{"id":23068,"date":"2021-12-22T16:14:49","date_gmt":"2021-12-22T19:14:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=23068"},"modified":"2021-12-22T16:14:51","modified_gmt":"2021-12-22T19:14:51","slug":"afiches","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/12\/22\/afiches\/","title":{"rendered":"Afiches"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Al tema lo\nhab\u00eda elegido la mayor\u00eda en la clase pasada, y el profesor Mariano no aceptar\u00eda\nhoy ninguna concesi\u00f3n a las pocas cabezas diseminadas a lo largo del aula, que\nmanten\u00edan la frente vertical sobre la carpeta. \u201cBueno\u201d, dijo el profesor\nMariano, como lo hac\u00eda cada vez que quer\u00eda romper un clima, pero aceptando\ndetr\u00e1s de esa palabra y ese gesto con las manos, la realidad, que sus alumnos\npercib\u00edan sin tener que recurrir como \u00e9l a justificaciones ni excusas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El profesor Mariano mir\u00f3 su cuaderno, abierto sobre el escritorio. Ley\u00f3 los nombres de los grupos, levantando la vista a medida que constataba la cantidad que hab\u00edan faltado. En ese momento, por la ventana que daba a la calle, pas\u00f3 un colectivo blanco, lleno de gente con las manos afuera, agitando las banderas, o adentro golpeando bombos. El profesor Mariano sigui\u00f3 con los ojos el colectivo, igual que los chicos en el aula; algunos seguidamente aprovecharon ese momento para sacar los afiches tubulares en los que se notaban las manchas de escritura con fibr\u00f3n oscuro del lado de adentro. El profesor dibuj\u00f3 una tenue sonrisa al notar la urgencia para pasar a exponer, fingida o no, de los alumnos. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> Al tema lo hab\u00eda elegido la mayor\u00eda en la clase pasada, y el profesor Mariano no aceptar\u00eda hoy ninguna concesi\u00f3n a las pocas cabezas diseminadas a lo largo del aula <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">No necesit\u00f3\nllamarlos; sacaron las hojas de la carpeta y se pararon frente al pizarr\u00f3n;\npegaron el afiche mir\u00e1ndose para averiguar qui\u00e9n empezar\u00eda leyendo. El profesor\nMariano fue hasta un banco vac\u00edo, se sent\u00f3, y pregunt\u00f3, sabiendo la respuesta,\nsi hoy era el acto pol\u00edtico; tambi\u00e9n pregunt\u00f3 la hora. Los alumnos que estaban\nal frente le dijeron a coro que s\u00ed, que hab\u00eda y que empezaba a las siete de la\ntarde. Luego de la respuesta, el profesor Mariano, junto a los alumnos\nsentados, vieron m\u00e1s relajados a los expositores. \u201cComiencen entonces\u201d, dijo el\nprofesor, pensando en el misterioso poder de ese pedazo de papel rectangular\ncolgado en el pizarr\u00f3n, con l\u00edneas y flechas, que siempre serv\u00eda de instrumento\npara hacer sentir importantes a los alumnos, protagonistas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Otro colectivo pas\u00f3 muy lento por la ventana, casi frenando; aguardar\u00eda unos minutos estacionado a metros de la escuela, se dijo el profesor Mariano. Los tres expositores se miraron nuevamente ante la orden del profesor para que comenzaran, y fijaron sus miradas en algunas de las caras que estaban en el aula, casi todas burlonas desde el banco, desafiantes, como deseando secretamente el error al compa\u00f1ero para poder brillar en el propio turno, frente al curso. Levant\u00f3 la cara y comenz\u00f3 a hablar uno de los tres, que gir\u00f3 su cuerpo hacia el afiche apenas sintetiz\u00f3, con las palabras cortadas y las frases sin terminar, el punto del tema que hab\u00edan elegido para hablar. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El profesor Mariano fue hasta un banco vac\u00edo, se sent\u00f3, y pregunt\u00f3, sabiendo la respuesta, si hoy era el acto pol\u00edtico <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Tocando el\npapel arrugado en el pizarr\u00f3n continu\u00f3 otro; segu\u00eda con el dedo las flechas de\nuna punta a la otra, que se dirig\u00edan a una sola palabra remarcada con otro color,\ny que el alumno mencionaba con diferente tono de voz. El tercero aport\u00f3 algo al\nfinal; s\u00f3lo cambi\u00f3 de lugar lo que hab\u00edan dicho los otros dos, que hab\u00eda sido\nmuy pobre, pens\u00f3 el profesor Mariano. \u201cSi mire los pocos que somos, c\u00f3mo nos\nquiere tomar\u201d, le dijeron, tras darse cuenta ellos mismos que lo que hab\u00edan\nhecho al frente, lo que hab\u00edan dicho, era una haza\u00f1a, como tantas otras veces.