Anita Pellitero, la nadadora paralímpica de Pico que ya visualiza el mundial de Portugal: “Me gusta tener un poco de presión”

Los inicios de una crack de la natación y el debate de la salud mental. ¿Cómo se lleva con la vida de una atleta de alto rendimiento? ¿Qué siente y piensa cuando nada? ¿Cómo se vive de un deporte amateur? “Es en base a nuestro resultado, no tenemos el futuro asegurado, es día a día, torneo a torneo”, cuenta. Más allá de la natación, ¿a qué se hubiera dedicado? Un momento gratificante y un trago amargo. Y otras perlas en esta entrevista de Ana Pellitero para Revista BIFE.

Ana Luz Pellitero (General Pico, 1997) nunca supo que iba a dedicar la mayor parte de su vida a estar sumergida en una pileta. La pasión por la natación en ella no nació de manera repentina. Más bien, el entusiasmo se fue macerando de a poco, paso a paso, con el mismo rigor que se perfecciona una brazada o se espera una nueva competencia. Porque para decidir tomar el camino del alto rendimiento en esta disciplina exigente y solitaria es necesario tener voluntad y, sobre todo, paciencia. Paciencia de no tener la revancha –ante un mal desempeño- la semana próxima, ni el mes siguiente, sino quizá recién dentro de un año. Paciencia de repetir hasta la perfección el mismo movimiento durante seis horas al día, seis días a la semana, durante meses, años, para volcarlo en una carrera que dura unos pocos segundos. 

“Más o menos a los ocho años empecé natación. Empecé natación y atletismo. Al principio entrenaba más en atletismo. En 2013, cuando me vieron de los Juegos Evita, y me citaron para la selección, me puse a entrenar en serio y me fui entusiasmando cada vez más. La verdad, disfruto del alto rendimiento”.

El rendimiento de Ana llegó a niveles tan altos que logró quedar quinta en los 100 metros de espalda en el mundial de Escocia en 2015, medalla de plata en la misma distancia en los panamericanos de Toronto del mismo año, en 2016 quedó entre las 8 mejores del mundo en los Juegos Paralímpicos. Al año siguiente en el mundial de México quedó en cuarto lugar en los 100 metros de espalda. En 2019, logró la mejor ubicación en el mundial de Londres, una vez más en los 100 de espalda. El corriente año en los Paraolímpicos de Tokio quedó séptima, y actualmente está quinta en el mundo de los 100 metros espalda, su espacialidad. Además, todos estos logros fueron ampliamente reconocidos en La Pampa, tanto en la Legislatura provincial como en su ciudad natal, General Pico.

-¿Te fuiste satisfecha de Tokio?

La verdad que sí. Me vine con un diploma en mi segundo Juego. Y al borde de tener otro diploma en los 100 metros libres, así que más que contenta, porque el objetivo principal de Tokio era disfrutar, ya que fue muy dura la etapa de clasificación, de llegar. Muy conforme, la sensación fue más que positiva y con muchas ganas de seguir mejorando.

¿Qué otras vivencias tuviste, más allá de la competencia en sí?

Fue todo nuevo, por las situaciones que generó el covid. Por ejemplo tener que hacerse testeos todos los días. Pero la vivencia con el grupo fue excelente, todos tirábamos para el mismo día, eso fue fundamental. Lo que me llevo es eso, la convivencia con mi grupo y mi entrenadora. Lo disfrutamos muchísimo.

Para decidir tomar el camino del alto rendimiento en esta disciplina exigente y solitaria es necesario tener voluntad y, sobre todo, paciencia

-Claro, además pasó mucho tiempo sin competir por la pandemia…

Sí. Lo que ocurrió es que por la pandemia, ya desde el momento que te levantabas y te preparabas, era como todo nuevo. Hace mucho no sentía eso de volver a competir, el volver a estar con los grandes rivales. Desde el minuto 0. Estuvo bueno sentir eso después de tanto tiempo. Fue más de un año y medio de no competir a ese nivel.

-¿Cómo atravesaste la cuarentena?

Fueron meses difíciles porque no está bueno entrenar sin un objetivo claro. Pero bueno, se pudo salir adelante. Siempre tuve el objetivo de Tokio y fue la principal motivación para seguir entrenando. Ahora estoy pensando en el mundial de Portugal del año que viene. Después empieza el camino a París 2023.

El día de Ana empieza a las 6.30 am, en Buenos Aires, donde vive desde hace cuatro años. Se despierta y a las 7.30 está en el Cenard (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) para entrenar en el agua hasta las 9.30. A la tarde, precisamente a las 2 pm tiene el turno en el gimnasio, hasta las 3.30 que ingresa nuevamente a la pileta. Alrededor de las 6 de la tarde termina su día de entrenamiento, que utiliza para descansar y prepararse para el día siguiente. Sólo los domingos tiene libre.

-¿Qué hacés los domingos?

Me junto con alguna amiga o amigo, soy mucho de ir a tomar mates al parque. Tampoco es que soy mucho de hacer otras cosas.

-¿Cómo te llevás con el día a día de la natación, deporte más sacrificado que otros y tal vez más solitario?

Eso quizá es la parte más complicada, cuando por ahí estás más cansada. De la rutina una se acostumbra. A mí me gusta, por eso es lo que elegí.

