{"id":17063,"date":"2021-05-09T18:16:27","date_gmt":"2021-05-09T21:16:27","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=17063"},"modified":"2021-06-19T19:58:17","modified_gmt":"2021-06-19T22:58:17","slug":"nicolas-jozami-a-veces-pienso-que-sigo-viviendo-porque-creo-que-alguien-esta-escribiendo-lo-que-vivo-y-hago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/05\/09\/nicolas-jozami-a-veces-pienso-que-sigo-viviendo-porque-creo-que-alguien-esta-escribiendo-lo-que-vivo-y-hago\/","title":{"rendered":"Nicol\u00e1s Jozami:  &#8220;A veces pienso que sigo viviendo porque creo que alguien est\u00e1 escribiendo lo que vivo y hago&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Dentro de la literatura pampeana han ido emergiendo voces que representan las nueva generaci\u00f3n del siglo XXI y que, adem\u00e1s, algunos y algunas desarrollan su obra en la propia provincia, as\u00ed como otros y otras han ido a formarse afuera de La Pampa e, incluso, a vivir. Entre esas voces se destaca la de Nicol\u00e1s Jozami, la cual tiene un anclaje en el territorio<br> debido a las vivencias de la infancia, ese lugar que tanto ponder\u00f3 Rilke, y que muchos escritores como escritoras aluden en sus obras o declaraciones, pero que publicaci\u00f3n tras publicaci\u00f3n ha ido proyectando una literatura que rebasa los l\u00edmites de la regi\u00f3n y se convierte en un embudo que cuela libros donde la biblioteca se agiganta y se convierte en universal. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Es interesante cuando Jozami destaca a la Poes\u00eda como el g\u00e9nero mayor y luego suscribe su preferencia por la narrativa: \u201cPienso y respiro en formato de narraci\u00f3n\u201d. Nos hace recordar el planteo de Bachelard entre poes\u00eda y narrativa (al que se suman Octavio Paz y Olga Orozco), cuando alude que \u201cel tiempo de la poes\u00eda es vertical\u201d, dejando lo horizontal a la prosa, a la narratividad. Pero el devenir del mundo y de la vida entrecruza ambos ejes, y en eso la obra de Jozami tambi\u00e9n nos acerca a una ense\u00f1anza, y es que en la escritura el creador trenza y entreteje mundos (como Lorca y la teor\u00eda del duende), lo cual infiere esa deuda a la lectura, una maquinaria que acrecienta la voracidad lectora entre historias, leyendas, s\u00edmbolos y arquetipos. Bien lo remarca Jozami: \u201cla lectura es para m\u00ed una prestidigitaci\u00f3n que te transforma; no sos el mismo luego de leer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed-wordpress wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-wordpress\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ExaltW6lhu\"><a href=\"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/05\/09\/seriado-audio-y-texto\/\">Seriado (Audio y texto)<\/a><\/blockquote><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abSeriado (Audio y texto)\u00bb \u2014 \" src=\"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/05\/09\/seriado-audio-y-texto\/embed\/#?secret=ifq9k5IaAd#?secret=ExaltW6lhu\" data-secret=\"ExaltW6lhu\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><br> Alguna vez, en una actividad de la Asociaci\u00f3n Pampeana de Escritorxs, se\u00f1al\u00e9 que enfrentar la obra de Jozami es una especie de aventura por la multiplicidad de intertextos que pueden decodificarse, y lo asoci\u00e9 o emparente a Ricardo Piglia. Quiz\u00e1s haya sido una exageraci\u00f3n por el entusiasmo ante la lectura de una obra que desborda constantemente<br>los caminos conocidos y habituales