{"id":16606,"date":"2021-05-01T12:57:49","date_gmt":"2021-05-01T15:57:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=16606"},"modified":"2021-05-01T12:58:10","modified_gmt":"2021-05-01T15:58:10","slug":"intimidades-de-un-dealer-la-tremenda-soledad-de-los-comerciantes-de-droga-de-santa-rosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/05\/01\/intimidades-de-un-dealer-la-tremenda-soledad-de-los-comerciantes-de-droga-de-santa-rosa\/","title":{"rendered":"Intimidades de un dealer: La tremenda soledad de los comerciantes de droga de Santa Rosa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Flaco, morocho, de ojos grandes y vidriosos, <strong>Juan<\/strong> (no quiso honrar a la revista con su nombre real) <strong>es un dealer de Santa Rosa<\/strong>, hist\u00f3rico residente de Zona Norte, actualmente retirado del comercio, del pedaleo y esas cosas. Con rayas rojas alrededor de las pupilas, como de padre desvelado o de fum\u00f3n de playa, recibi\u00f3 al cronista de <strong><em>Revista BIFE<\/em><\/strong> en su casa de tres ambientes con patio y una peque\u00f1a huerta que est\u00e1 por abandonar. Tiene planificado irse de la ciudad, <strong>dejar enterrada su infancia, adolescencia y juventud en los recovecos de este barrio, en las calles de tierra, en las esquinas eternas.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Est\u00e1 cansado y el ingenuo cree que encontrar\u00e1 tranquilidad en las Sierras de C\u00f3rdoba. Los \u00faltimos meses se sostuvo agarrado de la siempre tentadora fantas\u00eda de escapar, instalarse en un lugar, hacer de ermita\u00f1o. Lo mantiene vital la posibilidad del <strong><em>\u201cborr\u00f3n y cuenta nueva\u201d<\/em><\/strong>. Y en esa est\u00e1, Juan, por estos d\u00edas, recientemente separado de su mujer tras m\u00faltiples macanas que se mand\u00f3 por a\u00f1os, fogoneadas por sus andanzas como trabajador del menudeo ilegal, con sus correspondientes giras y revientes en las que danzaron hombres y mujeres olvidables, fr\u00edvolos fantasmas que le hicieron creer que era un tipo excepcional, un amigo extraordinario, un capo de la calle. <strong>Ahora est\u00e1 solo y tiene el alma avinagrada.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los \u00faltimos meses se sostuvo agarrado de la siempre tentadora fantas\u00eda de escapar, instalarse en un lugar, hacer de ermita\u00f1o<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Se rode\u00f3 de lacayos, la jug\u00f3 de prepotente, hac\u00eda medir su masculinidad en la mesa de los \u201c<strong><em>porongudos<\/em><\/strong>\u201d que siempre ganan sin saber que as\u00ed preparan el terreno para perder m\u00e1s estrepitosamente.<strong> Se sent\u00eda a gusto teniendo un ej\u00e9rcito de perros falderos que cumpl\u00edan sus caprichos <\/strong>(comprar m\u00e1s fernet, arreglar un televisor, correr un mueble, etc\u00e9tera), manteni\u00e9ndolos detr\u00e1s de su abreviado carisma gracias al escabio, la falopa y el hogar que \u00e9l siempre ofrec\u00eda para que se desarrollen las aventuras et\u00edlicas. Era solicitado, <em>Juan esto Juan lo otro<\/em>, los hombres re\u00edan de sus chistes, las mujeres se le insinuaban. Se sent\u00eda imbatible <strong>hasta que una noche la sirena de un patrullero se hizo presente en su casa. