{"id":1389,"date":"2019-12-25T13:11:22","date_gmt":"2019-12-25T16:11:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=1389"},"modified":"2019-12-25T13:11:24","modified_gmt":"2019-12-25T16:11:24","slug":"cuento-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2019\/12\/25\/cuento-de-navidad\/","title":{"rendered":"Cuento de navidad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">No me cay\u00f3 bien la comida de noche buena. Se lo dije a mi mujer por la ma\u00f1ana y me cruc\u00e9 a la plaza con el perro. Ella daba vueltas en la cocina tratando de encontrar lugar para las ensaladeras grandes y los bowls de acr\u00edlico que solamente se usan cuando vienen visitas. Los chicos segu\u00edan durmiendo aunque seguramente ten\u00edan incrustadas en alguna parte del cuerpo piezas de los juguetes que no hab\u00edan querido soltar a la hora de irse a la cama. Se hab\u00edan dormido abrazados a mu\u00f1ecos de pl\u00e1stico y autitos en medio de un llanto de agotamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El perro no cruza solo, me espera y salta delante de m\u00ed, haciendo fiesta y firuletes hasta que llego a la plaza y me quedo parado junto al poste del nomenclador al que le falta el letrero con el nombre de la plaza. No dur\u00f3 nada el cartel, estaba cuando inauguraron el barrio y desapareci\u00f3 apenas nos mudamos. Ah\u00ed qued\u00f3 el ca\u00f1o blanco con un tornillo en la punta, sin la chapa rectangular con la leyenda \u201cPlazoleta Ale Flores\u201d bajo el dibujo de un arbolito. Al principio yo usaba el ca\u00f1o para atar la correa del perro porque no sab\u00eda c\u00f3mo manejarlo, con el tiempo me di cuenta de que no se escapaba y me obedec\u00eda cuando lo llamaba as\u00ed que empec\u00e9 a dejarlo suelto. Como ahora, se dedicaba a husmear por los alrededores, a correr los teros, las lechuzas, los chimangos y a cavar unos pozos que intento tapar con los pies antes de irnos. Varias veces lo vi lanzarse a la carrera, en un pique repentino y profund\u00edsimo, hacia el descampado del frente, y luego buscar entre los matorrales durante largos minutos. Salvo por las dos manzanas en las que construyeron las casas y un galp\u00f3n nuevo que funciona como iglesia evang\u00e9lica, el resto del paisaje se mantiene como estaba cuando llegamos. Caballos pastan en todos los terrenos lindantes y tambi\u00e9n, para mi sorpresa, viven liebres. Esa era la presa que persegu\u00eda el perro. Una tarde las vi. Eran dos, grises, como gemelas; muy temprano en la ma\u00f1ana estaban en la placita cuando salimos. El perro prob\u00f3 su incre\u00edble velocidad de mestizo cruzado con galgo en alg\u00fan punto de su genealog\u00eda. Pero fue en vano, en un parpadeo las liebres hab\u00edan cruzado la calle y desaparecido entre el pasto alto dej\u00e1ndome una fugaz imagen de patas traseras en el aire y una suerte de l\u00ednea gris, como un humito, en la retina.<br>Ahora el perro cava, como siempre, junto a las hamacas a las que vengo con los chicos. Lo reto porque levanta tierra y esta vez, de espaldas a m\u00ed, sentado en una hamaca, hay un hombre de camisa clara, pantal\u00f3n de vestir gris y zapatos negros. Protesto por el perro, me disculpo y sigo de largo pero ya es tarde. El hombre quiere charla. Pregunta si el barrio es nuevo, si hace mucho que vivimos ac\u00e1, si lo hizo el sindicato, si la cuota es pesada. Respondo, amable, parco, y \u00e9l espera que le pregunte. No lo hago. Igual cuenta. Vino a la iglesia que inauguraron al frente, en realidad se mudaron porque la otra les qued\u00f3 chica; viene siempre, \u00e9l antes era cat\u00f3lico, el pastor le cambi\u00f3 la vida. Me pide que me imagine c\u00f3mo se la cambi\u00f3 y que tenga en cuenta que \u00e9l tomaba. Le pregunto si hay misa, si es ahora a las nueve. \u201cNo\u201d, me dice, \u201cmisa no, dan la palabra, cantamos, yo vine antes porque mi se\u00f1ora es cursillista, venimos de Gigena\u201d, me cuenta, \u201cviene mucha gente de los pueblos. En Gigena va a abrir otra iglesia y mi se\u00f1ora va a ser asistente del pastor\u201d. Intento seguir, el perro cava, enloquecido, me alejo un poco pero no me sigue. El hombre no me larga, arremete con sus preguntas, ahora quiere saber si creo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Se me