del pago, pero que abre aristas con pliegues y repliegues donde la realidad se multiplica, se descentra, y la literatura la sujeta y la llena de contenido, de imaginaci\u00f3n. Es que sin imaginaci\u00f3n no hay mundo. Ya Novalis lo hab\u00eda pronunciado: \u201cDe la imaginaci\u00f3n productora deben deducirse todas las facultades, todas<br> las actividades del mundo interior y del mundo exterior\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Una imaginaci\u00f3n (la de Jozami, de esos mundos interiores\/exteriores) que exige no s\u00f3lo la atenci\u00f3n en la trama del texto que, de un momento a otro, se puede convertir en otra cosa, y esa es la sorpresa a lo Cort\u00e1zar, a lo Quiroga, a lo Castillo, que nos trae Jozami, sino tambi\u00e9n para recolectar sus fuentes. Es como una doble lectura, un autor que construye su propia narrativa, pero a su vez, a modo de un palimpsesto, nos gu\u00eda a bucear en las obras de sus creadores dilectos, sea Borges, Kafka, Nietzsche, Benjamin,<br>entre otres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Nicol\u00e1s Jozami naci\u00f3 en Santa Rosa, La Pampa, en 1979. Es Licenciado en Comunicaci\u00f3n Social y en Letras Modernas, ambas carreras cursadas en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba. Docente en los niveles medio, terciario y universitario. Investigador. Ha publicado los t\u00edtulos de cuentos: La quimera (Cipr\u00e9s, 2009), El brillo gemelo (Borde Perdido, 2016), La joroba del Ed\u00e9n (Cartograf\u00edas, 2018), Hueso al cielo (Alci\u00f3n, 2018) y Galer\u00eda de auxilios, editado en un volumen doble junto a Cuando muera mi padre, poemario del autor Marcelo Dughetti, (no Editorial, 2019). Poemas, cuentos y ensayos suyos han sido publicados en diversas antolog\u00edas y en revistas, en formato papel y en la web. Ha dictado y dicta talleres de escritura de invenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><br> \u2014\u00bfHab\u00eda en el hogar una biblioteca familiar? \u00bfC\u00f3mo se relacion\u00f3 con los libros?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u2014No, al menos yo no tengo\nrecuerdos de que la hubiera. Mi viejo y mi vieja s\u00ed ten\u00edan, debajo de sus\nrespectivas mesas de luz, libros y revistas que les interesaban. Recuerdo de mi\nviejo tomos sobre la segunda guerra mundial, libros de supervivencia, sobre\narmas, y revistas como <em>El Tony<\/em>, <em>Nippur<\/em>, <em>Intervalo<\/em>, etc. En\nla mesa de luz de mam\u00e1, tambi\u00e9n hab\u00eda revistas de ese tipo, alguna que otra <em>Para\nTi<\/em>, novelas de Sidney Sheldon, alguna policial y novelas rosa. De a poco\nempec\u00e9 a mirar y a leer esas revistas, y luego me entr\u00f3 el gustito y comenc\u00e9 a\ncanjear revistas de superh\u00e9roes en el m\u00edtico kiosco \u201cSuperman\u201d que estaba cerca\nde la placita del mapa y cuya puerta hac\u00eda al abrirla ese ruidito imposible de\nolvidar, con un llamador de \u00e1ngeles donde parec\u00edas entrar en otra dimensi\u00f3n.