{"id":17017,"date":"2021-05-25T13:16:50","date_gmt":"2021-05-25T16:16:50","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=17017"},"modified":"2021-05-25T13:20:43","modified_gmt":"2021-05-25T16:20:43","slug":"17017-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/05\/25\/17017-3\/","title":{"rendered":"Zapatillas: lo que m\u00e1s buscan y menos consiguen las familias pobres en Santa Rosa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Conseguir zapatillas se ha convertido en un art\u00edculo casi exclusivo para aquellas familias que recorren lunes tras lunes los centros de C\u00e1ritas (o de otras organizaciones barriales), quienes intentan suministrarle un calzado a sus hijos. Las bajas temperaturas y los precios por las nubes transformaron a las zapatillas (cualquiera sea su marca) en un <em>producto <\/em>inaccesible y de privilegio para quienes persisten en las capas m\u00e1s pobres de la sociedad, y viven en medio de una inflaci\u00f3n que derrite el bolsillo y congela el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Actualmente, <strong>la zapatilla es el producto que m\u00e1s necesitan y buscan las familias pobres en Santa Rosa, el que menos se encuentra en los centros de asistencia social por su demanda, <\/strong>el que m\u00e1s desean los chicos, el que m\u00e1s sufren las madres y el que m\u00e1s ha aumentado en tiempos de <strong>pandemia.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> <em>un \u201cprivilegio\u201d de larga espera y de mucha suerte para quienes viven&nbsp; por debajo o en la l\u00ednea de pobreza <\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El invierno acecha y existen m\u00faltiples problemas que provoca en las personas la pobreza. Primero est\u00e1 el acceso al plato de comida y despu\u00e9s a la ropa. No es nada nuevo. Recorriendo algunos centros de ayuda social con <strong>Revista<em> BIFE<\/em>,<\/strong> encontramos que las zapatillas es lo que m\u00e1s buscan  en temporada baja las familias m\u00e1s necesitadas. <em>\u201cNo sabemos qu\u00e9 decirles a las madres. No hay zapatillas, y las que tenemos son calzados para adultos y en mal estado\u201d<\/em>, dice Elvira, qui\u00e9n est\u00e1 a cargo de Caritas que funciona en la casa de las monjas del Plan 5000. 50 familias se acercan al lugar cada lunes preguntando por lo mismo:<strong> &#8220;<em>\u00bfhay talle para mis chicos?<\/em> &#8220;. <\/strong>\u201c<em>La necesidad nos desborda\u201d <\/em>asegura la hermana Berta a <strong><em>BIFE<\/em><\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Para ambas\nque trabajan todos los d\u00edas en el barrio, observan un aumento de la necesidad\nen las familias y puntualizan en que son muchas las madres j\u00f3venes que cargan\ncon este flagelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Comprar zapatillas le duele a cualquier trabajador de a pie. <strong>Un par cuesta cerca de un salario m\u00ednimo, un alquiler medianamente digno o la compra del mes en un supermercado<\/strong>. S\u00f3lo durante el primer trimestre de 2021, tanto el calzado como la ropa aumentaron un 15,5%; y si se toma interanual, es decir a mayo de 2020,<strong> el rubro subi\u00f3 al 71, 5% frente a una inflaci\u00f3n del 42,6%<\/strong>, que indica el Indec. El comienzo de las clases presenciales potenci\u00f3 el problema. Elvira cuenta que cada vez que ingresan zapatillas por donaciones o porque compran env\u00eda un mensaje de whatsapp para dar aviso aunque no es del todo suficiente cuando existen familias numerosas. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em> El comienzo de las clases presenciales potenci\u00f3 el problema <\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El otro problema lo comenta la hermana Berta. Hasta no hace mucho tiempo en conjunto con la iglesia compraban zapatillas pasadas de \u201cmoda\u201d en los locales de indumentaria deportiva de Santa Rosa. Compraban de a 10 o 20 cajas a precios liquidados para despu\u00e9s poder repartir. Al d\u00eda de hoy, ya ni siquiera eso. Incluso <strong>existe un boom de las replicas. Se venden a trav\u00e9s de las redes sociales, son modelos de las marcas m\u00e1s importantes que cuesta la mitad de lo que valdr\u00eda la original. <\/strong>Por ejemplo, una r\u00e9plica de la <strong>Jordan Nike<\/strong> cuesta 6 mil pesos. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em> Comprar zapatillas le duele a cualquier trabajador de a pi<\/em>e <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong>El fetichismo de las zapatillas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Puede que suene pol\u00e9mico o hasta banal hablar de lo que significa el calzado para los ni\u00f1os\/as en este contexto socio \u2013econ\u00f3mico que estamos describiendo. Pero <strong>existe un fetiche hist\u00f3rico en la zapatilla que detallaremos a continuaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La zapatilla opera como un elemento de \u201cidentificaci\u00f3n\u201d o de \u201cdiferenciaci\u00f3n\u201d social, seg\u00fan la perspectiva desde que se la observe. Esta \u00faltima indica que el acceso a un producto genera cierto <em>status<\/em> o <em>target <\/em>que en definitiva termina diferenci\u00e1ndote del resto. Sin bien la \u201cclase social\u201d es importante,<em> a veces alcanza con conseguir un trabajo -o por la acumulaci\u00f3n de changas- para que uno rompa su mercado interno y acceda a comprarse unas <strong>Jordan NiKE <\/strong>y\u2026 \u00a1ma\u00f1ana vemos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>existe un fetiche hist\u00f3rico en la zapatilla<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Un compa\u00f1ero de trabajo recuerda que cuando era ni\u00f1o se miraba nada m\u00e1s las zapatillas; que si los agujeros de su remera o pantal\u00f3n crec\u00edan hasta meter la mano no le importaba.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:30px\"><strong>Mi experiencia con las Zig Zag del 2001<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Era mayo de 2001, y la cara de mi vieja no parec\u00eda para nada contenta pese a que era mi cumplea\u00f1os. Me hab\u00edan regalado unas zapatillas de origen desconocido: <em><strong>Zig zag<\/strong><\/em>. <strong>Se vend\u00edan en un comercio del barrio y sal\u00edan $7 pesos. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Las zapatillas eran negras, fl\u00e1cidas y cuyo logo era una <strong>Z. Hab\u00eda ca\u00eddo al submundo de los marginales en la escuela; hab\u00eda retrocedido de status porque de las <\/strong><em><strong>Zigzag <\/strong><\/em><strong>no se volv\u00eda.<\/strong> Convencido de que mis <strong>Z <\/strong>era tan fuertes como las <strong>Nike de Michael Jordan<\/strong> con c\u00e1maras de aire de mis compa\u00f1eros hab\u00eda revoleado de un zapatazo la pelota en medio de un fulbito en educaci\u00f3n f\u00edsica y la suela de mis Z volaron por el aire como si las hubiera partido un rayo: no serv\u00edan ni para el pan y queso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u201cYa vendr\u00e1n tiempos mejores\u201d, recuerdo que expres\u00f3 mi vieja, hace 21 a\u00f1os atr\u00e1s, y cuando uno no pensaba todav\u00eda en el sufrimiento de nuestros padres mientras la guita entraba justa y la crisis econ\u00f3mica recurrentemente nos agobia. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy comprar zapatillas cuesta lo que sale un alquiler. Sin embargo, es el producto que m\u00e1s necesita una familia pobre despu\u00e9s de los alimentos. La odisea en los barrios en boca de dos &#8220;trabajadoras sociales&#8221;.  Adem\u00e1s, el fetichismo de las zapatillas, el valor simb\u00f3lico de las marcas y la experiencia del cronista con sus Zig zag del 2001.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":17731,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,1993,15],"tags":[1996,1398,68,44,43,1995],"class_list":["post-17017","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-la-otra-pandemia","category-sociedad","tag-caritas","tag-covid","tag-crisis","tag-la-pampa","tag-santa-rosa","tag-zapatillas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17017"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17017"}],"version-history":[{"count":19,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17017\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17770,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17017\/revisions\/17770"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17731"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17017"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17017"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17017"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}