{"id":2008,"date":"2020-02-10T15:35:40","date_gmt":"2020-02-10T18:35:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=2008"},"modified":"2020-02-12T15:41:44","modified_gmt":"2020-02-12T18:41:44","slug":"alta-facha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2020\/02\/10\/alta-facha\/","title":{"rendered":"Alta Facha"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>Por Adrian Savino<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Una\nma\u00f1ana de noviembre, mientras preparaba una clase de Ciudadan\u00eda y Participaci\u00f3n,\nCristian recibi\u00f3 en su celular una llamada de n\u00famero desconocido. Atendi\u00f3 y una\nvoz pregunt\u00f3 por su nombre y apellido. Respondi\u00f3 que s\u00ed era \u00e9l, y la voz se identific\u00f3\ncomo Marcos, del Archivo Provincial de la Memoria. Marcos quer\u00eda avisarle que\nhab\u00edan hallado la informaci\u00f3n sobre su padre que \u00e9l les hab\u00eda solicitado cuatro\na\u00f1os atr\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p>Al otro d\u00eda, Cristian fue al Pasaje Santa Catalina y pregunt\u00f3 por Marcos. Le indicaron que pasara hacia la derecha, a un sector de oficinas que daban a un peque\u00f1o patio interior. En una de ellas pudo ubicarlo: un hombre joven y atento, quien le hizo tomar asiento frente a un escritorio y pidi\u00f3 que lo aguardara unos minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed se qued\u00f3 entonces Cristian, observando algunos afiches enmarcados en la pared y disfrutando nada menos que de <em>All things must pass<\/em>, el disco de George Harrison (su beatle preferido) cuyas canciones le llegaban desde la oficina de al lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcos volvi\u00f3 con unos papeles abrochados, se los entreg\u00f3 y se sent\u00f3 frente a \u00e9l. Le dijo que all\u00ed figuraba el detalle de las pesquisas que se hab\u00edan realizado en distintos archivos, con resultados negativos en casi todos los casos menos en uno. \u00c9ste era un expediente de la Polic\u00eda Federal, cuyas copias tambi\u00e9n estaban incluidas en los papeles que le hab\u00eda dado.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trataba de un formulario con datos de su padre mecanografiados en sus correspondientes casilleros: nombre, domicilio, estado civil, etc. Al dorso de ese mismo papel (pero fotocopiado en otra hoja en simple faz) figuraban anotaciones manuscritas algo desprolijas y desalineadas, las cuales indicaban fechas concretas, seguidas cada una de ellas por informaciones de entradas y salidas: del propio D2, de la c\u00e1rcel de San Mart\u00edn, de Encausados.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcos le dijo que esos eran los \u00fanicos datos\nhallados hasta el momento, pero que a partir de los mismos quiz\u00e1s se podr\u00eda\nacceder a algo m\u00e1s. Le cont\u00f3 sobre el Registro de Extremistas, un archivo\nfotogr\u00e1fico que se hab\u00eda conservado y digitalizado, conformado por im\u00e1genes de\nlos cientos de personas que hab\u00edan pasado por el D2 como detenidos pol\u00edticos.\nDado que en base a la informaci\u00f3n del expediente pod\u00eda saberse dentro de qu\u00e9\nper\u00edodo hab\u00eda estado all\u00ed su pap\u00e1, era probable que se pudiera encontrar su\nimagen dentro de ese registro. <\/p>\n\n\n\n<p>Marcos le pregunt\u00f3 si estaba dispuesto a intentarlo,\ny Cristian le dijo que s\u00ed. Entonces Marcos sali\u00f3 por unos instantes, volvi\u00f3 con\nuna notebook abierta y la puso sobre el escritorio. Luego hizo clic sobre una\ncarpeta titulada \u201cFebrero-Marzo 77\u201d, le dijo que pod\u00eda explorarla tranquilo\ntodo el tiempo que quisiera, y lo dej\u00f3 solo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las canciones de George segu\u00edan sonando pero a\nmedida que Cristian avanzaba con las im\u00e1genes, \u00e9stas fueron acaparando su atenci\u00f3n\nhasta abstraerlo casi completamente de todo el resto. Eran fotos en blanco y\nnegro de una calidad formidable, seguramente realizadas con el mejor\nequipamiento disponible en la \u00e9poca. Im\u00e1genes de frente y de perfil de decenas\nde hombres y mujeres de distintas edades y condiciones sociales, todos con el\nfondo de un panel rectangular de telgopor, y una placa por encima de sus\ncabezas en la que se ve\u00eda en primer lugar un n\u00famero de cinco cifras, y al lado\nlos d\u00edgitos correspondientes a d\u00eda, mes y a\u00f1o de la foto.