\nAh\u00ed empec\u00e9 con historietas, c\u00f3mics de <em>Spiderman<\/em> y <em>Hulk<\/em>, algunas\nde <em>T\u00edo Rico<\/em>, <em>Patoruz\u00fa<\/em>, <em>La Pantera rosa<\/em>, los <em>Billiken<\/em>\n(Anteojito no me llamaba), <em>Condorito<\/em>, los vol\u00famenes reunidos de <em>La\nLiga de la Justicia<\/em>. De a poco fui conformando una especie de biblioteca\nm\u00f3vil en mi habitaci\u00f3n, compartida con mi hermano, donde guard\u00e1bamos las revistas\nen los cajones de la mesa de luz. Los primeros libros libros fueron los de la\ncolecci\u00f3n del Quirquincho; recuerdo <em>Peligro en la selva<\/em>, de Horacio\nQuiroga, que me parti\u00f3, otro era <em>Y el \u00e1rbol sigui\u00f3 creciendo<\/em>, de\nGraciela Montes, cuentos de Ema Wolf, Gustavo Rold\u00e1n, Silvia Schujer. Mezclaba\neso con las series y cortos de Hitchcock, de los que no entend\u00eda todo pero que\nfue con el tiempo uno de mis directores favoritos, <em>El auto fant\u00e1stico<\/em>, <em>Lobo\ndel aire<\/em>. Luego, con unos 10 a 12 a\u00f1os me compraron muchos libros de\nanimales, de la colecci\u00f3n Sigmar: animales de monta\u00f1a, animales salvajes,\ncostumbres de la naturaleza, libros sobre los simios, tiburones, perros (que me\nregalaron y me devor\u00e9 varias veces en una papera que me dej\u00f3 unos d\u00edas en\ncama), monstruos marinos. Eso me llev\u00f3 luego a Jack London, a Bornemann, a\nBulwer Lyton, a los<em> Elige tu propia aventura<\/em>. Puedo decir \u2014con cierto orgullo\u2014 que el mueble biblioteca, o el\nmueble con libros, lo invent\u00e9 yo en casa. Creo haber respondido sobre mi\nrelaci\u00f3n con los libros, aunque m\u00e1s que con los libros, dir\u00eda con la lectura:\nal inicio fue de impacto, de querer recorrer y estar en esos mundos que conoc\u00eda\nde una manera extra\u00f1a, pasando la vista por ellos: tanto las peripecias en 8\ncuadros de <em>Condorito<\/em>, como la versi\u00f3n reducida de <em>Simbad el marino<\/em>\no <em>Aladino<\/em>. Fueron mi refugio. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u2014<\/strong><strong>\u00bfCu\u00e1ndo empieza a escribir?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u2014Escrib\u00ed de chico algunas cosas\nsueltas; buscaba ampliar las aventuras de cowboys, superh\u00e9ores, guerreros, y\ntengo recuerdo felices con un primo con quien trabajamos en conjunto\nalegremente: \u00e9l dibujaba y yo escrib\u00eda historias (de la selva, en la jungla,\nsiempre con animales y tarzanes melanc\u00f3licos) para tratar de inventar nuestros\npropios <em>Elige tu propia aventura<\/em>. Me daba cuenta ah\u00ed, que me gustaba\nleernos, saber c\u00f3mo hab\u00edamos armado eso, y quer\u00eda que los dem\u00e1s pudieran ver y\ndecirnos qu\u00e9 les parec\u00eda. Recuerdo tambi\u00e9n un diploma que me enviaron de la\nSADE de Neuqu\u00e9n, por haber participado en un certamen titulado \u201cSemillas\npo\u00e9ticas\u201d. Mis padres deben haber enviado algo m\u00edo y luego recibieron esa\nrecompensa impensada que conservo, ajada y cuarteada por el paso del tiempo,\npero la tengo. En la primaria escribimos poes\u00eda, con una maestra que me ense\u00f1\u00f3\nmuch\u00edsimo sobre la sensibilidad de la palabra, Azucena Carrizo, y a los 14 a\u00f1os\nm\u00e1s o menos yo ya ten\u00eda mi cabeza dispuesta para querer pensar narrativamente,\naunque no me lo podr\u00eda haber dicho como ahora lo escribo y comparto. Intent\u00e9\nalgunos cuentos cortos. Cuando me fui a estudiar a C\u00f3rdoba, a mis 18 a\u00f1os,\nescrib\u00ed \u2014en\nuna pensi\u00f3n salesiana\u2014 un primer tratado sobre la pena de muerte luego de leer a\nKoestler; imagin\u00e9 alg\u00fan cuento policial, mezclado claro con cartas a mis\npadres, amigos y de amor a alguna noviecita, que uno excluye de lo que escribe\npero que son la pretensi\u00f3n de ser est\u00e9tico y donde se busca un pulso en el\npropio sentir. Con esto digo que las cartas de amor de lxs escritores son\nsiempre una impostura. Cuando descubr\u00ed por ah\u00ed a Kafka, estaba todo dicho.