{"id":21352,"date":"2021-10-15T18:16:08","date_gmt":"2021-10-15T21:16:08","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=21352"},"modified":"2021-10-15T18:57:28","modified_gmt":"2021-10-15T21:57:28","slug":"la-literatura-no-es-una-loteria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/10\/15\/la-literatura-no-es-una-loteria\/","title":{"rendered":"La literatura no es una loter\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Me gust\u00f3 advertir que \u201cLa soledad no es una loter\u00eda\u201d es una frase que puede gregorsamsiarse en <em>La literatura no es una loter\u00eda<\/em>, pues qu\u00e9 otra cosa que <em>una soledad <\/em>es la literatura para quien la escribe sin c\u00e1lculos ni automatismos. All\u00ed, cuando la escritura se torna una tibia amenaza para uno mismo, el juego que m\u00e1s me gusta se nubla de una inquietante extra\u00f1eza que agradezco. <strong>Y es que algunos escritores estamos un poco agotados de movernos y aparecer s\u00f3lo \u201ccuando no hay nadie\u201d; entonces, sucede que decidimos leer lo que otros escritores menos ocultos entre el centeno nos env\u00edan. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Hace poco m\u00e1s de medio a\u00f1o, sucedi\u00f3 de nuevo: <strong>Nicol\u00e1s Jozami<\/strong> me envi\u00f3 su libro de cuentos <em><strong>El brillo gemelo<\/strong><\/em>. Mientras lo le\u00eda pens\u00e9 en otros. Est\u00e1 claro: uno siempre lee con otras lecturas en la cabeza. Tal vez sea un artificio lecturario para evitar que las letras cumplan su funci\u00f3n de \u201cseres olvidados, todos sin su pareja o acompa\u00f1ante\u201d, una y otra vez, una y otra vez, y una vez m\u00e1s\u2026 y otra m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sumergirme en el primer cuento me condujo, l\u00fadico, hacia un berlin\u00e9s leyendo a un praguense, pues <em><strong>la mascota <\/strong><\/em><strong>del relato se me volvi\u00f3 el animal en Kafka: tan imposible arregl\u00e1rselas sin ellos, sin esas formas que se encargan de corporizar el olvid<\/strong>o: \u201cPero dado que la extra\u00f1eza m\u00e1s olvidada es nuestro cuerpo -el cuerpo propio-, se entiende por qu\u00e9 Kafka ha llamado \u00abel animal\u00bb a la tos que se habr\u00eda paso desde su interior. La tos era el puesto m\u00e1s avanzado de la gran manada.\u201d [W. Benjamin, <em>Franz Kafka \u2013En el d\u00e9cimo aniversario de su muerte (1934)<\/em>]. Luego, como es evidente que un libro tambi\u00e9n puede ser una especie de Odradek, no fue olvido el tiempo que me demor\u00e9 en leer esta narrativa de Jozami, donde <strong>se erige un maravilloso uso de la puntuaci\u00f3n, como una respiraci\u00f3n siempre aceitada por la luz de las crueles provincias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Qu\u00e9 otra cosa que <em>una soledad <\/em>es la literatura para quien la escribe sin c\u00e1lculos ni automatismos <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">No, no fue olvido sino encarnada memoria de aquella cardinal espera en toparnos con el hallazgo, ya que \u201cel hombre no es el \u00abanimal que posee el lenguaje\u00bb, sino m\u00e1s bien el animal que est\u00e1 privado del lenguaje y que por ello debe recibirlo del exterior.\u201d [G. Agamben, <em>Historia e Infancia<\/em>]. <em>Homo ludens <\/em>el que lee: \u00bfser\u00eda posible jugar hasta dejar de pensar? Tal vez s\u00ed, <strong>si hacemos de los detalles \u201cenvueltos en bolsitas peque\u00f1as con gomitas\u201d preciosos restos que indican un estilo, una voz singular para lograr hablar de lo irremediablemente perdido para siempre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Una \u201c<strong>piel asolada<\/strong>\u201d es lo que cubre con \u201c<strong>ruidos presagiosos\u201d<\/strong> el segundo cuento del libro, como un tegumento entretejido por lo siniestro y lo familiar que, como es sabido, son casi la misma usina de fantasmagor\u00edas. Aqu\u00ed, el lector ya ha sido raptado, la cabeza metida en el cuerpo del relato, si bien con las orejas afuera\u2026 como lo exige la lectura en voz alta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La numeraci\u00f3n me oblig\u00f3 a continuar por el tercer cuento. <strong>\u201cEn alg\u00fan lugar del destino\u201d <\/strong>est\u00e1 escrito que un libro sucede. Pero me gusta considerar que aunque sucede no se sucede; es decir, no forma parte de una sucesi\u00f3n. Por supuesto, como me suele ocurrir cuando logro atravesar esa especie de rito de pasaje que exijo a todo libro para reci\u00e9n ah\u00ed, lanzados mis ojos hacia adelante, no soltarlo hasta culminarlo, m\u00e1s temprano que tarde (en la p\u00e1gina 31) <strong>\u201cme olvid\u00e9 de ese feliz inconveniente\u201d<\/strong>. A partir de all\u00ed, tanto como al narrador, los indicios comenzaron a hablarme al o\u00eddo. Y poco falt\u00f3 para presentir que quien le\u00eda, tanto como el narrador, sin darse cuenta ya hab\u00eda muerto.