\nEl profesor Mariano les neg\u00f3 esa excusa, derrumb\u00f3 sus dos o tres argumentos,\nsiempre los mismos, y pidi\u00f3 que se sentaran y que pasara otro grupo. \u201cDespu\u00e9s\nsabr\u00e1n su nota\u201d, les dijo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Otros tres se pararon, cortaron cuatro pedazos de cinta, y colocaron el afiche blanco sobre el pizarr\u00f3n. Estaba todo escrito, un texto sinuoso hasta el final. El profesor Mariano aclar\u00f3, antes de que comenzaran la exposici\u00f3n, que justamente eso que hab\u00edan hecho era lo que \u00e9l hab\u00eda pedido que no hicieran. \u201cPero si varios tambi\u00e9n hicieron lo mismo. Qu\u00e9 nos viene a decir a nosotros\u201d, contestaron ya con el amague de volver a sentarse. El profesor Mariano pidi\u00f3 que leyeran lo que ten\u00edan escrito en el afiche y que despu\u00e9s les har\u00eda algunas preguntas. Ellos contestaron que a los anteriores no les hab\u00eda hecho ninguna pregunta y que a ellos s\u00ed. Se sumaron ah\u00ed nom\u00e1s los otros que quedaban sentados, que no hab\u00edan pasado todav\u00eda, pero que ya quer\u00edan atajarse para cuando les tocara pasar. El profesor Mariano se par\u00f3, se puso adelante y pidi\u00f3 que se sentaran. \u201cEsto lo venimos hablando hace mucho chicos\u201d, dijo. Y aclar\u00f3 que los afiches eran una ayuda memoria, gu\u00edas, soportes para que auxiliaran en la exposici\u00f3n, pero que antes ten\u00eda que haber un trabajo previo, saber qu\u00e9 se va a decir, y con qu\u00e9 finalidad, a d\u00f3nde se quiere llegar. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> \u201cDespu\u00e9s sabr\u00e1n su nota\u201d, les dijo <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Uno de los\nalumnos se dirigi\u00f3 intempestivamente al frente, despeg\u00f3 de un tir\u00f3n el afiche y\nlo hizo un rollo, sin quitarle la cinta, mostrando su enojo y la decisi\u00f3n\nsilenciosa de no hacer nada m\u00e1s durante el tiempo que quedara de clase. En ese\nmomento pasaron caminando frente a la ventana, sobre la calle, varios alumnos,\ncasi el resto de los que no estaban, una jaur\u00eda de animales sedientos, por como\nestaban reunidos, pens\u00f3 el profesor Mariano. Uno de los chicos del curso los\nvio y les silb\u00f3, para que se acercaran. Iban cargando gran cantidad de largos\nafiches doblados, y otros llevaban unos baldes con engrudo. El profesor Mariano\nlos not\u00f3 llenos de vitalidad. Se rieron pero no respondieron con insultos a lo\nque les gritaron los que estaban dentro del aula. \u201c70 pesos pagan profesor por\npegarlos en el barrio nom\u00e1s\u201d, dijo una alumna. \u201cLos pagan all\u00e1 \u00bfno?\u201d, agreg\u00f3\notro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El profesor\nMariano volvi\u00f3 a preguntar a qu\u00e9 hora era el acto. \u201cY salen algunos colectivos\ndesde ac\u00e1, de la plaza\u201d, contest\u00f3 otro alumno que ya guardaba los \u00fatiles. El\nprofesor Mariano dej\u00f3 que todos guardaran sus cosas, y en los minutos que\nquedaban explic\u00f3, haciendo algunos breves gr\u00e1ficos en el pizarr\u00f3n que casi\nnadie mir\u00f3, c\u00f3mo deb\u00eda usarse el afiche al momento de exponer. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un aula, un profesor, los alumnos, engrudo y varios &#8220;Afiches&#8221; para un acto pol\u00edtico. Un cuento in\u00e9dito del escritor pampeano Nicol\u00e1s Jozami <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":23084,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,20],"tags":[2073,1960,80],"class_list":["post-23068","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-literatura-pampeana","tag-afiches","tag-literatura-pampeana","tag-nicolas-jozami"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23068"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23068"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23068\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23071,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23068\/revisions\/23071"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23084"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23068"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23068"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23068"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}