\nVivir\u00eda y tendr\u00eda experiencias para luego saber si las encontrar\u00eda leyendo.\nAhora recuerdo tambi\u00e9n \u2014haciendo memoria\u2014 haber tenido un hecho que me\nmarc\u00f3 y avergonz\u00f3 tremendamente. Fue como un rito de iniciaci\u00f3n. A mis 16, 17\na\u00f1os me compraban las revistas <em>Lea<\/em>;\nen un arrebato, decid\u00ed mandar un mensaje al Correo de Lectores para decir qu\u00e9\nsecci\u00f3n era la que me gustaba. Cuando encontr\u00e9 en esa secci\u00f3n del n\u00famero\nsiguiente mi nombre con mi DNI y las dos l\u00edneas de mi correo, me puse tan\ncolorado que pens\u00e9 que iba a explotar. Fue un arrebato de verg\u00fcenza; le\u00ed el\nmensaje unas 20 veces a ver si estaba bien escrito, si dec\u00eda lo que yo quer\u00eda\ndecir. Saber que los dem\u00e1s o alguien podr\u00eda leer eso me parec\u00eda tan extra\u00f1o,\ndoloroso y fascinante que debo decir que me marc\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u2014<\/strong><strong>\u00bfQu\u00e9 obras marcaron sus\nlecturas? \u00bfEn qu\u00e9 sentido?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u2014Est\u00e1 buena la pregunta, porque\napunta a la lectura y no a la escritura. Soy de los que cree que lo que un\nescritor lee forma parte de la experiencia propia de vida, de lo que est\u00e1 por\nfuera de la lectura propiamente dicha. Se escribe sobre lecturas porque, y este\nes mi caso particular, yo leo para luego hasta poder encontrar en lo que vivo\neso que he le\u00eddo. Ser\u00e1 patol\u00f3gico, poco normal, no lo s\u00e9, pero tampoco me\ninteresa. Dir\u00e9: Kafka completo, ya que cuando lo encontr\u00e9 y comenc\u00e9 a leer, me\nsent\u00ed tan seguro, af\u00edn con el planteo de \u201cirrealidad\u201d humana con que tramaba\nsus textos, que lo supe un sabio de mi propia absurdidad existencial. Comenc\u00e9 a\nleer <em>El Castillo<\/em> unos d\u00edas antes de tener que operarme de la rodilla;\nrecuerdo esa sensaci\u00f3n de querer que pasara todo tan r\u00e1pido para poder volver a\ninternarme en el mundo de K, tan atrozmente extra\u00f1o pero cercano al mismo\ntiempo para m\u00ed. Me marc\u00f3 mucho Horacio Quiroga, los cuentos de <em>Los desterrados, El desierto, <\/em>algunos de <em>Anaconda. <\/em>Me\nmarcaron lecturas de ensayos como los de Michel de Montaigne, el libro <em>Socorro<\/em>, de Elsa Bornemann, donde ese terror fue una iluminaci\u00f3n; <em>El bote abierto<\/em>, de Stephen Crane; <em>El impostor, <\/em>de Silvina Ocampo y\nvarios de sus cuentos; <em>Bartleby, el\nescribiente, <\/em>de Melville; <em>El\npara\u00edso perdido<\/em>, de John Milton; <em>En el faro <\/em>y <em>Las olas, <\/em>de Virginia <em>Woolf;\n<\/em>la obra cuent\u00edstica de Abelardo Castillo, que comenc\u00e9 a leer de una\nmanera casi azarosa: hab\u00eda impreso algunas entrevistas y un par de cuentos de\n\u00e9l en la computadora paterna, (cuando internet se cobraba por tiempo, con el\ntel\u00e9fono) y por esos d\u00edas decid\u00eda enviar un cuento a un certamen pampeano\norganizado por la APE. Obtuve el primer lugar, y parte del premio era dinero\npara libros. Fui a Libros Pampa y eleg\u00ed: cuando vi los cuentos completos de\nCastillo en la edici\u00f3n de Alfaguara de 1997, supe que estar\u00edamos predestinados.