{"id":1890,"date":"2020-01-27T14:47:38","date_gmt":"2020-01-27T17:47:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=1890"},"modified":"2020-01-27T15:07:09","modified_gmt":"2020-01-27T18:07:09","slug":"monologo-de-un-profugo-en-arata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2020\/01\/27\/monologo-de-un-profugo-en-arata\/","title":{"rendered":"Mon\u00f3logo de un pr\u00f3fugo en Arata"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\"><em>&#8220;Vale aclarar que bast\u00f3 una pregunta \u2018\u00bfChe, qu\u00e9 carajo pas\u00f3?\u2019 para que comenzara hablar, siempre \u00e9l, como si fuese un personaje shakesperiano vomitando su tragedia. Al finalizar me dijo que cuando todo esto perteneciera al olvido me invitar\u00e1 a tomar un trago para seguirme relatando desventuras y lograr nuevas notas.<\/em>&#8220;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em> &#8220;\u00a1Tipo macanudo este Pr\u00f3fugo!<\/em>&#8220;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>&#8220;A continuaci\u00f3n narrar\u00e9, lo m\u00e1s calcado posible, el mon\u00f3logo del Se\u00f1or Pr\u00f3fugo.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">(\u2026) ya le hab\u00eda dicho a la Flaca que \u00e9ste era el \u00faltimo laburo que hac\u00eda. O me pon\u00edan hacer otra cosa o me las tomaba, porque ser mula es un trabajo de mierda, uno est\u00e1 en el medio de las dos bandas, y las dos les importa un cuerno dejarte morir como la peor porquer\u00eda. Pero claro, esto te deja m\u00e1s guita a cambio de nada comparando con cortar pastos o ayudar a un alba\u00f1il por ochocientos pesos el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Por esta zona ya era la cuarta o quinta vez que la cruzaba. Nunca pas\u00f3 nada, aunque siempre ven\u00eda cortando clavos, y ya soy un hombre bastante grande como para andar cortando clavos; hace rato que vengo con la sensaci\u00f3n de que si sigo con esto cualquier d\u00eda se me revienta el coraz\u00f3n de un infarto. Entonces te pod\u00e9s imaginar que todo este quilombo me vino como anillo al dedo. Creo que soy lo suficientemente inteligente por m\u00e1s que termin\u00e9 aceptando este trabajo ideal para los cabeza de tacho. Por tanto me quedaba saber escapar, volver a Rio Cuarto y vivir tranquilamente con mi Flaca y con la guita que me gan\u00e9 hacer al fin lo que me gusta. Nada m\u00e1s que eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Pero mejor vayamos por parte. A eso de las dos de la tarde pasamos con mi compa\u00f1ero por el garaje del Manco y tomamos el auto, ya con los paquetes cargados como nos hab\u00edan informado. Acordamos en que \u00e9l manejar\u00eda a la ida y yo a la vuelta. Mi compa\u00f1ero puso primera y sali\u00f3 regulando; ambos \u00edbamos en silencio, casi sin pesta\u00f1ar, porque sabemos que si nos tienen que agarrar va a ser apenas salimos, con las manos en la masa; si te agarran en otro momento es por pura mala suerte. Cre\u00ed que me transpiraban solo las manos pero mi compa\u00f1ero me dijo, fuera de Rio y antes de llegar a Santa Catalina: \u201cViejo, transpiras como puto boca abajo\u201d. Era cierto, estaba empapado, me tranquilic\u00e9 cuando agarramos la 35 aunque antes de cruzar cada pueblo me volv\u00eda est\u00fapido y transpiraba a chorros. Por eso a la ida maneja mi compa\u00f1ero, que tiene sangre fr\u00eda, y a la vuelta yo, cuando ya entregamos el paquete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; \u00a1Qu\u00e9 viaje largo por Dios! Para colmo el pata-sucia de mi compa\u00f1ero me taladr\u00f3 la cabeza desde que pasamos Santa Catalina con Leo Mattioli y su filosof\u00eda de c\u00f3mo se hace un asado y c\u00f3mo se debe comer, ni hablar de la salmuera. El secreto es preparar un buen mejunje y bla bla bla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Estaba en eso de la salmuera cuando vi a la cana en el cruce. \u201cLa puta madre\u201d grit\u00f3 mi compa\u00f1ero \u201cen este cruce de mierda que casi ni luces tiene nos van a querer parar.