadas con m\u00faltiples manchas de humedad. <strong>El pante\u00f3n se parece a una especie de capilla terriblemente desolada que hasta los santos temen. <\/strong>De fondo se escucha un grupo de ni\u00f1os y ni\u00f1as que juegan a la escondida.&nbsp; Un perro que los persigue, un trabajador que recorre el predio y una especie de animalito con cuatro patas y una cola larga que se cruza mientras la tarde fallece.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183304-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29332\" width=\"405\" height=\"304\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183304-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183304-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/20190304_183304-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 405px) 100vw, 405px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Segu\u00ed parado junto a ese espacio que mi abuela dec\u00eda que ten\u00eda asignado.<\/strong> Exist\u00eda una aut\u00e9ntica condici\u00f3n de finitud en aquella vieja. Entonces <strong>apoye la mano derecha como un visitante fugaz yendo a confirmar su recuerdo.<\/strong> Sin oraciones redentoras ni crucifijos.&nbsp;<strong>Pensaba en mi abuela<\/strong> -o en general en las personas viejas- &nbsp;<strong>en ese momento en que comienzan a asimilar o a comprender el estado consiguiente, es decir, la muerte.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr\u00f3nica de una tarde en Santa Rosa donde confluyen una esquina mortuoria, cuidadores del abandono, visitantes fugaces y superpoblaci\u00f3n en un cementerio local.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":29339,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[398,1129,15],"tags":[538,1535,154,44,540,43],"class_list":["post-29320","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronicas","category-en-foco","category-sociedad","tag-cementerio","tag-cronica","tag-jose-tevez","tag-la-pampa","tag-muerte","tag-santa-rosa"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29320"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29320"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29320\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29888,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29320\/revisions\/29888"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29339"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29320"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29320"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29320"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}