\nMe llev\u00e9 tambi\u00e9n antolog\u00edas de cuentos, etc. Me marc\u00f3 el Chesterton de <em>El hombre que fue jueves<\/em> y sus cuentos policiales y ensayos, las\nnovelas de Manuel Puig, creo que sin quererlo o saberlo, la poes\u00eda de Girri, de\nGlauce Baldovin, de Juarroz, las clases y ensayos de Piglia, la poes\u00eda de\nGraciela Di Bussolo, la literatura de Libertella, las novelas de Feinmann, las <em>Memorias del subsuelo, <\/em>de Dostoievski, los cuentos de Peyrou, <em>La invenci\u00f3n de Morel <\/em>(los otros textos fant\u00e1sticos de Bioy no lo\nsuperan para m\u00ed) el <em>Peer Gynt <\/em>y <em>Brand<\/em>, de Ibsen, el Wilcock\nde <em>El estereoscopio de los solitarios, La sinagoga de los iconoclastas, <\/em>el\ncuento <em>\u201cLos donguis\u201d<\/em>, <em>Los esp\u00edas, <\/em>de Mujica L\u00e1inez, <em>Los adioses,<\/em> de Onetti, entre bastante m\u00e1s. Para finalizar, quiero decir que\nuna obra an\u00f3nima (no recuerdo autor) que marc\u00f3 lo que yo buscaba al leer de\nchico y sigo buscando, era un libro infantil con hojas de cart\u00f3n grueso que\nten\u00eda un pomp\u00f3n rosa grande en la tapa; uno iba pasando las p\u00e1ginas y el pomp\u00f3n\nse iba achicando; en cada una de las hojas hab\u00eda escrito algo breve que\npreguntaba y conjeturaba qu\u00e9 podr\u00eda ser esa cosa rosada y peluda que se iba\nreduciendo a medida que le\u00edamos y mir\u00e1bamos. Al llegar a la \u00faltima hoja,\ndescubr\u00edamos que eso era algo que no nos imagin\u00e1bamos, como un huevo de\navestruz o algo as\u00ed, pero el efecto estaba logrado: la lectura es para m\u00ed una\nprestidigitaci\u00f3n que te transforma; no sos el mismo luego de leer. Lograr eso\ncon un texto, tocar algo del lector desde lo m\u00e1s hondo que se quiere comunicar,\nya con eso basta. El sentido en que esas lecturas me marcaron siento que fue \u2014y es\u2014 sacarme de este mundo, pero\npara volverme de nuevo con mayor fuerza, para incidir mejor en \u00e9l. Eso es la\nliteratura para m\u00ed. Una evasi\u00f3n para luego enterrarte m\u00e1s en esto en que\nestamos y que por convenci\u00f3n llamamos \u201crealidad\u201d. Un texto ficcional se mide\npor su capacidad de oscilaci\u00f3n entre evasi\u00f3n y ba\u00f1o de verdad propia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u2014<\/strong><strong>\u00bfQu\u00e9 autores o autoras han\ninfluido en su escritura?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u2014Va a sonar pedante, ya que a\neste tipo de cosas las deben decir los cr\u00edticos literarios, lectores, etc.,\npero no le escapo al bulto: Chesterton creo que s\u00ed. Horacio Quiroga dir\u00eda que\ntambi\u00e9n (tengo cuentos de selva y de terror que buscaban copiar eso). La\nmetaf\u00edsica de carne de Hesse creo que es algo que quise chorear en su momento.\nEl Tolstoi de <em>El padre Sergio. <\/em>Kafka obviamente (un gran escritor y\namigo cordob\u00e9s, Hern\u00e1n Tejerina, me dijo una vez que algunos textos m\u00edos le\nparec\u00edan de un \u201cKafka ligero\u201d; me encant\u00f3, es decir, jam\u00e1s tocar al maestro,\npero por ah\u00ed rozar alg\u00fan lejano acorde, alg\u00fan eco); el Vila Matas experimental;\nSamanta Schweblin sin quererlo creo que tambi\u00e9n: maneja el extra\u00f1o de un modo\nimposible de escaparle. De los m\u00e1s j\u00f3venes, el estilo as\u00e9ptico de Tejerina,\nalgunos cuentos de Lamberti, de Radilov Chirov, siento que influyen, pero no\npuedo mensurar en qu\u00e9 grado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u2014<\/strong><strong>\u00bfQu\u00e9 representa la literatura\nen su vida?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u2014Mi vida. Deber\u00e1 ser muy\naburrido un libro de mi vida; pero a veces pienso que sigo viviendo porque creo\nque alguien est\u00e1 escribiendo lo que vivo y hago, como responder esta pregunta,\nahora. