{"id":19874,"date":"2021-07-24T11:02:49","date_gmt":"2021-07-24T14:02:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=19874"},"modified":"2021-07-24T12:47:16","modified_gmt":"2021-07-24T15:47:16","slug":"modos-de-seduccion-las-estrategias-para-enamorarse-de-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/07\/24\/modos-de-seduccion-las-estrategias-para-enamorarse-de-la-lectura\/","title":{"rendered":"Modos de la seducci\u00f3n: las estrategias para enamorarse de la lectura"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:30px\"><strong><em>I<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Abelardo Castillo,<\/strong> sin ser precisamente un profesor o pedagogo, aunque s\u00ed un maestro, ten\u00eda una receta m\u00e1gica no para que los ni\u00f1os comenzaran a leer, ya que los ni\u00f1os leen, son curiosos, buscan, sino para que tuvieran la inquietud de leer precisamente los buenos libros, las grandes obras. Dec\u00eda que -previo decirle a los purretes que no deben sacar ni abrir tal libro, mostrando la tapa- <strong>habr\u00eda que ponerlos en un anaquel alejado, arriba, y que ellos vieran la operaci\u00f3n.<\/strong> De m\u00e1s est\u00e1 decir que lo prohibido es un daimon para los ni\u00f1os, y es precisamente lo que har\u00eda que subieran a cuanta silla hubiera para tomar \u2013invisiblemente si es posible- alguno de aquellos vol\u00famenes negados (si son cortos, mejor) para que intentaran v\u00e9rselas con ellos. Que lo dejen tirado si quieren una vez realizada la haza\u00f1a, que puede venir acompa\u00f1ada de golpe o no. Pero por ah\u00ed, qui\u00e9n te dice, <strong>el golpe espiritual es m\u00e1s fuerte para alguno buscando descifrar ese libro, que el que se dio en la rodilla al resbalar de la silla.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong><em>II<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Buscar, bucear, pedir que haga un dique en aquello que le gust\u00f3 leer, que le pareci\u00f3 agradable, que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Entonces, segundo modo: <strong>que el lector trate de leer cada cosa que caiga en sus manos<\/strong>, del modo en que ley\u00f3 lo que le gust\u00f3. Es tan f\u00e1cil como complejo. Veamos un ejemplo. Debe leer <em>Los persas,<\/em> de Esquilo. Pero le agradan las aventuras de Verne o Salgari. La posici\u00f3n, o m\u00e1s bien, modulaci\u00f3n de lectura, ser\u00eda ver c\u00f3mo en el coro de la tragedia mencionada, o en el derrotero de los propios protagonistas, con Jerjes a la cabeza, hay elementos de aventura, de peripecia -no selv\u00e1tica a lo Salgari, ni acu\u00e1tica o a\u00e9rea, a lo Verne- pero s\u00ed peripecia. Entonces, al leer, de a poco, <em>Los persas<\/em>, ese lector puede buscar entender y\/o atravesar ese texto llevando a cuestas la mochila o el hatillo de aquello que quiere leer en cada texto que aparece frente a sus narices, sea el obligatorio de la escuela, o ese que cae como una manzana de papel por mal acomodado, de la biblioteca prohibida del punto anterior.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong><em>III<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Vamos al opuesto. Aunque \u00e9ste es un poco m\u00e1s dif\u00edcil, en esta \u00e9poca que yo llamar\u00eda de<strong><em> v\u00e9rtigo variacional<\/em><\/strong>, donde todo cambia, y se busca lo diferente absoluto en cada experiencia, pero que dura el instante en que cada cosa nueva cae en <strong>\u201clo mismo\u201d<\/strong>. El fil\u00f3sofo <strong>Slavov Zizek<\/strong> lo explica muy bien respecto al cine comercial, pero matizado con ejemplos cotidianos: el mover la tapita de una gaseosa cerrada, hace que ese burbujear sea siempre distinto, una promesa de algo, que se apaga al primer sorbo, pero <strong>la sensaci\u00f3n \u00fanica del bebedor persiste como modo de publicitar el desierto de lo reiterativo. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Con los textos ser\u00eda algo as\u00ed como relevar el punto m\u00e1s distante entre uno y el otro. Saber que <em><strong>Los persas<\/strong> <\/em>tiene una distancia sideral con <em><strong>Viaje al centro de la tierra<\/strong><\/em>, y el viaje, una distancia m\u00e1s larga con <em><strong>Los dos tigres<\/strong><\/em>, de Salgari. Y hacer eso a la vez entre parecidos, adyacentes, similares. De este modo, por ejemplo, tornar muy distinto, infinitamente distante, <strong>\u201cLa insolaci\u00f3n\u201d, de \u201cEl desierto\u201d<\/strong>, de Horacio Quiroga. O <strong>\u201cEscritor fracasado\u201d<\/strong>, de Arlt, con \u201c<strong>Crear una peque\u00f1a flor es un trabajo de siglos\u201d<\/strong>, de Castillo, aunque ambos traten el mismo tema. El trabajo art\u00edstico es el que permite relevar que nunca un texto es igual al otro, por m\u00e1s que sus coordenadas sean las mismas. El g\u00e9nero lo dictamina y sabe: en el policial, el lector busca la renovaci\u00f3n dentro de un mismo formato. Como se\u00f1alan <strong>Wellek y Warren<\/strong> al respecto: \u201c<strong><em>El placer de una obra literaria est\u00e1 en la novedad y en el reconocimiento de algo<\/em><\/strong>\u201d, y luego, <strong><em>\u201cEl buen escritor se acomoda en parte al g\u00e9nero, y en parte lo distiende\u201d<\/em><\/strong>. Es el denominado <em>Plurale Tantum<\/em>, la diferencia dentro de lo mismo. Esa impronta, esa hoja de ruta que busca parcelar la conciencia lectora, con una exigencia y una misi\u00f3n comprometedoras. Como dec\u00eda <strong>Shklovski <\/strong>en su manifiesto del Formalismo Ruso: el papel del arte es oscurecer la forma y ampliar la dificultad, ya que las im\u00e1genes repetidas no le interesan al arte; deben singularizarse hasta convertirse en una visi\u00f3n para el lector. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong><em>IV<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Leer todo como si fuera aquello que nos gust\u00f3<\/strong>; leer cada cosa como si la novedad fuera irreductible de un texto al otro; prohibir aquello que m\u00e1s justamente queremos que alguien alcance y pruebe. Algunas veces, entre tanto meme, chiste gr\u00e1fico, frase intelectualoide en las redes, supe toparme con una que dec\u00eda \u201c<strong><em>leer es sexy<\/em><\/strong>\u201d. La actitud del lector ya enfrascado en lo que tiene entre manos es de una inocencia y fragilidadad insuperables. Ac\u00e1 y all\u00e1, bajando la guardia, <strong>el que se arroba en un relato es un indefenso a conciencia, que suspende su incredulidad<\/strong> (<strong>Coleridge<\/strong>, claro),<strong> pero que a la vez suspende la credulidad en la hostilidad del mundo fuera del libro<\/strong>. Un lector como kamikaze, que por honor a su pasi\u00f3n, se entrega a la explosi\u00f3n. La seducci\u00f3n de la escritura y la lectura. Preg\u00fantenle sino a Paolo y Francesca, en ese canto V del Infierno dantesco; all\u00ed purgan el pecado por haberse animado a vivir la pasi\u00f3n carnal, tras la lectura compartida del <em><strong>Lancelote<\/strong><\/em><strong>,<\/strong> que queda a un lado de ellos, como un espectador voluptuoso. Leer con todo el cuerpo, pero sin rostro, ya que nunca sabes la cara que tienes cuando lees, con ese desenfreno tan sereno como extra\u00f1o. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Leer todo como si fuera aquello que nos gust\u00f3; leer cada cosa como si la novedad fuera irreductible de un texto al otro; prohibir aquello que m\u00e1s justamente queremos que alguien alcance y pruebe&#8221;, son algunos de los mecanismos que Jozami plantea en este ensayo para enamorarse de la lectura, como &#8220;un lector kamikaze que, por honor a su pasi\u00f3n, se entrega a la explosi\u00f3n&#8221;. <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":19876,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[92,1129,15],"tags":[230,2040,2041],"class_list":["post-19874","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-mundo-es-un-juguete","category-en-foco","category-sociedad","tag-jozami","tag-lectura","tag-seduccion"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19874"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19874"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19874\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19877,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19874\/revisions\/19877"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19876"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19874"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}