\u201d Ac\u00e1 comienza la odisea que la puedo considerar como mi salvaci\u00f3n o mi retiro de mula, aunque siga con ese gustito amargo en la boca. \u00a1Dobl\u00e1 para la derecha! Alcanc\u00e9 a decir, sin gritar y salimos para el lado de Arata, esquivando dos pozos y tragando cinco. Apagu\u00e9 la radio, baj\u00e9 la ventanilla y encend\u00ed un pucho. Comenc\u00e9 a pensar \u2013mejor dicho imaginar- situaciones y desgracias que se me vendr\u00edan encima en caso que nos atrapen. Me ve\u00eda ya encerrado, con alguna patada en las costillas o la espalda, exigiendo un abogado como en las pel\u00edculas. Ensayaba di\u00e1logos mentales con la Flaca, con alg\u00fan polic\u00eda forro, un fiscal, etc. Ven\u00eda con este mambo, al borde de la resignaci\u00f3n cuando mi compa\u00f1ero me dice, hist\u00e9rico, \u201cbaj\u00e1te y tir\u00e1 los paquetes en la banquina, bien escondidos en el pasto.\u201d Me dio bronca que yo siendo el inteligente viniera pensando en boludeces y el tan cabeza de tacho hab\u00eda elaborado un plan b.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; La idea no era mala. Si nos agarraban nos acusar\u00edan por robo de veh\u00edculo y en un par de horas estar\u00edamos afuera, o si logr\u00e1bamos perderlos, al d\u00eda siguiente pasar\u00edamos de vuelta, cargamos los paquetes y a Rio Cuarto por otra ruta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Sacaba el \u00faltimo paquete cuando escucho a mi compa\u00f1ero gritar desde adentro del auto \u201c\u00a1ah\u00ed vienen!\u201d no tuve tiempo ni de cerrar el ba\u00fal cuando el imb\u00e9cil puso primera e hizo chillar las cubiertas, conduciendo hacia el oeste. Quise lanzarle una buena puteada pero no me sali\u00f3 la voz, me sent\u00eda ahogado. Me tir\u00e9 de panza en el pastizal y cuando me quise acordar estaba corriendo como Forrest Gump hacia el lado del pueblo. Me detuve a diez metros del acceso de entrada, donde hay maquinarias de campo. Estuve escondido detr\u00e1s de una sembradora y ya me estaban por atacar nuevamente los pensamientos de tragedia y resignaci\u00f3n cuando me puse firme en no dejarme ganar y reprimir, al menos hasta que est\u00e9 a salvo, los conflictos internos. Logr\u00e9 poner la mente en blanco e imaginar el mejor escondite para un pr\u00f3fugo. Una opci\u00f3n era mantenerme en movimiento toda la noche, una por el frio y otra por los perros que me estar\u00edan olfateando el culo. Pero dejar\u00eda mucho espacio para la suerte, as\u00ed que no me convenci\u00f3 la idea. Otro posible escondite en el que pens\u00e9 fue un taller, una iglesia, un almac\u00e9n cerrado, \u00bfpero cu\u00e1nto tiempo durar\u00eda? Una noche como mucho.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/pamparevista.files.wordpress.com\/2019\/09\/comisaaria.jpg?w=720\" alt=\"comisaaria.jpg\" class=\"wp-image-3852\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Deb\u00eda actuar r\u00e1pido y no se me descolgaba una maldita idea. Me estaba tirando los pelos cuando no s\u00e9 c\u00f3mo ni de d\u00f3nde, vino Edgard Allan Poe a salvarme la vida. Poe no es la primera vez que me salva la vida (y no es chiste).&nbsp; En este caso fue por su cuento&nbsp;<em>La carta robada&nbsp;<\/em>\u00bflo conoces? Entonces sal\u00ed detr\u00e1s de las m\u00e1quinas y comenc\u00e9 a caminar mientras le iba dando forma al plan de fuga. Lo primero que intent\u00e9 fue distraer a los que en cualquier momento comenzar\u00edan a buscarme como locos. Ignoro si funcion\u00f3 este primer paso: le pregunt\u00e9 a un muchacho que corr\u00eda al trote por el acceso d\u00f3nde quedaba Caleufu. Me se\u00f1al\u00f3 para el lado del oeste y simul\u00e9 cortar campo y caminar hacia el lugar se\u00f1alado. El muchacho en ese instante hubo de haber ignorado mi condici\u00f3n de pr\u00f3fugo, pero apenas se supiera consciente de mi situaci\u00f3n dir\u00eda, con el rid\u00edculo orgullo del h\u00e9roe, que me vio y que con toda seguridad sabe hacia d\u00f3nde me dirijo. El segundo paso era encontrar cuanto antes la comisaria de Arata. Es decir, ac\u00e1 entra en juego&nbsp;<em>La carta robada<\/em>&nbsp;de Poe. \u00bfD\u00f3nde nunca me buscar\u00edan? Justo ah\u00ed, al frente de sus narices: el mejor escondite era, para mi condici\u00f3n, la comisaria, y as\u00ed lo fue. La ubiqu\u00e9 bastante r\u00e1pido, pues todos sabemos que una comisaria no puede estar nunca muy lejos de la plaza central. Logr\u00e9 entrar por la parte de atr\u00e1s, donde est\u00e1n los galpones del corral\u00f3n municipal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; No hizo falta ser muy sigiloso o precavido para llegar al techo de la comisaria. Aclaro, el techo de la cochera-garaje que est\u00e1 al lado de dicha comisaria. Supe que acostado en ese techo podr\u00eda estar una eternidad y nada pasar\u00eda, pero comenc\u00e9 a sentir frio por primera vez en esa noche. Tranquilo, relajado, casi a salvo, puse en marcha el \u00faltimo paso, quiz\u00e1s el m\u00e1s arriesgado, pero no hab\u00eda otra opci\u00f3n. Encend\u00ed el celular y comenc\u00e9 a escribir un largo mensaje en c\u00f3digo (con emojis) al Oficial Schopenhauer de General Pico, que sab\u00eda (o tenia mis sospechas) se trataba de uno de los nuestros. Si entend\u00eda el c\u00f3digo era de los nuestros, vendr\u00eda y con suerte me rescatar\u00eda. Si no entend\u00eda el c\u00f3digo no era de los nuestros y no pasar\u00eda nada, pero yo me quedar\u00eda sin pasos a seguir, pudri\u00e9ndome o muri\u00e9ndome de frio arriba de una comisaria. El mensaje era sencillo, le explicaba qui\u00e9n era, d\u00f3nde estaba y en qu\u00e9 situaci\u00f3n me encontraba. A las dos horas, perdidas todas las esperanzas, medio adormitado y parcialmente abatido, me vibr\u00f3 el celular con un mensaje del Oficial Schopenhauer. Estuve a punto de llorar pero no quer\u00eda perder la cabeza. En el mensaje me explicaba que vendr\u00eda, para evitar confusiones, en una Amarok blanca con numero de patente tanto, y que dejar\u00eda la camioneta en la cochera a mitad entrar, dejando la caja afuera. Lo \u00fanico que ten\u00eda que hacer era esperar el momento propicio y saltar a la caja, donde hab\u00eda un colch\u00f3n, para amortiguar la ca\u00edda y el ruido. Cuando salt\u00e9, el Oficial Schopenhauer se baj\u00f3 de la camioneta y sin mirarme me tap\u00f3 con una lona negra. Yo lo buscaba con los ojos y le sonre\u00eda como un enamorado esperando una respuesta, un consuelo. Ah\u00ed tapado, sin tanto frio, me fum\u00e9 otra hora en Arata porque el Oficial tuvo que justificar su llegada y excusar su vuelta a Gral Pico. Mientras estaba ah\u00ed escondido se me vino encima esa calma de los velorios de viejos y entend\u00ed o me convenc\u00eda que ya todo hab\u00eda terminado. Pensaba en la Flaca y en un buen pollo al horno con papas fritas. Qu\u00e9 te voy a decir \u00a1qu\u00e9 feliz era! \u00a1qu\u00e9 feliz soy! La experiencia de ser un pr\u00f3fugo no se compara con nada. Nunca me sent\u00ed m\u00e1s vivo que esa noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">&nbsp; Ahora me encuentro en Gral Pico, en casa del Oficial Schopenhauer, tomando unos mates y esperando que se calmen las aguas para volver a mi querido Rio Cuarto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Vale aclarar que bast\u00f3 una pregunta \u2018\u00bfChe, qu\u00e9 carajo pas\u00f3?\u2019 para que comenzara hablar, siempre<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":1892,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[275,15],"tags":[46,468,291,469,467],"class_list":["post-1890","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos-del-norte-pampeano","category-sociedad","tag-arata","tag-matioli","tag-profugo","tag-rio-cuarto","tag-shopenhauer"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1890"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1890"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1890\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1894,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1890\/revisions\/1894"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1892"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1890"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1890"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1890"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}