Siempre se trata de buscar cierta contención para no caer en esos momentos de soledad, que es cuando más te replanteas cosas que no están tan buenas

La gimnasta estadounidense Simone Biles puso a la salud mental en la agenda de los Juegos Olímpicos y confesó que le llegó el momento de cuidar su cabeza. Mientras competía, Biles se sintió como una exploradora pisando un terreno desconocido y abandonó la prueba en la final por equipos. Hace un año, reconoció que dormía mucho porque era “lo más parecido a la muerte sin hacerme daño”. En Tokio 2020, su legado es demostrarle al mundo lo importante que es la cabeza. Competir y ganar era algo que había dominado durante años. Sin embargo, ahora la gimnasia se convirtió en lo menos importante. “Siento que tengo el peso del mundo en mis hombros”, afirmó. Al decirlo, Biles modificó su plan: vivir sin demostrar nada a nadie.

– En las últimas Olimpiadas, a raíz de algunos casos de crisis psicológica, se puso en el centro de la escena la salud mental en los deportistas de alto rendimiento, ¿qué pensas al respecto?

Es algo que pasa y nos pasa a todos. Viví en el Cenard y por ahí lo que tiene la natación… me pasaba que era la única que vivía ahí, y por ahí estás sola. Por lo general lo que hago cuando estoy sola o desconectada trato de estar acompañada con mis amigos. O con mi entrenadora. Siempre se trata de buscar cierta contención para no caer en esos momentos de soledad, que es cuando más te replanteas cosas que no están tan buenas. Yo por ejemplo trabajo mucho con mi psicóloga, trabajamos en equipo con ella y mi entrenadora. Para hablar de ciertos aspectos que quizá algunos no tienen tan presentes.

-¿Qué opinás del caso de Delfina Pignatiello que eliminó sus redes tras los ataques que recibió por haber salido mal en las Olimpiadas, y dijo que debía priorizar la salud mental?

Por ahí la gente se deja llevar por lo que dicen los medios, y no por lo que es realmente. En el caso de Delfina, nosotros que estamos en el ambiente, sabíamos que era difícil que entre a una final, y los medios la habían tildado que iba a sacar medalla. Pero era muy difícil. Los medios crearon una falsa expectativa porque se sabía que eso no iba a pasar. Y la gente siempre opina sin saber, y eso quedó reflejado porque a ella la mataron por nada… obviamente ella tiene un perfil muy alto y se expuso, pero de todas formas no se merecía el destrato por parte de los haters… ahora bien, si te prestas a las redes sociales siempre va a haber gente maliciosa.

La gente siempre opina sin saber, y eso quedó reflejado porque a ella la mataron por nada

-¿Cómo te llevás con la presión, la disfrutás?

Sí, me gusta tener un poco de presión. No soy de las personas que quizá se ponen nerviosas antes de competir. Lo vivo con otra tranquilidad. Obvio que está ese nervio lógico que hay que tener para poder competir.

-Y con el reconocimiento generalizado que se te hace, ¿te gusta, te molesta…?

Me gusta. Es lindo siempre recibir reconocimientos y más de la gente de tu ciudad. De las entrevistas estaría bueno que siempre estén presentes. El camino es largo para llegar a estos torneos grandes. Y estaría bueno que los medios te acompañen en todo momento. Pero bueno.

-Más allá de la natación, ¿qué hubieras hecho?

Varias veces pensé a qué me dedicaría… pero sinceramente no sé. Yo empecé con la selección cuando estaba en el secundario. No me dio tiempo de pensar voy a estudiar esto o lo otro. No sé qué hubiera sido.

-¿Cómo se vive de la natación? ¿Cómo fue el vínculo que tenés ahora con Adidas?

De la natación se vive en base a los resultados que uno tiene. Nosotros cobramos becas del Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) y de secretaría de Deportes de Nación, pero es en base a nuestro resultado, no es que tengamos asegurado nuestro futuro. Es día a día. Torneo a torneo. Yo tengo sponsor con Speedo, que fue la primera marca que se acercó en 2016. Ellos me apoyan en todo lo que es la parte de natación: gorros, antiparras, materiales de entrenamiento. Soy una agradecida de tener un sponsor como ese porque hoy en día en el deporte amateur es muy difícil. El caso de Adidas es muy reciente. Pero la verdad que feliz que marcas muy importantes se fijen en mí, y sobre todo de que se fijen en el deporte amateur. Así que siempre intentando hacer lo mejor para poder representarlas de la mejor manera posible.

No soy de las personas que quizá se ponen nerviosas antes de competir

-Mencioname un momento gratificante que hayas tenido.

El que tengo más presente fue en el último mundial, en 2019, que fue la mejor actuación mía. Quedé cuarta con muy buen tiempo. Antes había sido el Panamericano, que no me había ido tan bien en cuanto al tiempo. Y tenía que revertirlo. Ese año había entrenado mucho, con pretemporada y no había parado nunca. Esa fue la mejor actuación.

¿Qué hiciste después de haber salido cuarta?

Yo competí sola. Me parece que a la salida fuimos a comer a algún lado. El momento lindo fue cuando vi a mi entrenadora después del resultado.

-Y ahora mencioname un trago amargo?

En Lima quizás… había entrenado mucho ese año. Iba por otras cosas que al final no se dieron. Fue todo junto. Lo malo primero y después a la semana lo bueno. Eso refleja lo que es el deporte, de que hay días que estás bien y hay otros que no tanto.

-¿A qué le atribuís eso de que hay días que estás mejor y otros días que no?

No se lo atribuyo a nada en particular porque la natación es un deporte de tiempo y marca. Cualquier cosa puede influir en el tiempo.

El camino es largo para llegar a estos torneos grandes

¿Qué pensás cuando nadas y antes de meterte para competir?

Todo es tan rápido no te da tiempo de pensar en nada. A veces pensas un ratito pero nada.

-¿Hay alguna persona que sea tu referente?

Me gusta mucho el deporte por eso tengo varios referentes en distintos deportes. No es que tenga un modelo fijo, en ese sentido no tengo referente.

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