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u2014<\/strong><strong>\u00bfQu\u00e9 opina de los g\u00e9neros\nliterarios (poes\u00eda, narrativa, ensayo)?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u2014Tengo para m\u00ed que el g\u00e9nero\nmayor es la poes\u00eda. Cuando uno logra meterse en ese universo de s\u00edmbolos,\nconstruido con el af\u00e1n de destituir lo dado pero para proponer otra cosa, el\ndeslumbramiento es tan voluptuoso como democratizante y hasta dir\u00eda que\npeligroso. Recuerdo lo que me produjo Lautr\u00e9amont, le\u00eddo en medio de unas vacaciones\ncon mi novia y unos amigos en una casa de verano; las flagelaciones de Vilari\u00f1o\ny su intensidad casi silenciosa, en lecturas de biblioteca cuando trabajaba\ncomo bibliotecario; la poes\u00eda de Garc\u00eda del Casta\u00f1o, de Ceferino Lisboa, Lucas\nTejerina; siento que es algo que disfruto pero que yo no puedo construir. Lo\nm\u00edo creo que es la narrativa; tal vez en menor medida el ensayo. Pienso y\nrespiro en formato de narraci\u00f3n; las ideas, los sabores, las sensaciones se\narticulan en m\u00ed de un modo narrativo, no po\u00e9tico (claro que la poes\u00eda, si el\ntexto es bueno, est\u00e1 en todo, aunque reitero que no puedo juzgar lo m\u00edo). El\nlargo aliento me cuesta bastante m\u00e1s, aunque tengo algunos intentos que de a\npoco van atrap\u00e1ndome y me incitan para ver c\u00f3mo los contin\u00fao. Tengo una\nnouvelle breve y una novela reescrita ya unas 4 veces pero con la que no me\nsiento af\u00edn todav\u00eda. Y tengo en mente un par m\u00e1s que \u2014primicia\u2014 surgieron en m\u00ed como una\n\u201cTrilog\u00eda del horizonte\u201d, es decir un tr\u00edptico de novelas pampeanas. (Si muero\ny quedan las novelas a medio hacer, ser\u00e1 s\u00f3lo una promesa. Veremos qu\u00e9 sale si\nsale. En el caso de los ensayos, me gusta y siempre los pienso como chispas\nfundamentadas que deben ser escritos con cierta lucidez y af\u00e1n de divulgaci\u00f3n.\nMontaigne es un faro en eso para m\u00ed; mucho m\u00e1s ac\u00e1, Alberto Giordano, Jaime\nRest, Pezzoni me gustan; Piglia, Ludmer, pero tambi\u00e9n ensayos de autores como\nHenry James, Luis Sagasti, Mart\u00ednez Estrada me parece un ensayista\nextraordinario, Jitrik, entre varios otros, y bueno, tenemos a Sarmiento.\nAlguien deslumbrante es Walter Benjamin; sus ensayos se leen como si uno se\ncolocara de a poco una bufanda de perlas; queda apresado por el brillo di\u00e1fano\nde sus ideas. Suelo escribir art\u00edculos de opini\u00f3n y notas que pretenden tener\nun sesgo ensay\u00edstico. Tengo un ensayo bastante largo sobre Kafka y la lectura,\nque fue finalista en un concurso de ensayos en Espa\u00f1a y no est\u00e1 publicado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u2014<\/strong><strong>\u00bfReconoce un <em>corpus<\/em>\ndenominado literatura pampeana? Fundamente su construcci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u2014Seguramente que lo hay; dije por\nah\u00ed en alguna nota que no soy precisamente un lector de literatura pampeana.