{"id":24889,"date":"2022-04-16T11:38:00","date_gmt":"2022-04-16T14:38:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=24889"},"modified":"2022-04-16T11:38:01","modified_gmt":"2022-04-16T14:38:01","slug":"una-semana-santa-sin-resurreccion-el-terrible-dialogo-del-huevo-de-pascuas-que-estalla-en-muchos-hogares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2022\/04\/16\/una-semana-santa-sin-resurreccion-el-terrible-dialogo-del-huevo-de-pascuas-que-estalla-en-muchos-hogares\/","title":{"rendered":"Una Semana Santa sin Resurrecci\u00f3n: El terrible di\u00e1logo del huevo de Pascuas que estalla en muchos hogares"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\"><em>-\u00bfQu\u00e9 hac\u00e9s con eso? <\/em>(el hombre serio, sorprendido).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Es Pascuas, Marcelo, no podemos llegar con las manos vac\u00edas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>-A ver\u2026 <strong>1.500 pesos cada huevo<\/strong>, est\u00e1n locos. Dejalos ah\u00ed.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Nunca pasamos Pascuas sin huevos para los nenes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Llev\u00e1 uno.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Pero <strong>tenemos tres nenes, <\/strong>Marcelo, y la diversi\u00f3n de ellos es andar cada uno con su huevito en la vereda con los otros nenes, \u00bf<strong>c\u00f3mo vamos a llevar uno? Ser\u00eda peor que no llevar.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>-Ya sab\u00e9s que no tengo un peso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El terrible di\u00e1logo del huevo de Pascuas lo escuch\u00e9 en el <strong>Changomas<\/strong> de la Circunvalaci\u00f3n, ayer viernes, en la cola para pagar, rodeado de brev\u00edsimas ofertas, sugestivos estantes que se colocan en el \u00faltimo trayecto de las compras, cuando uno espera en la fila junto a sus bolsas y tiene tiempo para observar, tocarse el bolsillo y reflexionar: \u201c<strong><em>Ma si, la vida es ahora, mir\u00e1 que no voy a poder llevarles unos huevos a los nenes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Nunca pasamos Pascuas sin huevos para los nenes.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em><strong>Dejalos ah\u00ed. Despu\u00e9s vemos<\/strong><\/em>&#8211; concluy\u00f3 el hombre, mand\u00edbula apretada, visiblemente humillado, flaco pero panz\u00f3n, pantal\u00f3n y buzo manchados, aparentemente un <strong>trabajador de la construcci\u00f3n o un pintor<\/strong>, y la mujer, una jovencita de <strong>25 a\u00f1os<\/strong>, dej\u00f3 los inaccesibles chocolates envueltos en un papel brillante, se apart\u00f3 de la fila y se fue, con expresi\u00f3n ausente, a esperar afuera del supermercado, mientras su hombre, sin mirarla, estir\u00f3 el brazo y comenz\u00f3 a depositar los productos que iba a llevar: <strong>una<\/strong> <strong>lavandina, seis leches, un paquete de arroz, uno de fideos y uno de polenta, unas latas y una rejilla.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Me fui pensando en la incre\u00edble similitud de esta situaci\u00f3n con una cr\u00f3nica de <strong>Roberto Arlt<\/strong> escrita en el diario Cr\u00edtica en el <strong>a\u00f1o 1928<\/strong>. Era diciembre de finales de la d\u00e9cada del 20 en Argentina, se acercaba la navidad y el periodista public\u00f3 una de sus aguafuertes en la que reproduce el \u201cpat\u00e9tico\u201d di\u00e1logo de una pareja que <strong>no puede comprar el pan dulce para las fiestas<\/strong>, para que sus hijos, como todos los vecinos, puedan ir a la puerta con un pedazo en la mano, porque \u201c<strong><em>vos sab\u00e9s c\u00f3mo son los chicos; aunque no quieran, miran con ganas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Cierto, miran con ganas-<\/em> dijo el hombre de Arlt<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Y vos sab\u00e9s c\u00f3mo son los chicos\u2026, sufren y no dicen nada\u2026<\/em>&#8211; sigui\u00f3 aquella mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Es as\u00ed\u2026, pero no hay plata\u2026, no hay, m\u2019ija. Fui a pie al centro. Estoy fumando puchos viejos. <strong>Maldito gobierno<\/strong>&#8211; <\/em>refiri\u00e9ndose al segundo gobierno de Yrigoyen, hace casi un siglo atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>&#8216;Dejalos ah\u00ed. Despu\u00e9s vemos&#8217;, concluy\u00f3 el hombre, mand\u00edbula apretada, visiblemente humillado<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En 1928 en Argentina todav\u00eda no se hab\u00eda sancionado la <strong>ley 11.544<\/strong>, que establec\u00eda que la jornada laboral no pod\u00eda superar las 8 horas diarias o 48 semanales. Si bien al a\u00f1o siguiente (1929) se sancion\u00f3 (excepto para el sector agr\u00edcola, ganadero y del servicio dom\u00e9stico), no fue hasta el ascenso de Per\u00f3n en <strong>1943<\/strong> (como secretario de Trabajo) y durante su primera presidencia (entre el 46 y 52), que los trabajadores -ya organizados sindicalmente- no gozaron de verdaderos de derechos (aumentos salariales, vacaciones, aguinaldo, etc\u00e9tera). <strong>Trabajar para vivir, gozar y volver a trabajar.