cruzan las im\u00e1genes de la cena de noche buena porque el novio de mi hermana hab\u00eda usado varias veces esa palabra. Yo agregaba adobo al lech\u00f3n, pon\u00eda m\u00e1s brazas en la chapa, transpiraba, y \u00e9l me daba de beber del jarrito. \u201cNo creemos en Dios\u201d, me dec\u00eda. \u201cNo creemos en la familia. Y en la revoluci\u00f3n\u2026 a esta altura\u201d. No s\u00e9 por qu\u00e9 me toma como confidente, alguien a quien mostrarle lo que llamo la cajita. La cajita es la verdad de cada uno, m\u00e1s bien su \u00edntimo desconcierto, la conciencia desdichada que va de un desenga\u00f1o a otro y que vive como un gusano espasm\u00f3dico guardado ah\u00ed adentro. Todos la tienen, todas la guardan celosamente, y a veces la muestran. El novio de mi hermana estudi\u00f3 filosof\u00eda y dej\u00f3, milit\u00f3 en el peronismo y se desencant\u00f3, ahora est\u00e1 en la lucha contra los agrot\u00f3xicos. En la noche buena abri\u00f3 su cajita. \u201cCon estos gorilones no se puede hablar\u201d, me dec\u00eda, se\u00f1alando al resto de los parientes. \u201cNo s\u00e9, c\u00f3mo lo ves vos, yo a esta altura\u2026 \u00bfvos en qu\u00e9 cre\u00e9s?, \u00bfbah, cre\u00e9s\u2026?\u201d<br>Le dije que s\u00ed a m\u00ed cu\u00f1ado, y al tipo de la iglesia tambi\u00e9n. Us\u00e9 la palabra justicia, \u201cen lo que falta\u201d, dije, algo as\u00ed. \u201cY s\u00ed\u201d, dijo mi cu\u00f1ado, \u201chay que creer\u201d. Lo mismo que el marido de la ayudante del pastor, quien tambi\u00e9n asinti\u00f3 cuando le dije que s\u00ed, que cre\u00eda. \u00c9l cree en la justicia de Dios, en la venida. \u201cEl Mes\u00edas est\u00e1 cerca\u201d, dijo, \u201cya est\u00e1 en Brasil, hay que esperar\u201d. Esa parte me produjo una mezcla de terror e indignaci\u00f3n. Reaccion\u00e9 como pude, intent\u00e9 sacudir al imb\u00e9cil de alguna manera. Entonces le dije que esta era zona de quintas, que esto era el fin del mundo hace veinte a\u00f1os. \u201cAc\u00e1 tiraron el cuerpo de un chico\u201d, le digo, \u201c\u00bfconoce el caso?, dos polic\u00edas chocaron a un nene de cinco a\u00f1os y lo mataron, enterraron el cuerpo ac\u00e1, la madre lo busc\u00f3 quince a\u00f1os hasta que un hombre que pasaba encontr\u00f3 los huesos, algunos huesos, se hizo la autopsia, era el nene, Ale, Ale Flores, ac\u00e1 hab\u00eda un cartel\u201d, le digo. \u201cLo mat\u00f3 la polic\u00eda y no dijeron nada. A\u00f1os\u201d. El tipo balbucea algo sobre Dios, su infinita bondad y el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">No s\u00e9 qu\u00e9 busca el perro, est\u00e1 m\u00e1s ofuscado que yo, pero cuando cruzo la calle me sigue como siempre. Entro y repito que la comida me cay\u00f3 mal, siempre lo mismo para las fiestas.<br>Despu\u00e9s, sin ganas, almorzamos las sobras y los chicos juegan un rato con los juguetes nuevos pero enseguida se cansan. Mucho m\u00e1s tarde, en la mitad de la noche, mi esposa me da la mano medio dormida como suele hacerlo y me despierta, o fue cuando yo estaba por dormirme y escuch\u00e9 que la chiquita se quejaba, no recuerdo bien. Le hab\u00eda contado el encuentro con el tipo de la iglesia y mi bronca, y hab\u00edamos charlado de la noche buena y la navidad, de la exageraci\u00f3n de los regalos, de la situaci\u00f3n del pa\u00eds, de mi cu\u00f1ado, de todo. Ella dijo: \u201cBueno, hay que seguir\u201d, en realidad no s\u00e9 bien si dijo \u201chay que seguir\u201d, \u201chay que esperar\u201d, o las dos cosas. Creo que yo le dije, o lo pens\u00e9, no recuerdo bien tampoco, que s\u00ed, que hab\u00eda que hacerlo por ellos, que cualquier otra actitud implicaba darle el gusto a los de siempre. Me di cuenta de que yo tambi\u00e9n hab\u00eda abierto mi cajita y hab\u00eda mostrado su contenido: un peque\u00f1o gusano verde, enclenque y movedizo, pero no me avergonc\u00e9 porque ella ya lo conoc\u00eda, adem\u00e1s seguramente ya estaba otra vez dormida. El perro tambi\u00e9n dorm\u00eda, como siempre al pie de la cama. Temblaba en sue\u00f1os. A lo mejor cavaba buscando huesos, a lo mejor corr\u00eda tras las liebres. Me dorm\u00ed deseando que no las alcanzara.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No me cay\u00f3 bien la comida de noche buena. 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