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de las distintas im\u00e1genes\n(aproximadamente treinta personas por cada d\u00eda), le iban quedando en la retina\ntanto las regularidades como algunas rarezas. <\/p>\n\n\n\n<p>La mano que sosten\u00eda la varilla en cuyo extremo se\nencontraba la placa, siempre en el margen superior izquierdo; pero tambi\u00e9n, en\nuno que otro caso, junto al rostro bigotudo del portador. <\/p>\n\n\n\n<p>Las miradas de los detenidos, sombr\u00edas y\npreocupadas; pero tambi\u00e9n un par de mujeres sonrientes, y de varones hoscos y\ndesafiantes. <\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La ausencia\nde marcas de heridas o maltratos f\u00edsicos; pero tambi\u00e9n un hombre con la frente\ncruzada por vendas y un ojo semicerrado e hinchado.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de rostros juveniles, veintea\u00f1eros; pero\ntambi\u00e9n algunos hombres mayores y p\u00faberes casi ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes se suced\u00edan, punteadas por su dedo\nsobre el panel de la notebook. Y si bien no dejaban de impresionarlo, la\nprogresi\u00f3n le generaba cierto acostumbramiento. La expectativa por encontrar a su\npap\u00e1, por otra parte, deca\u00eda a medida que pasaban uno tras otro los rostros\ndesconocidos. Hubo dos o tres casos en que le pareci\u00f3 reconocerlo en alguna\ncara m\u00e1s o menos familiar, pero el equ\u00edvoco se le revelaba casi en el mismo\ninstante.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed iba acerc\u00e1ndose al final de la carpeta, un\npoco apurado por la frustraci\u00f3n, cuando se encontr\u00f3 con una cara remotamente\nconocida. Se demor\u00f3 un poco en ese hombre de frente amplia, pelo enrulado y\ncamisa a cuadros, que no ten\u00eda nada que ver con su pap\u00e1 pero <em>le sonaba<\/em> de alguna parte, y al pasar\npor fin su foto de perfil, esta vez s\u00ed, apareci\u00f3 su rostro. <\/p>\n\n\n\n<p>Era \u00e9l sin ninguna duda, y lo miraba con esos mismos\nojos sombr\u00edos de casi todos los dem\u00e1s. Instant\u00e1neamente Cristian se dio cuenta\nde que el anterior no era otro que Ra\u00fal, el amigo que hab\u00eda <em>ca\u00eddo<\/em> con \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p>De perfil no parec\u00eda tan afectado por la situaci\u00f3n,\npero la foto de frente hablaba por s\u00ed sola. Ten\u00eda el pelo algo revuelto, y una\nchomba de piqu\u00e9 blanca con todos los botones desprendidos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Se qued\u00f3 mir\u00e1ndolo por varios minutos, y luego se\npar\u00f3 para llamar a Marcos. \u00c9l vio la imagen y dijo que no hab\u00eda dudas, era un\ncalco de Cristian. Se sent\u00f3 y comenz\u00f3 a tipear algo en la PC de la oficina, que\ndespu\u00e9s mand\u00f3 a impresi\u00f3n. Se trataba de un \u201cActa de Reconocimiento\nFotogr\u00e1fico\u201d en la que, con el estilo fr\u00edo de los documentos jur\u00eddicos, se\nrelataba y consignaba que Cristian hab\u00eda reconocido la imagen de su padre. <\/p>\n\n\n\n<p>Cristian firm\u00f3 el original, y Marcos un duplicado\nque luego abroch\u00f3 a los papeles que le hab\u00eda entregado primero, junto con una\nimpresi\u00f3n de las dos fotos de su pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de saludar y agradecer a Marcos, Cristian\nsali\u00f3 del D2 para encontrarse con Majo, su compa\u00f1era y futura mam\u00e1 de su primer\nhijo. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando le mostr\u00f3 las fotos, ella sonri\u00f3 dulcemente y\nle dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-Wow. Alta facha ten\u00eda tu viejo\u2026&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Adrian Savino Una ma\u00f1ana de noviembre, mientras preparaba una clase de Ciudadan\u00eda y Participaci\u00f3n,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2010,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[517,520,519,518],"class_list":["post-2008","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura-pampeana","tag-adrian-severino","tag-desaparecidos","tag-dicatadura-militar","tag-george-harrison"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2008"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2008"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2008\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2015,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2008\/revisions\/2015"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2010"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2008"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2008"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2008"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}