{"id":10982,"date":"2021-01-24T13:00:58","date_gmt":"2021-01-24T16:00:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabife.com\/?p=10982"},"modified":"2021-01-24T13:01:58","modified_gmt":"2021-01-24T16:01:58","slug":"la-rumba-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/2021\/01\/24\/la-rumba-en-venezuela\/","title":{"rendered":"La rumba en Venezuela"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Si bien el agravamiento de la crisis en Venezuela -como se sabe- ha golpeado fuertemente el bolsillo de las personas hasta el punto de que la actividad fundamental del d\u00eda para gran parte de la poblaci\u00f3n sea conseguir los alimentos; <strong>la noche, con sus encantos y misterios, no ha bajado de intensidad en cuanto a m\u00fasica, baile y, por supuesto, tragos<\/strong>: la rumba, como se dice ac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Despu\u00e9s de una jornada de caminata, recorrido, encuentros, conversaciones, historias tr\u00e1gicas e historias de &#8220;rebusques&#8221;, uno se toma un tiempo para deambular solo por la calle y se sorprende al ver las licorer\u00edas atestadas de gente.<strong> Pibas que bailan afuera de su auto de donde suena una m\u00fasica rumbera, <\/strong>pibes que compran cervezas y ron y whisky, algunos embriagados, otros no tanto, pero casi todos con una trago en la mano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00bfC\u00f3mo es posible, si el sueldo m\u00ednimo alcanza, por lo menos, para obtener los alimentos durante una sola semana? Es cierto, pero como el venezolano ha forjado su creatividad para resolver diariamente con la comida, tambi\u00e9n lo ha hecho, con todo el derecho del mundo, <strong>para que cada viernes y s\u00e1bado pueda tomarse unas dignas &#8220;curdas&#8221;<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"La rumba en Venezuela. Cuyagua.\" width=\"640\" height=\"360\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/OcizATQ3JFY?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Esto no solo sucede en los sectores que pueden denominarse de &#8220;clase media&#8221;. Si uno recorre los barrios, en la superficie o en los cerros, durante un fin de semana, podr\u00e1 observar al costado de las calles, sillas, mesas, mesas de domin\u00f3, parlantes, tambores, y sobre cada uno de estos,<strong> los merecidos tragos, entre cantos y bailes.&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Me toc\u00f3 vivenciar un velorio en un barrio<\/strong>. Estaba caminando junto a otras personas alrededor de las 10 de la noche y me dijeron &#8220;mir\u00e1, ah\u00ed est\u00e1n velando a alguien&#8221;. &#8220;Aj\u00e1&#8221; fue mi respuesta, pensando que nada de extraordinario tiene la muerte de una persona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La noche, con sus encantos y misterios, no ha bajado de intensidad en cuanto a m\u00fasica, baile y, por supuesto, tragos: la rumba, como se dice ac\u00e1&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Pero cuando nos arrimamos, grande fue mi sorpresa al ver a mi costado individuos que beb\u00edan cerveza, m\u00e1s all\u00e1 otros que tomaban ron, m\u00e1s ac\u00e1, a unos pocos metros, <strong>el muerto, duro como el teclado que estoy presionando<\/strong>, y en el fondo, unas se\u00f1oras de pollera que sacaban un parlante de una casa y que lo encend\u00edan: la gente empez\u00f3 a bailar salsa, la m\u00fasica favorito del difunto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Al venezolano le gusta la rumba, le gusta disfrutar, no hay crisis que impida esto, y si usted no sabe bailar, puede ir armando sus valijas porque estar\u00e1 frito en este pa\u00eds caribe\u00f1o. <strong>A m\u00ed nadie me lo cont\u00f3, viv\u00ed en carne propia el desplante por tener dos piernas izquierdas y una cintura de madera. <\/strong>Ac\u00e1 hasta el tipo con la mism\u00edsima cara de un perfecto &#8220;pendejo&#8221; baila como un virtuoso. Y bailan en todo momento. Apenas llegu\u00e9 a Caracas, pas\u00e9 por una peluquer\u00eda a las 7 p.m. <strong>y estaban sacudiendo el pescuezo al ritmo del merengue con cervezas en los mostradores.<\/strong> Cuando estuve en la costa, en Cuyagua, m\u00e1s all\u00e1 de la fiesta nocturna, un alba\u00f1il durante el d\u00eda rasqueteaba un poco la pared y otro poco bailaba. F\u00edjese usted, qu\u00e9 tierno era ver a ese viejito barbudo, con uno vaya a saber qu\u00e9 historia detr\u00e1s de esa piel curtida,<strong> intercalar el trabajo con un sensual movimiento de pelvis<\/strong>. \u00bf<em>De d\u00f3nde sacan tanta alegr\u00eda, tanto \u00edmpetu para vivir?&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Y si usted no sabe bailar, puede ir armando sus valijas porque estar\u00e1 frito en este pa\u00eds caribe\u00f1o&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Pero m\u00e1s all\u00e1 del desplante, que en realidad fueron meros gestos de extra\u00f1eza y alguna que otra risa burlona, vivenci\u00e9 al mismo tiempo la m\u00e1s bella solidaridad de estas personas que se esforzaron por incluirme en sus costumbres. Ocurri\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Era la fiesta tradicional de San Juan, en Cuyagua (celebraci\u00f3n t\u00edpica de las costas de Aragua que se contar\u00e1 en otra cr\u00f3nica). Yo estaba solo, parado, mirando la euforia de todo el mundo a mi alrededor. Se estaba desarrollando el baile del tambor, seguramente lo m\u00e1s &#8220;candela&#8221; de Venezuela. <strong>Quise inmiscuirme entre el gent\u00edo bailando cumbia villera,<\/strong> y r\u00e1pidamente el artesano del pueblo, un hombre divino que est\u00e1 loco o se hace el loco porque es bien l\u00facido, me puso un trago de Ron en la mano, su acompa\u00f1ante me puso un cigarro en la otra (son caros y escasean),<strong> y apareci\u00f3 una moren\u00edsima muchacha que me dijo &#8220;vente mi&#8217;ijo&#8221;.