{"id":11160,"date":"2021-01-09T08:00:36","date_gmt":"2021-01-09T11:00:36","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=11160"},"modified":"2021-01-09T08:14:00","modified_gmt":"2021-01-09T11:14:00","slug":"la-desolada-isla-de-los-cuervos-de-mar-en-la-laguna-don-tomas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/01\/09\/la-desolada-isla-de-los-cuervos-de-mar-en-la-laguna-don-tomas\/","title":{"rendered":"La desolada isla de los cuervos de mar en la Laguna Don Tom\u00e1s"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Se encuentra m\u00e1s o menos en la mitad de la laguna, a unos pocos metros de la orilla. El mejor lugar para observarla es desde otra isla, una m\u00e1s grande, donde historias se evaporan cuando uno evoca el recuerdo del bar que estuvo atr\u00e1s. La islita tiene aproximadamente doce metros de largo y cinco de ancho.<strong> En alg\u00fan momento tuvo una superficie prolija, cortada al ras sobre una capa verde clara<\/strong>. Incluso existi\u00f3, entre los dos \u00e1rboles secos que subsisten, desamparados por el tiempo, una casita de madera, un peque\u00f1o hogar de aves. Como contenci\u00f3n, troncos de menor tama\u00f1o cubrieron el contorno de la islita, y en cada uno de ellos era habitual que un ave se instale. <strong>Ahora, el pastizal destroz\u00f3 la casita, la devor\u00f3, como tambi\u00e9n al resto de la superficie.<\/strong> La circunferencia no est\u00e1 contenida, est\u00e1 expuesta a la erosi\u00f3n del viento y del agua. Y los p\u00e1jaros no se chocan m\u00e1s para ocupar el mejor lugar. <strong>Solo un pu\u00f1ado de misteriosas aves, mayormente bigu\u00e1s, persisten<\/strong>. No sabemos si estuvieron desde siempre, o si arribaron cuando la cultura se desprendi\u00f3 de este lugar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"493\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/patos2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11204\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/patos2.jpg 720w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/patos2-300x205.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Los bigu\u00e1s tienen diferentes nombres seg\u00fan la regi\u00f3n.<strong> Yeco en Chile, Pato Negro en Bolivia, Cot\u00faa en Venezuela, Patillo en Per\u00fa. Tambi\u00e9n se les dicen Cuervo de mar o P\u00e1jaro chancho.<\/strong> Viven en mares, r\u00edos o lagunas. Miden 70 cm de largo y pesan casi 1 kilo. Su cuello forma una S. Algunos tienen un parche de garganta de amarillo-casta\u00f1o. Durante la temporada de cr\u00eda, aparecen mechones blancos a los lados de la cabeza, y el parche de la garganta desarrolla un borde blanco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Encontr\u00e9 en Corrientes dos hermanos que sienten la misma devoci\u00f3n por estas aves. Se llaman <strong><em><a href=\"https:\/\/www.ellitoral.com.ar\/corrientes\/2019-6-9-4-0-0-un-buscador-enamorado-el-mbigua\">Paulo Ferreyra y Abel Fleita<\/a><\/em><\/strong>. F\u00edjense con la precisi\u00f3n que hablan: \u201c<em><strong>Cuando a\u00fan no lo conocemos, durante la infancia, el bigu\u00e1 es una extra\u00f1a ave ya que al no tratarse de un pato se vuelve raro encasillarlo<\/strong><\/em>\u201d. Y es verdad, algo que conmueve es que no se los puede etiquetar. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>S\u00f3lo los bigu\u00e1s persisten. No sabemos si estuvieron desde siempre, o si arribaron cuando la cultura se desprendi\u00f3 de este lugar&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em><a href=\"https:\/\/www.ellitoral.com.ar\/corrientes\/2019-6-9-4-0-0-un-buscador-enamorado-el-mbigua\">De ellos descubr\u00ed la leyenda guaran\u00ed que retrata al bigu\u00e1 como un vengador de violencia de g\u00e9nero<\/a><\/em><\/strong>, un ave que liquid\u00f3 al violento secuestrador de su pareja. Resulta que el bigu\u00e1 se hab\u00eda ligado hac\u00eda muy poco con su nueva y bella esposa, llamada <strong>Jeruti<\/strong>. Un d\u00eda el bigu\u00e1 sali\u00f3 a cazar y el <strong>carpincho<\/strong> (llamado <strong>Kapi\u2019igua<\/strong> por el escritor guaran\u00ed <strong>Girala Yampey<\/strong>), un mal vecino, la secuestr\u00f3 y a rastras la llev\u00f3 para los juncales. Al tiempo el bigu\u00e1 lo encontr\u00f3 y lo despedaz\u00f3, pero la joven bella desapareci\u00f3. Por eso se lo conoce al bigu\u00e1 por aquellas zonas como un \u201c<strong>buscador enamorado\u201d. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Jorge Cafrune - Canci\u00f3n de Verano y Remo\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/soLb20qG59Q?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><figcaption><em>Jorge Cafrune le canta a los bigu\u00e1s <\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Durante una hora cuatro bigu\u00e1s negras estuvieron en el mismo sitio. Tres de ellas en un tronco, y el restante en el otro. Uno se ubicaba en lo alto, distanci\u00e1ndose de sus pares, que a su vez tambi\u00e9n manten\u00edan una relaci\u00f3n diferencial entre s\u00ed, pero m\u00e1s corta: <strong>su organizaci\u00f3n es piramidal<\/strong>. Hay otros seres vivos revoloteando en la isla, otros bigu\u00e1s y diversas aves se aproximaron en el transcurso de los 60 minutos. Estos cuatro, creo, no se percataron de la existencia del resto, o por lo menos no se desconcentraron por el revoloteo. Estuvieron firmes, casi impolutos. Seg\u00fan se observa, son los m\u00e1s grandes de la muchedumbre, con el porte decididamente oscuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Tienen la profundidad de los cuervos y la torpeza de los patos<\/strong>. Su canto es semejante al <strong>chillido de un chancho asustado, pero su porte es respetabil\u00edsimo.