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Antes de esa \u00e9poca, en la que se destac\u00f3 Roberto Arlt como periodista y escritor, <strong>se trabajaba para sobrevivir<\/strong>: las jornadas laborales se extend\u00edan a 12, 14 y hasta 16 horas, por un m\u00edsero salario que alcanzaba apenas para sobrevivir. Entre esa d\u00e9cada, que se denomin\u00f3 \u201cd\u00e9cada infame\u201d o <strong>Restauraci\u00f3n Conservadora (1930-43) <\/strong>el tango, la literatura y otras expresiones art\u00edsticas estaban pobladas de estas situaciones tristes del hombre y la mujer de a pie: <strong>trabajar honradamente y seguir siendo pobre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Como si 100 a\u00f1os no hubieran pasado, hay un hilo que conecta la realidad planteada por Arlt en \u201c<strong>El pan dulce del cesante\u201d <\/strong>con la pat\u00e9tica conversaci\u00f3n de esta joven pareja santarrose\u00f1a en el Changomas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Trabajar para vivir, gozar y volver a trabajar<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00c9l \u00e1spero y ella dulce. \u00c9l \u00e1varo y ella generosa. \u00c9l acaso pensando en los litros de sangre que dej\u00f3 en el trabajo para que todo el esfuerzo se evapore de pronto, <strong>con el letal sonido de la caja registradora<\/strong> al pasar tres m\u00edseros huevos de chocolate. Y ella quiz\u00e1 graficando en su frente los ojos de sus hijos correteando en la vereda con sus huevos, pensando que <strong>en el fondo solo soporta esta desgraciada vida por una sonrisa de ellos.&nbsp; <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong><em>Di\u00e1logo ficticio de la pareja de desgraciados<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">(Ya en la casa, en un barrio de Santa Rosa. La chica revolviendo una olla con fideos. El hombre sentado frente al televisor, cambiando canales)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Pedile algo de dinero a tus viejos, Marcelo.<\/em>&#8211; Cortante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>No. Despu\u00e9s me lo echan en cara. No quiero<\/em>.- Maquinalmente, cambiando canales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> -\u00bf<strong><em>Es m\u00e1s importante tu ego que la felicidad de tus hijos?<\/em><\/strong>&#8211; Recurriendo al golpe bajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Los huevos de Pascuas llegaron con aumentos de entre <strong>40 y 70 por ciento<\/strong>. Seg\u00fan un relevamiento del Instituto de Estad\u00edsticas del Defensor del Pueblo <strong>(Inedep)<\/strong> entre 2019 y la actualidad estos productos aumentaron entre un <strong>230,61<\/strong> por ciento y un <strong>415,56<\/strong> por ciento, seg\u00fan la marca y la calidad. El huevo de 110 gramos es el que m\u00e1s subi\u00f3 desde que lleg\u00f3 la pandemia. Hace poco m\u00e1s de dos a\u00f1os costaba <strong>225 pesos<\/strong> en promedio y <strong>hoy est\u00e1 en 1.160 pesos<\/strong> de promedio. El de 700 gramos subi\u00f3 un <strong>301,95<\/strong> por ciento, seg\u00fan el relevamiento de la entidad. Pas\u00f3 de <strong>770 pesos a un promedio actual de 3.095 pesos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00c9l acaso pensando en los litros de sangre que dej\u00f3 en el trabajo para que todo el esfuerzo se evapore de pronto<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Te dije que a mis viejos no. Tiene que haber otra manera. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Le pedimos fiado al Ruso y la Negra del almac\u00e9n. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Ya no fian m\u00e1s, si nadie les paga. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Con el \u00faltimo \u00edndice inflacionario y los sueldos estancados, <strong>cada vez son m\u00e1s los trabajadores que caen en la l\u00ednea de la pobreza<\/strong>. En este contexto, cumplir con los ritos familias se vuelve una tarea compleja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Podemos comprar unos artesanales, los chiquitos, sin sorpresa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<strong><em>Vos sab\u00e9s bien que para los nenes la sorpresa es m\u00e1s importante que el huevo.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"> &#8211;<em>Bueno, voy a pedirle una ayuda al jefe. Pero esta semana tendr\u00e9 que trabajar el doble.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&#8211;<em>Bueno, gordo. Yo te ayudo en todo. Ya sab\u00e9s, es por los nenes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>-S\u00ed, por los nenes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Este \u00faltimo di\u00e1logo es ficticio pero no por ello menos real. <strong>Es una disputa que estall\u00f3 este fin de semana en muchos hogares acostumbrados a cumplir con las exigencias b\u00e1sicas de los rituales familiares. <\/strong>Es un drama que se vive en muchos hogares que est\u00e1n pasando una Semana Santa sin resurrecci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy para muchas familias cumplir con los ritos implica una tarea compleja. La disputa de una pareja en el Changomas para que sus hijos reciban sus huevos y no perciban la crisis. Las similitudes con una cr\u00f3nica de Roberto Arlt hace casi un siglo. Pascuas, una Semana Santa sin Resurrecci\u00f3n <\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":24900,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,1335,30,15],"tags":[],"class_list":["post-24889","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-historias-de-la-ciudad","category-periscopio-urbano","category-sociedad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24889"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24889"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24889\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24899,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24889\/revisions\/24899"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24900"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24889"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24889"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24889"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}