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Tuve que dejar mi cigarro y mi trago a un lado. Una de atr\u00e1s me hac\u00eda mover la cintura, otra de adelante interven\u00eda en mis hombros, en simult\u00e1neo me hac\u00edan beber y fumar, y alrededor se formaba una ronda que aplaud\u00eda y se sumaba. <strong>Ya era parte de la manada.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"498\" src=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/WhatsApp-Image-2021-01-24-at-10.05.02-1-1024x498.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12072\" srcset=\"https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/WhatsApp-Image-2021-01-24-at-10.05.02-1-1024x498.jpeg 1024w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/WhatsApp-Image-2021-01-24-at-10.05.02-1-300x146.jpeg 300w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/WhatsApp-Image-2021-01-24-at-10.05.02-1-768x374.jpeg 768w, https:\/\/revistabife.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/WhatsApp-Image-2021-01-24-at-10.05.02-1.jpeg 1032w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>La noche, que resuelve los misterios que el d\u00eda no puede, se presta para el cortejo<\/strong>. Ac\u00e1 se corteja y mucho. Los hombres, algunos m\u00e1s torpes que otros, habitualmente encaran; <strong>pero las mujeres son h\u00e1biles sirenas en el arte de la insinuaci\u00f3n, tanto verbal como no verbal<\/strong>. En mis respetables recorridas nocturnas, no observ\u00e9 ning\u00fan tab\u00fa al respecto, sino m\u00e1s bien todo lo contrario: <strong>una suave tensi\u00f3n sexual mayormente impulsada por mujeres, que eligen con qui\u00e9n mover la cadera, cuando hacer una mirada o un gesto llamativo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En la charla formal, en la blableta descarada, abundan los dobles sentidos. Siempre hay un camino que se bifurca<strong> y uno tiene que elegir entre seguir la v\u00eda del buen pastor o la pista que te conduzca a morder la manzana.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">En t\u00e9rminos reales, concretos, la cosa parece ser un poco m\u00e1s complicada. Ac\u00e1 aparece una gran contradicci\u00f3n. <strong>La sociedad venezolana es conservadora,<\/strong> es mayormente religiosa, una gran porci\u00f3n aspira a casarse, uno se pone de joven en pareja y a seguir el mandato, hay muchos embarazos no deseados pero tantos otros buscados en adolescentes. <strong>\u00bfCu\u00e1nta gente sorprendida me ha dicho &#8220;27 a\u00f1os y no est\u00e1s casado ni tienes hijos? Perd\u00ed la cuenta.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Otra de adelante interven\u00eda en mis hombros, en simult\u00e1neo me hac\u00edan beber y fumar, y alrededor se formaba una ronda que aplaud\u00eda y se sumaba. Ya era parte de la manada&#8221;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Pero sobre todo, la mayor contradicci\u00f3n tiene que ver con una tensi\u00f3n sexual permanente y en simult\u00e1neo un sentido de la propiedad privada extremadamente arraigado.<\/strong> Los celos nacen a borbotones, las peleas por mujeres o por hombres abundan. &#8220;<em><strong>Este es mi polvo y que nadie se acerque&#8221; <\/strong><\/em>es la consigna, y si estoy faltando a la verdad que alguien me desmienta. Pero les juro, es as\u00ed. Por supuesto, el aspecto tr\u00e1gico de los celos exacerbados es que muchas veces derivan en homicidios, pero ac\u00e1, a diferencia de otros lugares, esta pr\u00e1ctica no solo es patrimonio de los hombres, sino que hay, m\u00e1s bien, <strong>un poco m\u00e1s de equidad de g\u00e9nero.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Entonces, la situaci\u00f3n en una fiesta cargada de hormonas y baile caribe\u00f1o donde la gente se toca y se insin\u00faa entre tragos, vista de lejos por un observador paranoico, <strong>tiene el mismo aspecto que un ni\u00f1o de 5 a\u00f1os jugando con una pelota que en realidad es una bomba.&nbsp;<\/strong><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cronista viaj\u00f3 a Venezuela y retrat\u00f3 la realidad del pa\u00eds caribe\u00f1o desde diferentes \u00e1ngulos. Hoy, el esp\u00edritu fiestero del venezolano: baile, tragos y cortejos se entremezclan en la noche bolivariana. Las \u00faltimas entregas de Cangrejo en Retirada. <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":12070,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[180,1129],"tags":[221,1876,168],"class_list":["post-10982","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cangrejo-en-retirada","category-en-foco","tag-cangrejo-en-retirada","tag-rumba","tag-venezuela"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10982"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10982"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10982\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12085,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10982\/revisions\/12085"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12070"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10982"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10982"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabife.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10982"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}