<\/strong> Combinan la belleza con la vulgaridad, y eso da como resultado un ejemplar ex\u00f3tico y elegante. Suelen pasar tiempo asole\u00e1ndose para secar su plumaje, <strong>lo que devela tambi\u00e9n un esp\u00edritu vago y atorrante. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Bigu\u00e1 Cantando Sonido para Llamar El Mejor\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/0VNCiW-JddQ?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><figcaption><em>As\u00ed chilla un bigu\u00e1<\/em>.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Lo que m\u00e1s impresiona es su capacidad para quedarse quietas.<strong> La quietud constituye sus plumas.<\/strong> Miran en diferentes posiciones, y <strong>si sus ojos trazaran una l\u00ednea, conformar\u00edan un mapa de la isla<\/strong>. Su porte, como se dijo, es decididamente oscuro, dos de los cuales se encuentran erguidos, con el cuello m\u00e1s estirado. El resto, si bien tienen una silueta ligeramente oblicua, est\u00e1n afirmados en sus ramas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Son mon\u00f3gamos y procrean en colonias<\/strong>. El nido es una plataforma de ramitas con una depresi\u00f3n en el centro rodeado con ramitas y gramillas. Ponen hasta cinco huevos blanquecinos, azulados y blancos. Ambos sexos incuban durante aproximadamente 25\u201330 d\u00edas, y ambos padres alimentan los j\u00f3venes hasta alrededor de 11 semanas. A la duod\u00e9cima semana los pichones son independientes. <strong>Tiene una camada de cr\u00eda por a\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Combinan la belleza con la vulgaridad, y eso da como resultado un ejemplar ex\u00f3tico y elegante&#8221; <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En todo este tiempo, dos r\u00e1fagas alternativas se presentaron, duraron cinco segundos cada una. Ocurre que hay un punto muerto a mi izquierda, a metros de m\u00ed, entre el puente verde de chapa desgastada y la terminaci\u00f3n de esta isla grande donde estoy sentado. <strong>Es un peque\u00f1o sector estancado, sin circulaci\u00f3n, ni siquiera el viento provoca movimiento. <\/strong>Pareciera que el tiempo, all\u00ed, se hubiese detenido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Seis cuervos de mar, pero de menor contextura, con el pico amarillo, dieron cuatro vueltas alrededor de la isla,<strong> cuatro retornos a lo mismo.<\/strong> Pero dos de ellos siguieron m\u00e1s all\u00e1 de la hora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En el costado derecho de la isla hay dos aves, de otra especie, parecen garzas, con el pico prepotentemente largo. Todo este rato estuvieron meti\u00e9ndolo y sac\u00e1ndolo del agua, una y otra vez, sobre sus patas largas, sin detenerse. <strong>O son incre\u00edblemente curiosas, o est\u00e1n profundamente desesperadas, porque ya conocieron todo y no encontraron nada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"493\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/patos2-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11206\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/patos2-1.jpg 720w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/patos2-1-300x205.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Me acerco m\u00e1s, bien a la orilla para sacarle una foto. La saco, pero se da cuenta y se va. Yo tambi\u00e9n le doy la espalda. Me voy a dar la vuelta a la isla. <strong>Dos parejas, seis palmeras, una baranda verde. La recorro. Una monta\u00f1a de tierra, dos cuadr\u00fapedos, un bar que no est\u00e1. <\/strong>Regreso. El pato tambi\u00e9n. Est\u00e1 en el mismo tronco, la misma rama. Sigue de espadas a m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Son las 19:30. La tierra cay\u00f3, nosotros con ella tambi\u00e9n. El sol est\u00e1, pero no lo puedo ver. Apenas queda el resplandor de algo que no s\u00e9 qu\u00e9 es, movi\u00e9ndose en el horizonte, como luces tard\u00edas, llegando siempre tarde. <strong>Un brillo que ya no existe.<\/strong> El espect\u00e1culo me lo perd\u00ed, sucedi\u00f3 a mis espaldas. Ac\u00e1 no hay nada m\u00e1s que hacer, no hay nada m\u00e1s que ver. Me voy. Me fui. <strong>Porque en realidad nunca estuve, sino en esos cuervos de mar.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un d\u00eda ocioso de enero, Parra se sienta en la Laguna y da un pincelazo a la peque\u00f1a isla, hogar de diversos p\u00e1jaros. Descripci\u00f3n, an\u00e1lisis y comportamiento de los bigu\u00e1s o \u201ccuervos de mar\u201d. La leyenda guaran\u00ed sobre violencia de g\u00e9nero que encierra a estas aves. <\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":11163,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[1129,399,30],"tags":[1850,1851,327,326],"class_list":["post-11160","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-foco","category-pampeaneidad-periscopio-urbano","category-periscopio-urbano","tag-biguas","tag-laguna-don-tomas","tag-noel-parra","tag-periscopio-urbano"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11160"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11160"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11160\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11432,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11160\/revisions\/11432"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11163"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}