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Leer esta narrativa de Jozami, donde se erige un maravilloso uso de la puntuaci\u00f3n, como una respiraci\u00f3n siempre aceitada por la luz de las crueles provincias<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Se puede apoyar \u201cel o\u00eddo a la pared durante m\u00e1s de media hora\u201d para espiar con las orejas a nuestro sos\u00eda, aquel doble que algunos, s\u00f3lo algunos, tienen la buena suerte de tener en el otro extremo del mundo. Lo descubr\u00ed al leer el cuarto cuento. Y no me asust\u00f3 como una pesadilla o un milagro, <strong>m\u00e1s bien lo tom\u00e9 cual una revelaci\u00f3n que al dejar el velo por el suelo hac\u00eda crecer la esperanza en \u201cque todos somos iguales, y nadie est\u00e1 por encima del otro\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em><strong>\u00bfCu\u00e1ndo sobrevendr\u00e1 el d\u00eda que los adultos ense\u00f1emos a los ni\u00f1os a perderse?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00bfPor qu\u00e9 man\u00eda absurda \u201cel sentido de la p\u00e9rdida\u201d se suele rellenar de vanos significados en manos del educador, a contracara de tan s\u00f3lo indicar una direcci\u00f3n? El quinto cuento, posiblemente sin darse cuenta, busca responder estas preguntas, remont\u00e1ndolas \u201c<strong>en el iluso juego de querer llegar a las nubes\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Luego, ten\u00eda que llegar el momento en el que Jozami me hiciera sonre\u00edr. Y ten\u00eda que acontecer en ese \u201cdomingo \u00e1cimo, donde quiz\u00e1s sabr\u00edas, como yo\u201d, Nicol\u00e1s, que en el sexto cuento, no antes, no despu\u00e9s, hay una \u201climpidez del texto\u201d que artesanea una pulcra y nada f\u00fatil burla a la Academia (ese \u201cmastodonte\u201d que nunca termina de extinguirse\u2026 como el odio).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El hambre en un ni\u00f1o arrinconado detr\u00e1s del desencuentro entre pap\u00e1 y mam\u00e1, suele ser un apetito insaciable de secretos finamente desenmascarados; mientras all\u00e1, en la vereda contraria, est\u00e1n los ni\u00f1os felices que crecen sin importarles darse cuenta que \u201cestar juntos, jugar y pelearse\u201d es saludable: a<strong>graciados chiquillos que, triste evidencia de un sol gris \u201cescondiendo la cabeza abajo de la almohada\u201d, en el s\u00e9ptimo cuento siempre parecen chivatear del otro lado de la ventana de eso que se hace llamar una gran familia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hay una \u201climpidez del texto\u201d que artesanea una pulcra y nada f\u00fatil burla a la Academia (ese \u201cmastodonte\u201d que nunca termina de extinguirse\u2026 como el odio)<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Medirse, mensurarse como quien raya sobre el marco de una puerta los cent\u00edmetros que sobrevienen, primero hacia arriba, despu\u00e9s hacia abajo, \u201cinvalida el vac\u00edo que corroe a toda idea humana con pretensiones de expresi\u00f3n\u201d. No hay que mirarse crecer. Que el desciframiento sobrevenga sin preaviso es de una sutil presencia en el octavo cuento. Lo que vale es una ense\u00f1anza: \u201c<strong>la absoluta imprecisi\u00f3n de cada uno de los elementos que componen este misterioso universo\u201d es lo que nos nutre como artistas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El \u00faltimo cuento es eso,\nla voluptuosidad de lo \u00faltimo; y la mano extendida al lector que se despide\nhasta la pr\u00f3xima\nmientras ve \u201cdesaparecer el punto de luz trasero\u201d,\nprepar\u00e1ndose para retornar a la\nrealidad envuelto en una delgada capa de sensualidad que, de improviso, combina con sus propias letras sobre la pantalla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u00bfVieron cuando se desea que un escritor te lea?\u2026 Bueno, <\/strong><em><strong>eso <\/strong><\/em><strong>me pas\u00f3 al terminar de leer<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em><strong>El brillo gemelo<\/strong><\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a del libro \u201cEl brillo gemelo\u201d del narrador pampeano Nicol\u00e1s Jozami que hizo Ra\u00fal Vidal, escritor y psicoanalista cordob\u00e9s. \u201cMe gust\u00f3 advertir que \u2018La soledad no es una loter\u00eda\u2019 es una frase que puede gregorsamsiarse en La literatura no es una loter\u00eda, pues qu\u00e9 otra cosa que una soledad es la literatura para quien la escribe sin c\u00e1lculos ni automatismos\u201d, comienza Vidal. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":21498,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,594,15],"tags":[],"class_list":["post-21352","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-literatura","category-sociedad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21352"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21352"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21352\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21359,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21352\/revisions\/21359"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21498"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}