\nCreo que eso se fundamenta en mi propio camino de escritura: me fui a mis 18\na\u00f1os de La Pampa, pero escribo mucho sobre la matriz existencial que me dej\u00f3\nese lugar; tal vez no leo para no quedar contaminado. Pero es claro que con el\ntiempo se ha cimentado eso que llamamos literatura pampeana. Hay poetas\nnotables, Olga Orozco a la cabeza en mi opini\u00f3n. Recuerdo que de chico, a mis\nquince o diecis\u00e9is a\u00f1os tuve en mis manos una antolog\u00eda de literatura pampeana\ndonde sal\u00edan Walter Cazenave, Horacio Armani, Diana Irene Blanco, Juan Ricardo\nNervi, entre otros. Me impactaron cuentos de Juan Jos\u00e9 Sena, sobre todo <em>La \u00faltima noche del imperio<\/em>. Tambi\u00e9n lo\nque le\u00ed de Eduardo Senac, ensayos de Sergio de Matteo, poemas dispersos de\nEugenio Conchez (con quien nos conocimos cerca del 2000 tras haber ganado\njustamente respectivos premios en el concurso de la APE mencionado en una\npregunta anterior: yo gan\u00e9 en narrativa y \u00e9l en poes\u00eda). Hay un autor y amigo\nque promet\u00eda mucho, con quien nos le\u00edamos los textos, (y que sac\u00f3 el tercer\nlugar en el concurso de APE). Se llamaba Rodrigo Mu\u00f1oz. Tiene unos poquitos\nlibros con muy pocos ejemplares; falleci\u00f3 tempranamente, pero sus ideas y su\nvoz tienen algo tranquilo pero que desborda. Me interesa tambi\u00e9n lo que hace\ngente joven como Yanina Gui\u00f1az\u00fa y Bautista Arnaudo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Si debo fundamentar la\nconstrucci\u00f3n de un <em>corpus<\/em> pampeano dir\u00eda que existen voces \u2014algunas voces m\u00e1s aletargadas\nque otras\u2014, que tratan sobre la disfunci\u00f3n de la tierra con el\nhabitante; de all\u00ed las derivas que podamos encontrar: en Orozco la magia y el\nhermetismo tel\u00farico de muchas de sus poes\u00edas abrevan en su relaci\u00f3n con los\nsurrealistas, pero tambi\u00e9n con esas sensaciones \u201cpampeanas\u201d de infancia. En el\ncaso de Sena, creo que su fruici\u00f3n est\u00e1 en alzar una voz sin tapujos ni\nataduras, para construir un realismo brillante en medio de una noche\n\u201cmentirosa\u201d de llanura pampeana. Armani tiene otro modo de definirla, en lucha\ncon la nostalgia a trav\u00e9s de una costra de barro en el presente perpetuo. Y as\u00ed\ncon cada creador.&nbsp; Entonces, m\u00e1s all\u00e1 de\nlas menciones a la calandria, el arenal, el viento, los cardos rusos, la\nliteratura pampeana es una construcci\u00f3n donde el decir no puede escapar a la\ntensi\u00f3n sobre c\u00f3mo nombrar y espacializar literariamente la relaci\u00f3n\nhumano-llanura. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u2014<\/strong><strong>\u00bfEl escritor o escritora s\u00f3lo\ndebe abocarse a la producci\u00f3n de su obra, o tambi\u00e9n debe participar en los\ndebates de su \u00e9poca?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u2014Contesto con lo que dije hace\nun tiempo en una nota que sali\u00f3 en varios medios, entre ellos en el diario <em>La\nArena<\/em>. Un escritor que escribe por fuera de su historia queda sin sentido;\neso que dijo Nietzsche, de que su contempor\u00e1neo era el tiempo, o de que ser\u00eda\np\u00f3stumo, es una galanter\u00eda de poca monta; si vemos la obra del alem\u00e1n sabemos\nque estaba muy bien clavado en su \u00e9poca, discutiendo cosas de su tiempo, con su\npropio lenguaje, m\u00e1s cercano a lo po\u00e9tico que a lo filos\u00f3fico. En la nota, que\ntitul\u00e9 \u201cLa tercera pasi\u00f3n\u201d analizaba que un escritor o escritora deben abocarse\na su obra, que es lo que pueden hacer, pero sabiendo que nunca le dan la\nespalda a la Historia; o mejor dicho, que hacerlo adrede tiene su precio en la\nmisma vida y discurrir del escritor o escritora; y ojo que lo contrario me\nparece una aberraci\u00f3n; escribir solamente a pedido de las alarmas coyunturales\nde la historia