{"id":13244,"date":"2021-02-15T08:00:25","date_gmt":"2021-02-15T11:00:25","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=13244"},"modified":"2021-02-13T11:58:08","modified_gmt":"2021-02-13T14:58:08","slug":"cosificacion-en-el-parque-de-las-vias-del-tren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/02\/15\/cosificacion-en-el-parque-de-las-vias-del-tren\/","title":{"rendered":"Cosificaci\u00f3n en el Parque de las V\u00edas del Tren"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">La tarde est\u00e1 h\u00fameda. Aunque un viento agradable corre entre los \u00e1rboles y los juegos del\u00a0<a href=\"https:\/\/pamparevista.wordpress.com\/2018\/08\/02\/la-via-fantasma-o-descripcion-de-una-tarde-soleada-2\/\">\u201cParque de las V\u00edas Fantasmas\u201d<\/a>, sobre la <strong>calle Alvear.<\/strong> Corre entre los cuerpos de todas las personas, y corre por mi cuerpo, que est\u00e1 recostado sobre un peque\u00f1o desnivel, delante de la pared de una escuela de arte, el <strong>CREAR<\/strong>, repleta de grafitis. Ah\u00ed estoy yo, e inmediatamente despu\u00e9s est\u00e1n <strong>las v\u00edas fantasmas del tren, que conducen a un puerto imaginario por donde caminan dos adolescentes<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ella tiene anteojos, nariz repingada, un labio superior, pelo negro ca\u00eddo sobre dos hombros erguidos,<strong> senos peque\u00f1os como tri\u00e1ngulos que sostienen un vestido corto,<\/strong> muy aireado, libre. \u00c9l se rasca la cabeza, tres o cuatro tachas en el cinto, colgado de su mochila tiene un pa\u00f1uelo verde, <strong>el pelo negro tambi\u00e9n, flaco, el culo flaco, en general huesuso, pies y manos grandes<\/strong>. Ambos no superan los 18 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La brisa compensa al sol que est\u00e1 parado en lo alto, y genera una sensaci\u00f3n de bienestar. Los adolescentes se miran, se exploran; y <strong>uno simplemente tiene que desparramarse en el pasto, con el cuerpo profundamente muerto debajo de \u00e9sta sombra,<\/strong> para observar y escuchar el ronroneo de las hojas arriba de los \u00e1rboles que est\u00e1n frente a m\u00ed, provocado por el viento. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Los adolescentes se desv\u00edan del rumbo se\u00f1alado por las v\u00edas, doblan a su derecha, y retoman un camino lleno de fantas\u00edas:<strong> se empiezan a tocar.<\/strong> <strong>\u00c9l le acaricia la nuca<\/strong> y baja presionando pero despacio por su columna vertebral, hasta las inmediaciones del culo. <strong>Ella mueve su cuello desnudo<\/strong>, mientras deposita su mano en el bolsillo trasero de \u00e9l. Se detienen justo debajo de una serie de \u00e1rboles, casi frente a m\u00ed, donde arriba las hojas son estimuladas por el viento, cada vez m\u00e1s, se mueven y ronronean con mayor intensidad, aumentan su ritmo card\u00edaco,<strong> como tambi\u00e9n el flujo de sangre de los adolescentes que est\u00e1n abajo, y que se desploman sobre el pasto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Ellos escaparon de las rejas deserotizantes de la cotidianeidad para cogerse ya mismo contra las piedritas de cualquier superficie arenosa <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Yo alterno la lectura de <strong>Henry Miller<\/strong> y los adolescentes. Miller dice:\u00a0<em>\u201c<strong>La amarga experiencia me ha ense\u00f1ado que lo que sostiene el mundo es la relaci\u00f3n sexual. Pero la jodienda, la aut\u00e9ntica, el co\u00f1o, el aut\u00e9ntico, parecen contener un elemento no identificado que es mucho m\u00e1s peligroso que la nitroglicerina\u201d<\/strong><\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Los adolescentes est\u00e1n sentados uno frente a otro con las piernas entrecruzadas. Se abrazan. Pero se abrazan no por amor, sino por lastima, se consuelan, porque parece que desearan estar en otro lugar, <strong>tirados en un galp\u00f3n alejado y olvidado por todas aquellas parejas ocasionales que reglamentan su sexualidad<\/strong>, que est\u00e1n inmersas en un ritual circular, eterno y mecanizado. Ellos no, ellos escaparon de las rejas deserotizantes de la cotidianeidad para cogerse ya mismo contra las piedritas de cualquier superficie arenosa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/pamparevista.files.wordpress.com\/2019\/01\/48375618_273140693341089_4473206407264468992_n-e1547736287247.jpg?w=720\" alt=\"48375618_273140693341089_4473206407264468992_n\" class=\"wp-image-3425\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Son las ocho y media de la noche. <strong>Un caballo con su jinete pasan y se frenan a un costado de las v\u00edas.<\/strong> El caballo est\u00e1 masticando pasto y me est\u00e1 mirando. El jinete espera. M\u00e1s all\u00e1, los j\u00f3venes siguen entrelazados, sentados uno frente a otro, apretando ferozmente. Dos deportistas pasan al trote, conservan el cuerpo, tal vez<strong> para mejorar la especie o seguramente para afinar la puter\u00eda sexual;<\/strong> mientras que la parejita, debajo de los \u00e1rboles, <strong>se cosifica mutuamente. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00c9l le quiere acariciar el culo, pero llega hasta la mitad porque el piso se lo impide, entonces con los dos brazos intenta acercarla m\u00e1s, como para sentarla arriba de su pija. Ella est\u00e1 m\u00e1s erguida, y con la mano prendida de su nuca lo gu\u00eda con la lengua en un baile h\u00famedo,<strong> como una cobra manipulada por el sonido de una flauta bajo el sol<\/strong>. Los jinetes y los deportistas no est\u00e1n m\u00e1s. Ahora son las nueve de la noche, est\u00e1 todo apagado, hasta que se prenden las luces de los faroles amarillos del Parque de las V\u00edas Fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Se comen descaradamente a besos de lengua h\u00fameda. Ella sigue erguida y \u00e9l le toca una teta. Se la masajea. En un mundo mecanizado, estos dos adolescentes me recuerdan que el deseo es impulsado desde un lugar desconocido, por una fuerza misteriosa. El ritmo aumenta.