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Estaban en medio de una celebraci\u00f3n que se hab\u00eda prolongado durante dos d\u00edas. Dos polic\u00edas golpearon fuertemente la puerta. Dos muchachos salieron y hubo una discusi\u00f3n. M\u00e1s gente rode\u00f3 la escena. Sali\u00f3&nbsp; Juan, enfrent\u00f3 con gestos y amenazas a la polic\u00eda, pero fue r\u00e1pidamente reducido, golpeado y maniatado. Cuando Juan, tras recibir un potente golpe en el est\u00f3mago, sin aire cay\u00f3, de rodillas gir\u00f3 la cabeza y <strong>vio el panorama (sus amigos escapando, otros mirando indiferentes), se sinti\u00f3 un tarado monumental. <\/strong>Fue el \u00fanico detenido. Luego le allanaron la casa. Lo ten\u00edan marcado. Encontraron importantes reservas de coca\u00edna y unos ladrillos de marihuana prensada. Estuvo 1 a\u00f1o preso, proceso en el cual s\u00f3lo fue visitado por su mujer, una &#8220;<em>amiga de fierro<\/em>&#8221; y un &#8220;<em>hermano de la vida<\/em>&#8220;. \u00bfY el resto de los par\u00e1sitos que vivieron tomando coca\u00edna en&nbsp; su casa durante a\u00f1os? <em><strong>&#8220;Si quer\u00e9s saber qui\u00e9nes son tus amigos, hace que te metan preso y esper\u00e1 a ver qui\u00e9n te visita&#8221;<\/strong><\/em>, dir\u00e1 luego.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hac\u00eda medir su masculinidad en la mesa de los \u201cporongudos\u201d que siempre ganan sin saber que as\u00ed preparan el terreno para perder m\u00e1s estrepitosamente <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Encerrado amas\u00f3 dramones de todo tipo. Se &#8220;angusti\u00f3&#8221; por primera vez. La pasta de campe\u00f3n se le fue diluyendo en un charco por el que cada noche se reflejaba su cara y en la que ve\u00eda:<strong> una multiplicidad de caretas, una vida de mentira llena de oportunistas y esnifadores inescrupulosos<\/strong>. \u00c9l, que pens\u00f3 que su carisma atra\u00eda a los caravaneros, que su solidaridad &#8211;<em>porque es un tipo solidario, de bolsillo suelto<\/em>&#8211; sellaba la amistad con el &#8220;mill\u00f3n&#8221; de amigos que crey\u00f3 tener, entendi\u00f3 que lo \u00fanico que los un\u00eda era, en definitiva, el maldito polvo blanco, porque supo tener el mejor de toda la ciudad. &#8220;<em><strong>Si hay viento y levantas la coca\u00edna y se vuela, es mala. La buena buena tiene m\u00e1s consistencia, es m\u00e1s espesa&#8221;,<\/strong> <\/em>me explica<em>. &#8220;<strong>Y si haces as\u00ed <\/strong>&#8211;<\/em>se frota los dedos<em>&#8211; <strong>adquiere un color amarronado<\/strong><\/em><strong>&#8220;<\/strong>. Y Juan era de los pocos que consegu\u00eda <em>esa<\/em> en Santa Rosa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Al salir de la c\u00e1rcel estuvo un tiempo \u201ctranquilo\u201d, se reconcili\u00f3 con su pareja, consigui\u00f3 un trabajo ordinario. Sin embargo, <strong>no pas\u00f3 mucho hasta que cay\u00f3 de nuevo en la necesidad de hacer \u201cguita f\u00e1cil\u201d.<\/strong> Juan habla de \u201cguita f\u00e1cil\u201d pero comprendi\u00f3 que no es ninguna guita f\u00e1cil. Implica el riesgo de ser atrapado otra vez por una polic\u00eda que lo tiene marcado. <strong>Implica sobre todo rodearse de la gente que lo encandil\u00f3, que lo perdi\u00f3, gracias a la cual hoy se le mueve toda la estanter\u00eda<\/strong>, sobre todo ahora que perdi\u00f3 definitivamente a su mujer. Tener al alcance dinero, coca\u00edna y ciertos insumos que proporcionan goce atrae a los bicharracos m\u00e1s diversos de la ciudad, que con tal de estar cerca no tienen inconvenientes en acatar todas las \u201creglas\u201d que a Juan le gustaba impartir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En los viajes cocain\u00f3manos &#8211;<em>cuenta Juan<\/em>&#8211;<strong> los \u201cvalores\u201d establecidos se hacen un bollo y se tiran por los aires<\/strong>. El v\u00ednculo humano deja de estar regido por ciertos c\u00f3digos compartidos. Esto, <strong>al principio, puede ser liberador, porque se experimenta un retorno a los instintos m\u00e1s primitivos; pero despu\u00e9s, cuando ocurre un exceso prolongado en el tiempo, se vuelve adem\u00e1s de fr\u00edvolo, frustrante<\/strong>. En el fondo &#8211;<em>afirma nuestro comerciante de estupefacientes<\/em>-, esta es la realidad existencial de todos sus colegas. Pero es peor para \u00e9l, para Juan, un dealer con un coraz\u00f3n tan grande como ingenuo, uno de esos pocos cocain\u00f3manos que existen que al esnifar se vuelven solidarios, te quieren invitar un trago, una raya, lo que venga.