pol\u00edtica generan una obra panfletaria, carente de sentido y\nentregada a un Poder. Todo texto literario est\u00e1 atravesado por coordenadas\nideol\u00f3gicas, por lo que siente y piensa del mundo el autor, pero de ah\u00ed a\nvehiculizar ideas pol\u00edticas de antemano en la constituci\u00f3n de la obra, me\nparece servil, deshonesto y hasta de mala leche. Por ah\u00ed se escucha que ya no\nhay debates como los que ten\u00edan por caso Mart\u00ednez Estrada y Sabato, Vi\u00f1as y\nCastillo, Rivera y Galasso. Creo que hoy en d\u00eda la cosa es diferente porque es\nm\u00e1s laxa, porque hay tantos y diversos caminos para encarar los argumentos y\nposiciones que quedamos a la deriva de una verdad que le cabe a cada qui\u00e9n y\ndesde donde dispara y defiende. Yo aclaraba que la tercera pasi\u00f3n es que\njustamente un escritor hace su obra en una \u00e9poca que lo performa, lo\nconstituye, y de la que no puede escapar: ni torre de marfil ni poner lo\nest\u00e9tico al servicio de una pol\u00edtica o ideolog\u00eda. Casos hay miles: es m\u00e1s\npol\u00edtico <em>Rayuela<\/em> que <em>Libro de Manuel<\/em>, de Cort\u00e1zar; dir\u00eda que es\nm\u00e1s pol\u00edtico y esclarecedor <em>El beso de la mujer ara\u00f1a o The buenos aires\naffair<\/em>, de Puig (quien siempre se dec\u00eda tan lejos de las cuestiones\npol\u00edticas) que un libro como <em>La voluntad<\/em>, de Caparr\u00f3s, o <em>Montoneros: la soberbia armada<\/em>, de Giussani. \u00bfEn qu\u00e9 sentido? En que la\nliteratura reflexiona sin eco, en un vac\u00edo para la verosimilitud; pone a\ndisposici\u00f3n elementos que el lector debe manejar y ordenar, de los que no puede\nescapar; los ensayos pol\u00edticos o los escritos que no trabajan con la ficci\u00f3n,\n(bien o mal hechos, bien o mal documentados), ya desde el inicio imprimen la\nleyenda mental que nos dice m\u00e1s o menos \u201cac\u00e1 est\u00e1 lo importante, o fij\u00e1te que\nla verdad es esta\u201d, lo que es otra aberraci\u00f3n en un texto literario. <em>Los\nviajes de Gulliver<\/em> o hasta el teatro de Jarry o Ionesco son manifestaciones\nest\u00e9ticas; tiene una verdad pol\u00edtica, pero esa verdad est\u00e1 en la forma de\ntratar sus tem\u00e1ticas; no por ello no van a dejar de develar lo absurdo de una\n\u00e9poca, las cr\u00edticas a un sistema social o la inoperancia de gobiernos, pero no\nes su finalidad: esa construcci\u00f3n se da y nace en el camino lector, no al\ninicio.&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dentro de la literatura pampeana han ido emergiendo voces que representan las nueva generaci\u00f3n del<\/p>\n","protected":false},"author":29,"featured_media":17074,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,20],"tags":[1987,1960,80],"class_list":["post-17063","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-literatura-pampeana","tag-acercamientos","tag-literatura-pampeana","tag-nicolas-jozami"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17063"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17063"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17063\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17086,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17063\/revisions\/17086"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17074"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17063"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17063"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17063"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}