{"id":1648,"date":"2020-01-13T14:55:52","date_gmt":"2020-01-13T17:55:52","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=1648"},"modified":"2020-01-13T14:55:55","modified_gmt":"2020-01-13T17:55:55","slug":"el-cielo-de-lou","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2020\/01\/13\/el-cielo-de-lou\/","title":{"rendered":"El Cielo De Lou"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Lou amaba las putas, los caballos, el whisky. No ganaba mucho \u2013nadie ganaba mucho en la f\u00e1brica- pero gastaba la mitad de su sueldo en apuestas. Con el resto, sobreviv\u00eda. Aquella ma\u00f1ana fue el \u00faltimo en subir al bus. Bromeaba con Andy y durante un instante se detuvo junto al chofer y mir\u00f3 los asientos ocupados y los vac\u00edos. Llevaba dos mochilas al hombro. Dio un par de pasos y se sent\u00f3 a mi lado. Andy busc\u00f3 asiento libre en la parte de atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La semana anterior, el Manchester hab\u00eda perdido uno a cero en el partido de ida contra el Barcelona y esa noche ten\u00eda que ganar si no quer\u00eda quedar fuera de la&nbsp;<em>Champion\u2019s.<\/em>&nbsp;Lou, Andy y yo \u00e9ramos fan\u00e1ticos del Manchester.<br>A mitad de camino, en medio de un embotellamiento, Lou mir\u00f3 por la ventanilla y por sobre los bocinazos de la calle, dijo: \u201cApuesto que esta noche, el Barcelona se lo coge de parado al Manchester\u201d. Despu\u00e9s, se volvi\u00f3 hac\u00eda m\u00ed y una sonrisa de Buda -o de Mona Lisa- le cruz\u00f3 la cara. No alcanc\u00e9 a preguntarle qu\u00e9 mierda le pasaba. \u00c9l, con una armon\u00eda de movimientos que no le conoc\u00eda, tir\u00f3 de un cord\u00f3n rojo que sobresal\u00eda de una de las mochilas. De lo que vino despu\u00e9s, sabr\u00e1n por los diarios y la tv. Una luz cegadora envolvi\u00f3 al bus. La luz herv\u00eda y nosotros hervimos con la luz en un m\u00f3dico big bang. Sentimos el v\u00e9rtigo de la piel disolvi\u00e9ndose, el ruido a huesos rotos, los vidrios en astillas y el inconfundible olor a mierda que queda en el aire cuando las tripas se vuelven esquirlas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El bus que todos los d\u00edas nos devolv\u00eda de la f\u00e1brica al centro de Londres, se detuvo en el cielo un instante despu\u00e9s. Fue un frenazo en seco. El chofer ahog\u00f3 el motor y el aire a\u00fan ol\u00eda a quemado. En el bus nos miramos desconcertados, un poco inc\u00f3modos.<br>Sin perder su sonrisa de Mona Lisa, Lou se levant\u00f3 de su asiento -solo una mochila colgaba de su hombro-, fue hasta la puerta de descenso y con la misma delicadeza con que hab\u00eda tirado del cord\u00f3n rojo, gir\u00f3 las perillas de las salidas de emergencia. Fue una gentileza de su parte, o una sobreactuaci\u00f3n. Nosotros est\u00e1bamos ilesos, aunque quiz\u00e1s un poco p\u00e1lidos, con un ligero zumbido en los o\u00eddos y las bocas resecas. El bus estaba intacto.<br>Las puertas se destrabaron con un chasquido que persisti\u00f3 algunos segundos. Lou les dio un ligero empuj\u00f3n y cedieron.<br>El chofer del bus dej\u00f3 de insistir con el arranque, busco nuestras miradas en el espejo retrovisor y, a mitad de camino entre lo que se afirma y se indaga, dijo: \u201cAlgo explot\u00f3\u2026\u201d.<br>Lou mir\u00f3 al chofer. Nos mir\u00f3 a nosotros. Sin decir palabra baj\u00f3 la escalinata de la puerta de descenso. Nosotros, en fila, lo seguimos.<br>En el cord\u00f3n de la vereda, 72 v\u00edrgenes esperaban a Lou. No todas eran bellas ni j\u00f3venes. A algunas le faltaban dientes, casi todas estaban un poco excedidas de peso y a otras, una sombra de vello les oscurec\u00eda el ment\u00f3n. Pero iban enfundadas en tenues gasas de colores. Y estaban desnudas bajo las gasas.<br>Lou las mir\u00f3 con lascivia y devoci\u00f3n, como quien llega al final de un espinoso camino. O de un calvario. Creo que por un instante no supo qu\u00e9 era lo que deb\u00eda hacer. Entonces, una de las v\u00edrgenes -la menos joven- dio un paso hacia \u00e9l y lo tom\u00f3 de la mano. Lou apoy\u00f3 en el suelo la mochila que colgaba de su hombro. Y se dej\u00f3 llevar.<br>La casa de las v\u00edrgenes no era ni alta ni baja y sobre las paredes pintadas a la cal, con aerosoles fluo, alguien hab\u00eda escrito graffitis obscenos. Una puerta azul y un jardincito de siemprevivas, que se hab\u00edan secado, coronaban el frente. Lou iba por la mitad del jard\u00edn cuando se detuvo un momentos y nos mir\u00f3. \u201cNada personal\u201d, dijo mientras nos recorr\u00eda con la mirada y la sonrisa de Mona Lisa se le evaporaba del rostro. Despu\u00e9s salud\u00f3 con la mano y cruz\u00f3 el umbral. De a una, las v\u00edrgenes lo siguieron. La \u00faltima de ellas cerr\u00f3 con llave la puerta azul. Los gemidos comenzaron un instante despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En el cord\u00f3n de la vereda, junto al bus, nos miramos. Est\u00e1bamos en un cielo ajeno, sin saber qu\u00e9 hacer y con la eternidad por delante. Nos dispersamos en silencio. Creo que, \u00edntimamente, nos sentimos avergonzados por algo que no pod\u00edamos precisar.<br>A la vuelta de la casa de las v\u00edrgenes, hab\u00eda un pub. Andy y yo entramos. Pedimos una cerveza. En la pantalla de un televisor peque\u00f1o, mal abulonado a una pared descascarada, el Manchester perd\u00eda 3 a 0, jugaba mal y estaba a cinco minutos de quedar fuera de la Champion\u2019s. Andy pidi\u00f3 un whisky. Yo me levant\u00e9 y fui al ba\u00f1o. La eliminaci\u00f3n del Manchester o la cerveza en mi est\u00f3mago vac\u00edo, me hab\u00edan mareado un poco. Empuj\u00e9 la puerta con el hombro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Al final de la hilera de mingitorios, contra una pared rojiza, un tipo se cog\u00eda a otro, de parado. Por un instante, sus miradas se cruzaron con la m\u00eda. Una sonrisa como de Mona Lisa cruz\u00f3 la cara de los dos. Yo baj\u00e9 la mirada y ellos volvieron a apretarse contra la pared. Orin\u00e9 con la vista fija en los azulejos sucios. Durante un instante intent\u00e9 asociar con rostros familiares las manchas de mugre en la pared, y si bien al principio no vi m\u00e1s que manchas en las manchas, de a poco, a medida que el goce de los tipos se volv\u00eda un gemido intenso, las formas de los azulejos fueron adquiriendo el trazo de rostros vagamente conocidos. Rostros que re\u00edan en un sitio confuso y azulado. El cielo, quiz\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lou amaba las putas, los caballos, el whisky. 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