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La pasta de campe\u00f3n se le fue diluyendo en un charco por el que cada noche se reflejaba su cara y en la que ve\u00eda una multiplicidad de caretas<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Solitario, con dos ojos tristes, Juan se prepara una rayita y me estira un cogollo para que lo arme. Del patio se escucha el ladrido del perro, uno de los dos que le qued\u00f3 tras la separaci\u00f3n con su mujer. Se sirve un poco de vino y, sin dejar de mirar el plato, dice: \u201c<em>V<strong>os sos distinto, sos uno de los pocos o el \u00fanico que conoc\u00ed haciendo las movidas, que me pregunta c\u00f3mo estoy, que escucha de verdad<\/strong><\/em>\u201d. Por mi parte asiento con la cabeza y armo el cigarrillo. Juan sigue: \u201c<em>La otra noche, pasado de gira, me encontr\u00e9 en aquel rinc\u00f3n llorando, hab\u00eda echado a todos, llam\u00e9 a mi \u00fanica amiga que es como mi hermana para que venga y vino. <strong>Ah\u00ed me di cuenta que todo era una mentira y termin\u00e9 por fin esta etapa de mi vida<\/strong>\u201d<\/em>. Juan toma una rayita m\u00e1s y me mira con cierto aprecio. Yo tengo ganas de decirle que abra m\u00e1s los ojos, que soy como el resto, que le tomo su vino, le fumo sus cigarros, y si lo escucho atentamente es porque vampirizo sus historias, me nutro de las tragedias ajenas (para no hablar de las propias) para transformarlas en material publicable. Se prende un cigarrillo, se tira para atr\u00e1s en la silla y echa humo, dice que est\u00e1 bien, que est\u00e1 mejor. Sonr\u00ede, me dice que lo visite cuando est\u00e9 en las Sierras, que en C\u00f3rdoba tambi\u00e9n tiene buenas movidas.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ca\u00edda emocional de un dealer de referencia de la capital pampeana. Su estad\u00eda en la c\u00e1rcel. Los detalles de los viajes cocain\u00f3manos. Sus andanzas subterr\u00e1neas por los barrios, entre el reviente y el narcomenudeo. Un d\u00eda abri\u00f3 los ojos y vio que todo a su alrededor era de mentira. Juan, el dealer que est\u00e1 por migrar en busca de &#8220;tranquilidad&#8221;. <\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":16664,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,1335,30,15],"tags":[1977,1978,44,43,1979,1980],"class_list":["post-16606","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-historias-de-la-ciudad","category-periscopio-urbano","category-sociedad","tag-dealer","tag-droga","tag-la-pampa","tag-santa-rosa","tag-soledad","tag-tremenda"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16606"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16606"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16606\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16656,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16606\/revisions\/16656"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16664"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16606"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16606"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16606"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}