<strong> Los grillos gimen porque est\u00e1n observando la situaci\u00f3n<\/strong>. Ella le empieza a tocar la panza, por debajo de su remera. \u00c9l le toma el brazo y le hace sentir decididamente su erecci\u00f3n. <em><strong>\u201cSent\u00ed mi erecci\u00f3n\u201d<\/strong><\/em>. Ella lo calienta y saca el brazo, ahora sostiene la cara del muchacho con sus dos manos, y le lame el cuello.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En un mundo mecanizado, estos dos adolescentes me recuerdan que el deseo es impulsado desde un lugar desconocido, por una fuerza misteriosa <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Esto provoca una mayor erecci\u00f3n en el muchacho. Por un momento la mujer lo besa, pero inmediatamente \u00e9l se abalanza sobre ella. Como un animal la toma salvajemente del cuello y de la teta y le mete la lengua en la garganta. La muchacha se deja, o se queda al principio helada ante tanta carga libidinal <strong><em>\u00bfqui\u00e9n domina a qui\u00e9n? \u00bfqui\u00e9n humilla a qui\u00e9n? \u00bfel muchacho que se abalanza sobre ella con la fuerza de una pantera caliente, o la muchacha que tiene la certeza que su pareja se dej\u00f3 alienar por la telara\u00f1a del deseo?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Entonces ella se retira, desprende de su joven seno el garfio que la estaba violando, y en el aire, tensionado, quedan rastros de calentura. Se miran. \u00c9l abre la boca y la quiere comer. Ella se vuelve a retirar. Siguen los dos sentados uno frente a otro. \u00c9l lo vuelve a intentar sin \u00e9xito, entonces desesperadamente le manosea otra teta. <strong>Ella le dice NO con la cabeza y con el dedo \u00edndice, mir\u00e1ndolo a los ojos.<\/strong> \u00c9l se queda estupefacto y ella acerca su rostro y no hace nada, aunque le acaricia la rodilla. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Como un animal la toma salvajemente del cuello y de la teta y le mete la lengua en la garganta<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Unos segundos despu\u00e9s, el joven acerca su boca t\u00edmidamente, y t\u00edmidamente ella se retira. \u00c9l queda en el aire, <strong>como una cobra obnubilada por el sonido de una flauta<\/strong>. Y en ese momento, ella le da un tierno beso en su cuello. Y otro. Cambia de posici\u00f3n y lo lame. Trepa por su oreja, le lame el cachete y le come la boca, como si le estuviera practicando una felaci\u00f3n en la cara. <strong>La relaci\u00f3n de poder vuelve a cambiar, porque es un eterno juego desigual.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/pamparevista.files.wordpress.com\/2019\/01\/pareja-1.jpg?w=720\" alt=\"pareja 1\" class=\"wp-image-3426\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ahora ella lo masturba ferozmente, mientras se besan. \u00c9l tambi\u00e9n la toca, o por lo menos eso parece desde esta distancia, puesto que mueve el brazo insistentemente. En un momento paran y se tranquilizan, y se dan vuelta. <strong>Me miran y yo los miro<\/strong>. Hay un solo espectador. <strong>La fantas\u00eda del espectador<\/strong>. Retoman los besos y vuelven a parar. Se tocan pero miran nuevamente hacia atr\u00e1s, donde estoy yo con mi mate y mi libro. Decido irme. Camino entre \u00e1rboles y juegos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Qu\u00e9 bello mundo er\u00f3tico comparten esos j\u00f3venes, pienso, <strong>en ese universo desmedido son todos objetos sexuales, queda, entonces, la libertad de la cosificaci\u00f3n, en un escenario de fantasmas y espectros sin reglas.<\/strong> Me arrepiento y vuelvo. Retomo por un camino alternativo, y detr\u00e1s de un estatua y entre medio de un poste, los miro. Los adolescentes se segu\u00edan masturbando, abstra\u00eddos del cruel panorama de la realidad, habitando en un planeta on\u00edrico del que, por ahora, no entra nadie m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos j\u00f3venes aprietan en el d\u00eda de los enamorados, sobre el pasto del parque de las v\u00edas. El cronista los observa insistentemente, casi como un pervertido. A partir de ah\u00ed, teoriza sobre el amor y la sexualidad en tiempos donde el deseo es un insumo que se pretende reglamentar. <\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":13248,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,30,1922,1888],"tags":[532,534,793],"class_list":["post-13244","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-periscopio-urbano","category-san-valentin","category-verano","tag-amor","tag-san-valentin","tag-sexo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13244"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13244"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13244\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13249,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13244\/revisions\/13249"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13248"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13244"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13244"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13244"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}